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14 marzo 2025

La banalidad del mal

 Leyendo algunas noticias, me salta el concepto de nuevo y me da por investigar el origen. Ya había leído sobre ello y lo normal es que me pusiera a buscar referencias en artículos y otras entradas. Peeero, ahora hay alguien que lo hace por ti. Se lo pido a una de las IAs que han surgido como setas y me lo da hecho. Mira, bastante conciso y claro el resumen.

"La teoría de la banalidad del mal sigue siendo relevante porque toca algo inquietante: la posibilidad de que personas comunes participen en actos atroces bajo ciertas condiciones sociales y psicológicas. Vamos a desglosarlo:


🎯 1. El contexto social que facilita el mal "banal"

Arendt mostró cómo los regímenes totalitarios (como el nazismo) crean estructuras burocráticas tan rígidas y despersonalizadas que convierten el mal en algo mecánico.

Por ejemplo:

  • Las tareas se dividen tanto que nadie siente la responsabilidad completa (cada persona hace "solo su parte").
  • El lenguaje se deshumaniza. Eichmann no hablaba de "matar judíos", hablaba de "soluciones finales" y "transportes". La jerga técnica oculta la realidad moral.
  • La ideología dominante reduce el pensamiento crítico: quienes cuestionan el sistema son vistos como traidores o "ingenuos".

Esto transforma a las personas en "engranajes del sistema", donde creen que no tienen otra opción.


🧠 2. La psicología detrás de la obediencia

La teoría de Arendt conecta con experimentos famosos como el de Milgram (1961), donde voluntarios administraban descargas eléctricas dolorosas a otras personas simplemente porque una figura de autoridad se los pedía.

La mayoría de los participantes no eran crueles por naturaleza, pero obedecían porque:

  • Sentían que la autoridad era responsable, no ellos.
  • Se convencían de que "solo seguían instrucciones".
  • Racionalizaban el daño como parte de un bien mayor.

Esto refleja la idea de Arendt: el mal puede prosperar cuando las personas dejan de pensar críticamente y actúan de forma automática.


🔥 3. La responsabilidad moral individual

El punto más duro (y crucial) de la teoría es que nadie queda exento de la responsabilidad moral solo por obedecer órdenes.

Arendt argumenta que Eichmann sí tenía la capacidad de pensar y elegir, pero decidió no pensar, y esa falta de reflexión genuina lo llevó a participar en el genocidio. No era malvado en el sentido tradicional, pero su falta de pensamiento lo hizo cómplice de una maquinaria monstruosa.


🌎 4. ¿Cómo se aplica hoy en día?

Esta teoría sigue vigente porque muchos sistemas modernos —gobiernos, corporaciones, incluso redes sociales— tienen estructuras que incentivan la obediencia y la despersonalización. Ejemplos actuales podrían ser:

  • Funcionarios que aplican leyes injustas sin cuestionarlas porque "es su trabajo".
  • Empleados en grandes empresas que siguen prácticas dañinas por miedo a perder su empleo.
  • Usuarios en internet que difunden odio o desinformación porque "todos lo hacen" y no piensan en el impacto real.

La idea central de Arendt es incómoda pero poderosa: el mal no siempre nace del odio feroz, sino de la falta de pensamiento consciente.
Preguntarse "¿Estoy pensando por mí mismo o solo siguiendo el flujo?" es más relevante que nunca."


 

 

05 noviembre 2024

El gobierno de los incompetentes.

Empieza a ser palmaria la sensación de que no estamos en las mejores manos. Hace tranquilamente veinticinco o treinta años, un amigo mío, a la sazón director de un par de empresas y ex-empleado de banca, quiso hacer sus pinitos en política. Empezó a participar en reuniones del partido político de referencia entre el mundo progre, porque él siempre ha sido muy progresista en cuanto a las ideas. Y muy racional y de seguir las normas. Y ahí fue donde empezó su "caída del caballo". Resulta que las propuestas que se hacían sobre temas de los que él entendía por formación y experiencia, eran puros disparates y era imposible hacerles entender que las cosas no funcionan así. Después de varias reuniones en esa línea, desistió.

Otro amigo, ingeniero de "puertos y canales" que se decía antes y con amplia experiencia nacional e internacional, también del mismo sesgo, contaba que le habían encargado un proyecto para resolver el suministro de agua en cierta zona de la sierra cordobesa. Hizo un proyecto técnico y cuando lo presentó a los alcaldes, decidieron que así no, que había que hacerlo de otra manera, que no era una solución técnica, sino política que, en el fondo, no era una verdadera solución a largo plazo. Algo desencantado lo notaba.

El peligro de la incompentecia

Digo esto porque tengo la impresión de que nuestros gobernantes han llegado ahí no por ser los mejores gestores y tener amplia experiencia en la solución de problemas comunes, sino por mera profesionalización de la política. Son políticos profesionales y pocos de ellos buenos profesionales en la gestión de nada en realidad. Y de aquellos polvos, estos lodos, podemos decir.

Pasa a todos los niveles, sube no el más preparado sino el que sabe trepar mejor y con menos escrúpulos. Si además es inteligente y sabe lo que le conviene, busca gente con experiencia y sabiduría para que gestione. Si no, que suele ser lo más frecuente, pone a amigos y afiliados tan inútiles como él para que no le hagan sombra o porque les debe algún favor, y los perjudicados somos todos los demás.

Esto, unido al miserable trapicheo político y la manía tan nuestra de buscar primero los culpables y luego ya si eso, las soluciones, explican el problema en la respuesta ante la tragedia de Valencia. Una parte es imprevisión, otra incompetencia y politiqueo. Sumemos a los periodistas, cada cual con su sesgo, hurgando en el barro para subir en audiencias y tenemos la tormenta perfecta. 

Lo triste es que esto, a veces, también sucede en los gobiernos de las diócesis, aunque misericordiosamente no queramos verlo. Resulta decepcionante y difícil de creer, pero ante lo obvio hay que rendirse.

Bueno, decía Chesterton que «Todos los hombres de la historia que han hecho algo con el futuro tenían los ojos fijos en el pasado». Luego están los soberbios, los que no aprenden ni del pasado, ni del presente. Ya lo saben todo, se me ocurre pensar.

Saludos si has leído hasta aquí.

28 octubre 2024

El síndrome de Procusto

 El síndrome hace referencia a una incapacidad absoluta para reconocer las opiniones, capacidades o idiosincrasia de los demás, cuando éstas suponen destacar.

Lo cierto es que la mayoría ligamos la acción de destacar con la excelencia. (...) En el fondo, el acto de destacar es arbitrario; puede estar motivado por una gran variedad de acciones, pero todas tienen algo en común: el brillo que emana de la persona sobresaliente. 

Bajo esa atmósfera reluciente, apreciar el éxito ajeno se convierte en una inspiración hacia el desarrollo de algunas personas. Sin embargo, para los descendientes de Procusto, se trata de una amenaza a la que reaccionan a golpe de sierra, recortando cualquier atisbo de excelencia como quien poda las malas hierbas que han crecido demasiado alto para que todo el paisaje luzca idéntico, camuflando así su propia mediocridad.


Se trata de una lucha primitiva por ser el líder de la manada, pero sin una recompensa más allá de la confortable mediocridad. Si nadie es más inteligente que tú, no tienes que esforzarte por aprender. Si nadie incorpora opiniones diversas al discurso colectivo, no tienes que esforzarte por rebatirlas con argumentos sesgados.

El artículo completo en: Ethic

El mito de Procusto y sus variantes actuales.

 

17 marzo 2021

El postureo moral

 Recensión de Pablo Malo sobre el libro Grandstanding: The Use and Abuse of Moral Talk de Justin Tosi y Brandon Warmke.

 El Exhibicionismo o Lucimiento moral (también traducido como Postureo Moral) consiste en actuar o hablar de manera dirigida a atraer la buena opinión de la gente que observa. Es equivalente al señalamiento de virtud (virtue signalling). Consiste en hacer una contribución al discurso moral público cuyo objetivo es convencer a los demás de que uno es “moralmente respetable”. Usar el discurso moral para que los demás hagan juicios deseados acerca de uno mismo como que uno es digno de admiración por una cualidad moral particular. Transformar una contribución al discurso moral en un proyecto de vanidad. El fenómeno del exhibicionismo moral tiene dos características principales. A) La persona quiere ser considerada moralmente respetable. y B) Cuando uno hace una contribución al discurso moral público, el deseo de reconocimiento moral tiene que jugar un papel preponderante. Manifestaciones del exhibicionismo moral: Una primera manifestación es que el exhibicionista tiene que apuntarse o subirse al carro. Cuando se trate un tema tiene que reiterar algo que ya se ha dicho para que quede registrado que él está a bordo. Por ejemplo, aunque otras personas hayan expresado la necesidad de una petición por una injusticia el exhibicionista añadirá: “quiero apoyar lo que han dicho otros, esta petición es vital y la suscribo por completo, necesitamos mostrar que estamos en el lado correcto de la historia”. Otra manifestación del exhibicionismo moral es la facilidad para caer en una “escalada moral”.  Por ejemplo, ante una mala actuación de un político, alguien dice que hay que censurarle públicamente, otro podría pedir que hay que echarle y un tercero que hay que poner una demanda criminal contra él. En ese afán de ser el más santo moralmente nada es suficiente para destacar.

Una tercera manifestación del exhibicionismo moral es la fabricación o invención de problemas morales donde no los hay. Si el exhibicionista moral quiere mostrar que es superior moralmente a los demás una forma de hacerlo es identificar problemas morales donde otros (con una sensibilidad moral inferior) no los han visto. En cuarto lugar, el exhibicionismo moral se caracteriza por muestras exageradas de agravio o de emociones fuertes como la ira. La suposición es que la persona que más se altera es la que tiene las convicciones morales o el sentido moral más desarrollado.  Se supone que hay una fuerte conexión entre tener convicciones morales acerca de un asunto y tener fuertes reacciones emocionales en esos asuntos. El resultado final es que todo el mundo compite por ser el más agraviado por una acción supuestamente mala moralmente. Por último, los exhibicionistas morales claman que sus puntos de vista son auto-evidentes: “si no puedes ver que es así como hay que responder no quiero saber nada contigo, mi sensibilidad moral está muy finamente ajustada y la tuya no ya que no puedes verlo.” El exhibicionismo moral es indeseable porque distorsiona y corrompe el objetivo del discurso moral público que es mejorar nuestras creencias y el mundo. Corrompe el discurso moral de tres maneras: aumentando el cinismo, llevando a un agotamiento del agravio y favoreciendo la polarización de grupo. Cuando sabemos que todo el mundo presume para mostrarse como el más santo moralmente, el resultado es que no nos creemos nada, y que damos por supuesto que el otro actúa por egoísmo. Si todo el mundo practica el exhibicionismo moral, aumenta el escepticismo y el cinismo. Como el exhibicionismo implica un agravio excesivo y expresar grandes emociones ante cosas cada vez más pequeñas, llegamos a no saber si las expresiones de agravio son signo de injusticia o una exageración propia de una escalada de exhibicionismo moral. Digamos que se “abarata” el valor del agravio. Si ante cualquier tontería reacciono como si fuera el demonio, ya no tengo reacción apropiada para el verdadero demonio, por así decirlo. El tercer efecto negativo del exhibicionismo moral es la polarización de grupo, el fenómeno por el que los miembros de un grupo que delibera se van moviendo hacia posiciones cada vez más extremas. Si se acepta una postura moderada siempre va a haber alguien que quiera destacar pidiendo una vuelta de rosca más a esa postura acordada y así sucesivamente.

02 octubre 2015

¿Es usted un buenista de barra de bar?


Cierto profesor de universidad puso una vez un trabajo a sus alumnos pidiéndoles encarecidamente que no comenzaran la introducción con los manidos tópicos de siempre, después pasó a enumerar una larga lista de  encabezamientos que eran y siguen siendo los más habituales y socorridos para empezar un texto como el que les pedía. Al final los alumnos estaban totalmente desconcertados. Para ellos el Eclesiastés tiene una frase, “no hay nada nuevo bajo el sol” con lo que la tarea parecía imposible. Hoy soy yo el que se siente incapaz de escapar de citar algún lugar común en especial mirando los acontecimientos recientes de nuestro país.
Y es que no quisiera detenerme en los delirios nacionalistas que florecen por todas partes y en particular en las regiones de siempre. El nacionalismo, como tantos ismos que son más fruto de un estado del espíritu que de un razonamiento bien fundado, es una enfermedad que sólo ha traído desgracia dónde se ha extendido. Ni sólo, ni mezclado con idearios de derecha, izquierda o religiosos, ha servido más que para generar enfrentamientos y violencia gratuita, como la historia reciente nos enseña. Aunque parece que no hemos aprendido nada.
El Papa pasó por Cuba y Estados Unidos, y creo que todos esperamos que esa presencia de buen pastor dé frutos en esos países. Aunque ha sido claro y contundente en sus expresiones, incluido el discurso ante las Naciones Unidas, no ha faltado quien ha echado de menos una expresión más clara a favor de la libertad en tierra cubana y una mención más rotunda sobre ese negocio de casquería humana que la empresa Planet Parenthood tiene montado a cuenta de los órganos de bebés abortados. Supongo que siempre hay algo de más y algo de menos en todo lo que se hace, siervos inútiles somos y hacemos lo que podemos.
La crisis de los refugiados ha puesto de moda la solidaridad, todos quieren sentar un pobre a su mesa, digo, acoger un refugiado en su casa. O a lo mejor no, a lo mejor lo que quieren es que se les atienda con dinero ajeno. Hay de todo, quienes han abierto sus casas y quienes prefieren pedir que abran las de otros para calmar su conciencia acongojada. Ha aparecido una nueva patología con un nombre extraño: Eurocentrismo buenista con unas gotas de paternalismo indisimulado. Muchos de los que, conmovidos, gritan ¡vergüenza! ante las imágenes de refugiados amontonados en la frontera o niños ahogados, en realidad piden que sean otros los que se avergüencen, porque ellos están exentos de tal aflicción debido a sus buenos sentimientos alimentados a fuerza de fotos de portada.
La pobreza, la guerra y la violencia contra los indefensos sucede lejos, cada día, sin que nadie grite nada ni haga aspavientos de conciencia sensible, pero no son portada, no salen en el telediario, esos hombres, mujeres y niños no existen, son invisibles. Su sufrimiento y su muerte no importan, simplemente.
En fin, ¿Es usted un buenista de barra de bar? ¿Se deja manipular emocionalmente por la prensa? Buen tema para reflexionar este fin de semana, porque la solidaridad es otra cosa.

29 diciembre 2014

Malos tiempos

Decía un escritor de cierta reputación que “estos son malos tiempos, los hijos han dejado de obedecer a sus padres y todo el mundo escribe libros”. El autor de la frase en cuestión, con la que fácilmente ustedes y yo podemos estar de acuerdo, es nada menos que Marco Tulio Cicerón que vivió en el siglo I a.C. 
Esto nos hace pensar que si creemos que nuestros males son específicos de la modernidad o posmodernidad, estamos bastante equivocados. Digamos que la humanidad no ha avanzado tanto como cree y que cada generación y cada individuo tiene que recorrer su propio camino de humanización y conquista de la sabiduría. Al menos en las dosis necesarias para que la palabra civilización adquiera sentido y superemos el barbarismo básico de vivir según los instintos y el egoísmo más craso. El problema en nuestra sociedad posmoderna es esa vuelta al instinto y al sentimiento descarnado que se pregona día a día en los foros de expresión pública. Da la impresión de que hemos renunciado a la pensamiento para vivir instalados en la irracionalidad, e incluso esto no es nuevo, aquél movimiento romántico del diecinueve ya puso en marcha la superación o el regreso del racionalismo de la ilustración que había pretendido explicarlo todo y basar las relaciones humanas en la fría lógica del pensamiento y la razón. A cambio, parece que hemos vuelto a dejarnos arrasar por el irracionalismo. 
Cuando ante un hecho objetivo como por ejemplo el aborto que comporta la muerte de un ser humano, la respuesta es un supuesto derecho ¿a matar al hijo concebido? O la tremenda frase de “si el embarazo no deseado le pasara a alguien de tu familia, ¿qué harías?”, uno se queda sin argumentos, no porque no los haya, sino porque la otra persona se encuentra en un nivel dónde ni la razón ni la misma fuerza de los hechos le va a impedir seguir pensando o haciendo lo que le conviene. Contra el absurdo y el sentimiento, no hay explicación posible. 
Una sociedad así, que pregona que debes hacer lo que te gusta, lo que te apetece, lo que te da la gana, que eso es la libertad, luego reacciona escandalizada cuando a algunos individuos resulta que lo que les gusta, les apetece o les da la gana es salir a partirles la crisma a los del equipo contrario. ¿Y qué razonamiento les convencerá de eso está mal o es indeseable? ¿No pueden hacer lo que quieran con su vida? ¿Qué institución está en la posición ética de imponer unos límites si llevamos tanto tiempo diciendo que no hay límites, que no debe haber límites, que es muy retrógrado eso de poner límites? Todos hemos leído o escuchado esa inmensa majadería tan de moda de que lo mejor que se puede hacer con una tentación es caer en ella. Y luego nos extraña que si al personaje lo que le apetece es cascarle a su cónyuge o engañar a hacienda, lo haga y se sienta tan legitimado. 
Me dirá alguno, “pero es que no es eso”. Bueno, cuando das permiso para romper farolas, no te extrañe que se acabe asesinando a alguien. Rotas las barreras, la riada es incontenible. Y para que no sea así no basta con desearlo o escandalizarse con un ataque de hipocresía que no se cura con un susto, es preciso reconstruir al ser humano dañado que abandonado a sí mismo y sus instintos no se parece al buen salvaje del filósofo ni de lejos. Es preciso conquistar la humanidad y su marca de racionalidad que es lo que hace de la convivencia humana civilización y cultura.

23 febrero 2013

Porque quiero y porque puedo

Cuando hace unos años, tras retirarse de la política activa, preguntaron a Bill Clinton (sí, ese Bill que ocupó la Casa Blanca de Washington) el motivo por el que se había metido en el lío que conocimos como "affaire Lewinsky" el respondió "porque podía". Muchas de las cosas que se hacen mal siguiendo una pulsión de puro egoísmo se llevan a cabo simplemente porque se puede, porque está al alcance la mano, porque se tiene la posibilidad de hacerlo. No hay explicaciones complejas ni hay que acudir a la psicología profunda o la ideología para comprenderlo. Somos así y esto explica por qué gente que ocupa cargos importantes, en ocasiones, lo usa para su propio beneficio inmediato aunque luego le pase terrible factura en lo personal y en lo social.
En la raíz de toda corrupción hay una persona que puede, que tiene la posibilidad de actuar así y es tentado por el lugar que ocupa. Y no es cuestión de ideología, varía el estilo pero no el hecho en sí como podemos observar si miramos el conjunto completo (y no sólo los contrarios) de los casos que observamos día a día.
Un componente importante de esa "pulsión" o tentación nace del tipo de persona que hemos llegado a ser, de nuestra capacidad o incapacidad de negarnos algo a nosotros mismos. En este sentido Paco Sánchez nos ofrece este interesante análisis:

Se diagnosticó hace ya tiempo cierta incapacidad para esperar como uno de los males de nuestra época: parece ser que cuando queremos algo lo queremos ya y no estamos dispuestos a aguardar ni poco ni mucho. Por lo visto hemos educado así a los niños, pero nosotros ya éramos así: buena parte de la crisis financiera se explica partiendo de esa pulsión inmoderada que nos llevó a comprar a crédito millones de coches y de pisos, segundas casas en el campo y semanas de vacaciones en el Caribe como si fueran antojos, deseos irreprimibles que, si se difieren, pueden producir trastornos patológicos andando el tiempo. Nada de ahorrar durante años para la bici, nada de bracear hasta tener en el banco lo necesario para la entrada del piso. Eso está superado, como diría un buen amigo. Y acabamos en la desesperación de esta crisis sin final de la que solo tienen culpa políticos y banqueros.

Leerlo entero.

15 febrero 2013

Nos importan más los perros...

Tengo esto un poco abandonado, el vértigo de la información diaria, la inmediatez de twitter y facebook, que las tareas diarias se me hayan multiplicado sin buscarlas, en fin que no me da tiempo a poner por escrito lo que me gustaría.
Pero para los lectores impenitentes que vuelven a echar un vistazo, quiero compartir este retazo de mi blog radiofónico sobre asuntos que se quedan viejos en un par de días. A ver si sigo:

"Mientras absolvían al doctor Morín por el homicidio de niños de hasta siete meses, esta semana pasada ha habido gente manifestándose en Sevilla a favor de los perros abandonados… y uno no puede menos que pensar que algo no funciona en el sentido de los valores ante tal desatino.
En cierto programa de televisión alguien afirmaba que trataba a su mascota como un miembro más de su familia, de ahí a tratar a un miembro de su familia como si fuera una mascota hay muy poco trecho.
¿Les parece que exagero? Lo mismo hemos pensado en otros momentos respecto a asuntos parecidos. Cuando en los ochenta se despenalizaron los tres supuestos del aborto basados en la salud de la madre, la viabilidad del feto o la concepción por violación, el argumento era el dilema que suponían esos casos. El aborto era algo malo que se consideraba un mal menor en ocasiones muy concretas. De repente y tras unos años de progresiva deshumanización y entronización del egoísmo y el confort personal como estilo de vida, hemos llegado a considerar el aborto no como un mal, sino como un derecho. Es decir, ha pasado del código penal al de los derechos humanos sin que nos podamos explicar exactamente por qué. ¿Y les parece que exagero si digo que empezamos tratando a las mascotas como miembros de la familia y acabaremos tratando a miembros de la familia como mascotas? Visto lo visto es cuestión de tiempo, me temo."

 A esto le falta una observación que me reservo para otro post. Saludos.

18 septiembre 2011

Derecho al suicidio

Ya he hablado de esto aquí, pero heme aquí que vuelvo a tropezar con la misma piedra que diría la canción. La cosa es que por las mañanas suelo escuchar los informativos de Onda Cero. Pero llega el fin de semana y la cosa varía, en lugar de Herrera y sus contertulios, se encuentra la indocta Isabel Gemio y una extraña mixtura de contertulios que se especializan en lo lacrimógeno. El programa llamado "Te doy mi palabra" (alias "te doy la tabarra") triunfa si consigue que llamen gente llorando por alguna razón o aunque sea sin razón. Un tono de voz lloroso saca lo mejor de Isabel Gemio (es un decir) y exprime el diálogo hasta convertirlo en un monólogo en que acaba dando doctrina sobre el derecho a cualquier cosa. Derecho que las nubes no huelan, a que la gente sonría (aunque haya que obligarla), abortar cuando quiera, a suicidarse cuando le plazca y todo lo que se le venga, que la chica es de un progresismo como no se ha inventado todavía.
Y ayer le tocó al suicidio. En realidad quería hablar de la eutanasia, pero de lo que habló es del derecho a suicidarse legalmente y con cargo a la seguridad social, que ya se sabe que estas cosas no se pueden poner en manos de la iniciativa privada. Como decía Arturo Pérez Reverte, en España somos tan chulos que cuando legalicemos la eutanasia, será obligatoria. Y por ahí va la cosa. Llama una mujer con una enfermedad progresiva e incapacitante que reclama el derecho a que la ayuden a suicidarse cuando ella ya no pueda físicamente. Y tan contentos oiga, que sí, que que malas son las leyes españolas por no dejar que eso se pueda hacer, es más deberían garantizarlo. Saca al difunto Ramón Sanpedro y el comentario que hace viene a decir que los tetrapléjicos deberían poder suicidarse o darles matarile. Que eso no es vida. Y yo ya dejo de escuchar porque ante tanta estupidez y tal falta de razonamiento me siento bloqueado.
No sé si ustedes perciben lo horrible que se encuentra en todo ello. Si no es así, hagánselo mirar porque vamos al mundo de Huxley en versión gore.
Desahogado me he quedado.

07 julio 2011

La "cosa" cotidiana

Los políticos andan revueltos, como siempre, pero sobre todo ahora que parece que ya hemos empezado la campaña electoral de unas elecciones que no se sabe cuando serán, si es que no son en marzo que es cuando toca. A los de derechas o centroderecha (por favor) les basta con remitirse a los datos y los hechos probados: "Estamos así de mal y ahora explíqueme de nuevo de quién es la culpa, a mi que me registren que yo dejé la caja llena...". La izquierda, bueno el partido gobernante que no es toda la izquierda, intentando sumar a quién sea cómo sea a la causa: "pérfidos banqueros (menos cuando nos perdonan préstamos), comprendemos a los indignados, nosotros no fuimos, tenemos la solución (pero no sé dónde la hemos puesto)"...
Mientras tanto parece que el oasis andaluz se está secando, J. A. Gómez Marín comenta un hecho alucinante, el caso de una subvención a una empresa concedida y pagada antes de presentar siquiera la solicitud. Magia de la familia del gobernante por lo visto.
Y de repente me encuentro con la noticia de que la Junta de Andalucía ha dado orden a los colegios de primaria de que los alumnos deben leer, cuanto más mejor. Lo leo de nuevo y no salgo de mi asombro, ¿a qué se dedicaban antes?
El periódico comienza así la redacción de la noticia:
En el mes de junio del año 2011, la Consejería de Educación andaluza considera necesario instruir a los colegios en la necesidad de que los alumnos sepan leer. Tan importante considera el aviso que ha enviado unas instrucciones a todos los colegios andaluces para 'ordenar' leer en Primaria. El razonamiento de la Junta de Andalucía es impecable: la lectura es "clave" para aprender; dicho en sus palabras: para "abrir las puertas a nuevos conocimientos".
Les ha costado darse cuenta de que el fracaso educativo comienza en preescolar prácticamente. Hace que uno se pregunte qué especie de inútiles hemos puesto al cargo de las políticas educativas en los últimos años. Ahora falta que vuelvan a ponerse de moda los diccionarios para que además de leer, entiendan lo que lean, que esa es otra.
Y en los líos de la SGAE no me meto que sería muy largo. Con la que han dado en los últimos años que te pillen con las manos en el tarro de galletas debe dar mucha rabia. Por cierto, ese sumario parece que también dormía el sueño de los justos en un cajón de Garzón, el juez indignado (¿o era indignante?).

23 marzo 2011

Derechos Humanos... o no

Pasaba por el Campus de Somosaguas mientras venía para acá y me encontré con esto.
(...) Artículo 1
    Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.
Artículo 2
1. Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.
(...)
Artículo 18
    Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en publico como en privado, por la enseñanza, la practica, el culto y la observancia.
Artículo 19
    Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

No sé, veía en televisión un grupo de energúmenos haciendo el idem y había alguno que se preguntaba por qué hay una capilla católica en una universidad española. Es una pregunta tan estúpida como si se preguntara por qué hay una mezquita en Riad, algo así, pero para los profesionales del odio y adalides de la intolerancia políticamente correcta (manda narices) cualquier argumento, por absurdo que sea, vale.
Que haya gente dedicada a impedir o prohibir a otros la práctica de sus creencias es muy preocupante, el nivel de inquina y de odio irracional ha subido bastantes enteros. Hay que dar gracias a ciertos políticos por haber conseguido este nivel de división entre la gente y de ceguera sectaria.
País.

21 marzo 2011

Frases para no olvidar

Me ha llegado por correo electrónico y lo comparto con vosotros...

DOS FRASES PARA ENMARCAR

ALEMANIA, AÑO 1939:

"Un judío, independientemente de su edad, es claro que es un ser vivo; ahora bien no puede afirmarse que sea un ser humano, no hay base científica para ello".
(Adolph Hitler, 1939)

ESPAÑA, AÑO 2009

"Un feto es un ser vivo, pero no puede afirmarse que sea un ser humano porque eso no tiene ninguna base científica".
(Bibiana Aido, 2009), Ministra de Igualdad -GOBIERNO DE ESPAÑA-".

02 diciembre 2010

Imbéciles Sin Fronteras, la campaña

Continuando un poco con lo que mencionaba ayer, tengo que reconocer que no es "laicismo agresivo" lo que estamos viviendo. Para qué engañarnos, no es eso. Los españoles y en particular los andaluces, somos muy dados a la exageración. Si atropellas sin querer a un erizo fácilmente alguien te llamará "genocida de erizos", ya sabemos lo juguetones que son la gente de la progresía patria con este campo semántico del genocidio y palabros derivados para definir al objeto de su inquina. La falacia por elevación es tan divertida para este personal...
Divagaciones aparte, la campaña de los jovenzuelos de las Juventudes Socialistas de Andalucía no se puede decir que sea laicismo agresivo tampoco. Es insultante contra los sentimientos religiosos de otros ciudadanos, pero eso no importa mientras sean sentimientos católicos, de la Pajín (por mentar un "escándalo" reciente) no se puede hacer bromas, pero de los sentimientos de los católicos, las que hagan falta, cuanto más hirientes mejor.
Joven progre fascinado por  la campaña.
La última sobre los condones no es laicismo agresivo, es simple zafiedad borde, es una simple ocurrencia estúpida del típico progre con moral doble o triple que encuentra divertido reírse de los sentimientos ajenos, abusar del que todos abusan y envolverse en justificaciones imbéciles (hombre, es por una buena causa, es contra el sida) para defender lo indefendible sin haber entendido nada.
Encuentro yo que deberían haber hecho un calendario de esos que tanto se llevan hoy donde la gente se desnuda, pero en vez de salir ellos, que salieran sus respectivos progenitores A y B en pelota picada y con el condón puesto. Eso sí que hubiera dado la vuelta al mundo, pero claro a lo mejor les iba a costar trabajo encontrar a sus padres entre la multitud para que posara junto a su santa madre.
Una más para la antología de la imbecilidad, y van...

12 noviembre 2010

La banalización del mal

Es por vuestro bien, nos dicen, nos dijeron y, si les dejamos, nos dirán para justificar que el fin merece los medios. Pero ya hemos pasado en la historia reciente de Europa y España por esos caminos, ya hemos hollado esa "hierba del diablo" que provoca adicción y muerte en los que buscan el poder a toda costa.
Siempre me ha sorprendido la oscura retórica del mundillo "intelectual" nacionalista, y es que hace falta apagar muchas luces y balbucir mucho para ocultar la vaciedad, el sinsentido, la pulsión destructiva y totalitaria que intentan esconder a la vista de todos.
Hoy en su blog, Santiago González reproduce un artículo inmenso de Maite Pagazaurtundúa. No deberían dejar de leerlo, ayuda a entender por qué nadie querría sentarse con la serpiente y lo que puede pasar a quien lo haga, tenga las cautelas que tenga.
Un par de párrafos para que se animen:
(...)Las conversaciones mantenidas con aquel responsable de crímenes horribles la instruyeron más que cualquier otra cosa acerca de la esencia última del proceso de corrupción humano. La mujer ya anciana dejó escrito que si hubiera intuido las secuelas que dejaría en ella aquella experiencia, la habría evitado. Durante horas, Stangl se aplicó a la manipulación y represión de sus propios escrúpulos morales. No estaba en una posición de fuerza y ya no podía inferir miedo a la entrevistadora. Pese a ello, utilizó todas las tretas para procurar la transferencia de responsabilidad, la banalización del mal, el refugio en la propia biografía para anular la memoria del horror causado.

Asomada al abismo del horror y peleando por no caer en las argucias de Stangl, ella apenas pudo dormir durante aquellos meses. Y en los años siguientes, mientras preparaba uno de sus libros, la perseguía de forma implacable una pesadilla en la que alguien hacía daño a su hija, con el tipo de daño que Stangl describió de forma gráfica. Tras un año de pesadillas, un sacerdote le indicó que cuando alguien se expone al diablo, éste puede invadirle. «Ten cuidado, hija», le dijo.
(...)

19 septiembre 2010

Ya lo decía Lucas

Sí, Lucas el evangelista. Recoge esta narración en su Evangelio (Lc 16, 1-8):
Un hombre rico tenía un administrador, y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: "¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido. El administrador se puso a echar sus cálculos: ¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa. Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi amo? Éste respondió: Cien barriles de aceite. Él le dijo: Aquí está tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta. Luego dijo a otro: Y tú, ¿cuánto debes" Él contestó: Cien fanegas de trigo. Le dijo: Aquí está tu recibo, escribe ochenta. Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz.
Cuando este domingo he escuchado este texto no he podido evitar acordarme de cierto modo de proceder de nuestros políticos de todo pelo que toman el cargo no como un encargo de la ciudadanía en el que tienen que ser honestos, sino como si fuera un modo de vida, "su" modo de vida y pierden la perspectiva de dónde están y lo que deben hacer. ¿En qué sentido digo esto? No sé por qué, me he acordado de esa costumbre de crear empresas "semi-publicas" dónde ir colocando con buen sueldo a quien abandona la política activa. ¡Hombre! No va a volver a una vida y sueldo vulgar después de haber probado las mieles del poder, eso podía faltar, le ponemos un carguito en una empresa de esas creadas al efecto, o en una mancomunidad de dudosa necesidad y utilidad, o en una fundación de algún banco o caja. Eso sí, con un sueldo de los buenos, que cuando la gente se acostumbra a tener ya no puede volver a ser mileurista ni dosmileurista siquiera.
Amós, el profeta que era pastor de sicomoros, hubiera sido más bruto al decirlo, pero yo no soy Amós, así que sólo diré que se comportan como señoritos cortijeros que piensan que se lo debemos todo, que el poder es suyo y el dinero también. Qué pueden hacer lo que quieran y tenemos que estarles agradecidos, que no tienen que esforzarse por saber hacer, por ejercer bien el cargo; su soberbia y su orgullo les ciega. Han aprendido a controlar la información de forma que pase lo que pase y hagan lo que hagan, sean los demás los que parezcan culpables, llegando a un nivel de mendacidad obsceno.
Y aquí lo dejo que luego me miran mal.
Feliz semana.

11 septiembre 2010

Aniversario de una infamia

Hoy es 11 de septiembre y, como es habitual, la prensa aprovecha el filón para hacer memoria de la infamia de aquel 11 de septiembre en que todo cambió. Muchos recuerdan lo que hacían mientras sucedía aquello. Yo recuerdo estar en la caja de un supermercado y ver la noticia en al televisión de un de los pequeños bares que están a la entrada, me llamó la atención porque parecía una película pero demasiado real, aunque lo veía de lejos. Luego en el coche se confirmó la noticia en la radio, me pasé dos salidas de la autovía camino de casa a consecuencias de la atención que prestaba a la locutora.
Bueno, hoy, nueve años después, parece irreal y las cosas han cambiado. Todavía hay lunáticos de la conspiración que se empeñan en demostrar que no pasó, que fue un montaje del gobierno americano o estupideces semejantes. Pero ahí está, hemos aprendido mucho del fanatismo islámico y eso nos da miedo, es una terrible consecuencia de aquello.
Hoy escuchaba a cierta locutora de radio, "fanática" de lo políticamente correcto, con su discurso habitual. Hablaba de "los fanatismos", porque claro, hay que ponerse de perfil y jugar a la equidistancia. ¿Cuáles son los otros fanatismos que en ese momento se oponían al fanatismo islámico? Por lo que puedo saber la mayoría de los países de oriente medio tienen como problema esas élites fanáticas y esas oligarquías corruptas que sumen en la miseria y la ignorancia a sus pueblos mientras culpan al diablo extranjero de ello. Repasen la historia reciente de esos países y ya me dirán. Pero nuestra locutora, en su exquisita ineptitud, es incapaz de ver el conjunto, la ideología no le deja.
Me preocupa el periodismo, me preocupa su tendencia a la ideología, a la trinchera, a no saber de qué hablan, a la falta absoluta de escrúpulos, al sectarismo descarado, a la ausencia total de ética, a la estupidez en suma. Me preocupa porque deberían ser una luz en los asuntos que atañen a la ciudadanía y, en vez de ello, se convierten en bomberos pirómanos.
Y hoy es uno de esos días en que es inevitable darse cuenta de ello.
Ustedes disculpen, normalmente los sábados y domingos desactivo la radio por la mañana, hoy se me ha olvidado y se me colado una ración demasiado temprana de estupidez buenista. Intentaré que no vuelva a pasar.
Saludos.

27 abril 2010

Asociaciones médicas critican la ley del aborto

¡Pero será posible! Resulta que las asociaciones de médicos critican la nueva ley del aborto por diferentes razones. ¡Serán fachas! ¡A quién se le ocurre! Que alguien acerque las sales a nuestra dilecta Bibiana que anda que no se encuentra el... ni con un mapa.
Que si los derechos del nasciturus, que si interrumpir se interrumpe algo que puede reanudarse, que si impunidad sobre la vida de un ser humano, que si decisión no deseable, que si libertad de conciencia. ¡Pero bueno...! ¿Libertad? Como dijo el camarada Lenín, "libertad para qué...". Lo que tienen que hacer es tragar y callarse, tratar los resultados del aborto como desecho biológico y no como resto humano, menos miramientos, que pareciera que quisieran dar la razón a la perversa Iglesia católica.
Al fin y al cabo, qué sabrán el vocal de la Comisión Central de Deontología de la Organización Médica Colegial, José María Laílla, vicepresidente de la Sociedad Española de Obstetricia y Ginecología, Emilio García de la Torre, presidente del Colegio de Médicos de Jaén, y Sebastián Martínez Fernández, presidente del Colegio de Médicos de Zamora del aborto que no sepa mucho mejor nuestra ministra de la cosa igualitaria.
Habrase visto. Si es que hay días que lo mejor que se puede hacer es pegar a al primer facha que te encuentres o al primero que te lo parezca. Desahoga un montón y les quita las ganas de llevar la contraria.
Ea.

Actualización: La documentación del congreso de médicos está aquí. El rechazo del aborto como "derecho" (aberración jurídica y moral de grueso calibre), está aquí. Por si quieren informarse ustedes mismos. También pueden quedarse con la versión del País y tan contentos, qué se habrán creído esos médicos...

11 abril 2010

Los abusos y la campaña contra la Iglesia

Copio y pego este artículo porque está mucho mejor escrito y documentado de lo que yo sería capaz. El tema es ya recurrente. Una y otra vez se busca lo que se busca y nada que pueda decirse o hacerse sirve para parar la insidia, la difamación y la calumnia. En fin, tengan paciencia y léanlo completo, merece la pena.
Traido de Scriptor.org

Marcello Pera, profesor ordinario de Filosofía de la Ciencia y ex-presidente del Senado italiano, es un hombre de cultura, agnóstico y laico. Serio y preocupado por las raíces culturales de Occidente, publicó en 2004 un libro co-escrito con Joseph Ratzinger (Senza radici), sobre Europa:

"Un'Europa affetta dal morbo del relativismo, un Occidente che non si ama, prigioniero ''in quella gabbia di insincerità e ipocrisia che è il linguaggio politicamente corretto'', insomma un grande continente senza radici".

Marcello Pera publicó una interesantísima carta al Director del Corriere della Sera, el pasado 17 de marzo: Un' aggressione al Papa e alla democrazia. Comenzaba así (en traducción al castellano):

Estimado director: La cuestión de los sacerdotes pedófilos u homosexuales desencadenada últimamente en Alemania tiene como objetivo al Papa. Pero se cometería un grave error si se pensase que el golpe no irá más allá, dada la enormidad temeraria de la iniciativa. (...)

No, la guerra es entre el laicismo y el cristianismo. Los laicistas saben bien que, si una mancha de fango llegase a la sotana blanca, se ensuciaría la Iglesia, y si fuera ensuciada la Iglesia lo sería también la religión cristiana. (...)

Ayer publicó en Il Tempo, un artículo titulado Tre lezioni sui laicisti e la Chiesa (Chi conduce la campagna contro la Chiesa non mira ai preti. Dietro l'attacco al Pontefice si rivela la guerra culturale ai valori giudaico-cristiani).

El texto, traducido al castellano, que reproduzco entero, dice así:

El objetivo de la campaña contra la Iglesia no son los sacerdotes. Tras el ataque al Papa se pone de manifiesto una guerra cultural a los valores judeo-cristianos. La batalla aún no está ganada y la guerra será larga y sangrienta, pero el primer asalto ha sido rechazado. Sobre el tema de la pedofilia, los cristianos y los católicos de todo el mundo, han comprendido algunas lecciones claves.

En primer lugar. La reparación con actos de justicia eclesiástica y civil de los casos comprobados de pedofilia entre los sacerdotes no es el verdadero interés de quienes lideran la campaña. Si fuera así, se hubieran tomado posiciones similares en otros casos parecidos, o habría habido una reflexión sobre nuestras leyes cada vez más permisivas en cuestiones éticas. ¿Porque el maltrato infantil es un crimen horrendo y el asesinato de un embrión con una pastilla es un logro ‘civil? O ambos son crímenes, o quien hace la distinción entre uno y otro no se refiere al crimen en sí, sino que está hablado de otra cosa. Que los acusadores hayan pasado de repente desde la denuncia de casos individuales, a una acusación indiscriminada de la Iglesia como institución, ha mostrado que es precisamente esta otra cosa la que tienen en mente.

Segunda lección. Cristianos y católicos también se han dado cuenta de que la persona del Papa no es el objetivo de la campaña. Ya que si hay alguien que ha tomado en serio estos escándalos y los ha denunciado, ese es Benedicto XVI. No se le puede reprochar descuido, negligencia y mucho menos complicidad. Su predicación desde hace tanto tiempo, sus enseñanzas, su inequívoca doctrina, le han protegido siempre contra cualquier difamación o insinuación. Y la imagen visible de ese escudo protectivo es la ‘celestial sonrisa de Cristo’ de la que ha hablado el Cardenal Sodano, usando una expresión doblemente feliz, ya que reúne la manifestación de confianza que emana del rostro, también sufrido, de Benedicto XVI, con la serenidad interior de su ánimo.

Es un calvario al que el Papa está siendo sometido, pero que está logrando recorrer no tanto como una carga personal, sino mas bien como la prueba que todo verdadero cristiano deben superar cuando el ‘escándalo del crucifijo’ entra en el mundo. Es por eso que incluso aquellos que se aventuraron a pedir su renuncia como jefe de una supuesta ‘Altargate’ como Nixon en el ‘Watergate’, han tenido que admitir que él está libre de culpas. Así pues, incluso por este respeto es claro que el objetivo de la campaña está en otra parte.

Tercera lección. Católicos y cristianos han comprendido finalmente qué es ‘esa otra cosa’. Es la Iglesia y, más precisamente, su predicación y testimonio cristiano lo que molesta e inquieta. Con razón, el cardenal Sodano y otros han denunciado que la verdadera meta de la campaña de los laicistas es contra aquellos que defienden la vida, la persona, el matrimonio, la ética. Esta es la guerra cultural que atraviesa todo el Occidente en este momento de crisis moral. Por un lado, los que predican la libertad sin responsabilidad, la autonomía individual sin restricciones, la relatividad de los valores como fuente de todo valor; del otro lado están quienes sostienen que si la ética no contiene la verdad, entonces el bien es solo una palmadita en la espalda que cada uno se da cada vez que haya alcanzando su propio interés.

La contradicción que ahoga al Occidente es dramática y la espiral en la que se introduce es perversa. No puedes exaltar la libertad sexual, perdonar toda ofensa, bajar el nivel de cuidado, tolerar cualquier transgresión, ensalzar la homosexualidad hasta el punto de querer introducir el delito de homofobia, y luego escandalizarte por la pedofilia.

Si no hay sentido del pecado, lo que es moralmente lícito o ilícito acaba por ser determinado por la ley del más fuerte. Desagrada que estas lecciones no hayan sido bien entendidas por muchos laicos no creyentes. Y que ellos no hayan reaccionado, en primer lugar, contra de una campaña abiertamente anticristiana.

Si tuvieran memoria histórica de lo que representa el cristianismo para nuestra civilización, si tuvieran conciencia cultural del valor fundamental que proporciona a los mismos valores que dicen defender ellos, y si tuvieran la honestidad intelectual para admitir que la misma laicidad es un concepto propio del cristianismo, no extraño o impuesto, entonces, creyentes y practicantes y no creyentes, no se dejarían arrastrar a una guerra que si fuera ganada por quien la dirige, llevaría a la misma destrucción de la laicidad. O no se mostrarían unas veces desatentos y otras indiferentes con respecto a las cosas que están en juego.

También lamento que en estos malentendidos hayan caído incluso algunos miembros del judaísmo. Olvidar que Benedicto XVI ha cortado hasta la raíz cualquier excusa de antisemitismo, porque lo ha negado con la doctrina y no sólo con gestos ante los medios de comunicación; olvidar que Benedicto XVI es de los que más han hecho referencia al concepto de ‘judeo-cristiano’ y olvidarse que si el cristianismo se cuestiona también se hará con el judaísmo, es cometer un grave error de perspectiva histórica y cultural. Se puede pensar que el mundo aún tiene que reparar a los judios, y sobre todo se debe exigir que los actos de apoyo no se deben limitar a ceremonias en las que se derraman algunas lágrimas de ocasión, pero solicitar cada vez excusas a los que ya las han pedido en la forma y limites en los que uno puede excusarse, o pedir revisiones de episodios y personajes, o sentirse ofendidos por una analogía entre discriminaciones, como la realizada por el padre Cantalamessa, inocente y de buena fe ofrecida a personas como los judíos que pueden entender mejor que nadie esas discriminaciones, es una señal de arrogancia intelectual, que no se debería ver entre nuestros amigos, o de confusión entre cuestiones cruciales de civilidad y pequeños intereses de esta o aquella comunidad o de carrera de este o aquel personaje, que sería mejor no cometer.

Los laicos no hacen distinciones, porque no tienen escrúpulos. Si hoy salvan a unos para condenar a otros, es porque mañana se está preparando para invertir los lados del juego. La guerra que han declarado hace tiempo, requiere la unión de todas las fuerzas maduras y conscientes.

No Prevalebunt, ciertamente, pero son peligrosos.

10 abril 2010

Dignidad y respeto a la vida

En el mismo sitio de internet que el artículo anterior, aparece esta otra contribución que abunda en los argumentos de R. Spaemann sobre el fundamento del respeto a la vida humana. Creo que ayudan a entender bastante bien por donde va la idea fundamental. ¿El problema? Que el lamentable estado de las humanidades en nuestro sistema educativo y el también lamentable deterioro del lenguaje hace que cada vez haya menos gente capaz de entender este tipo de textos.
Mientras tanto aquí tenéis las aportaciones mencionadas:

"...Una, cuando indica que Kant «dio expresión a la convicción inmediata que todos poseemos acerca de la inconmensurabilidad de las personas respecto de todo lo demás que sucede en el mundo. Kant lo expresó con toda precisión diciendo: las cosas pueden tener un valor. Pero todo valor tiene su precio. Los hombres no tienen valor, sino dignidad. Y por dignidad entendía lo que no puede tener precio alguno, porque es sujeto de toda valoración y precisamente por eso no puede ser objeto de valoración alguna».
Otra, que se puede derivar de las consideraciones anteriores, es la siguiente: «el concepto de dignidad hace referencia a algo sacro: en el fondo es religioso-metafísico. Horkheimer y Adorno vieron esto con nitidez cuando escribieron que contra el asesinato sólo hay en realidad un argumento religioso. Ciertamente este no es un argumento a favor del asesinato, sino a favor de la consideración religiosa de la realidad. Es un error, que en la actualidad no se ha extinguido por completo, pensar que podemos abandonar la consideración religiosa de la realidad sin perder unas cuantas cosas más a las que no nos gustaría renunciar con tanta facilidad»."
Robert Spaemann. El primer párrafo pertenece a «¿Son personas todos los hombres?» y el segundo a «La ambigüedad de la felicidad», ambos en Limites, acerca de la dimensión ética del actuar (Grenzen, Zur ethischen Dimension des Handelns, 2001). Madrid: Eiunsa, 2003; 512 pp.; col. Ética y sociedad; trad. de Javier Fernández Retenaga y José Carlos Mardomingo Sierra; ISBN 10: 84-8469-074-1.

09 abril 2010

Contra el asesinato

Encuentro en bienvenidosalafiesta esta nota titulada "el único argumento contra el asesinato" y la traigo aquí para consideración de los lectores de este humilde blog. Se entiende pues que uno se tome en serio el tema del aborto. Si la vida es un absoluto, cualquier minuendo de dicho absoluto abre la caja de Pandora de la bestialidad y la inhumanidad. Y no digo más.

«Horkheimer y Adorno escribieron ya que contra el asesinato no existe a fin de cuentas más que un argumento de carácter religioso. ¿Por qué religioso? Porque el argumento se entiende únicamente cuando los hombres descubren algo “sagrado”. Lo sagrado es lo inconmensurable, lo que no se puede fundamentar ni derivar funcionalmente, lo “bueno” entendido como predicado absoluto».
Robert Spaemann. Felicidad y benevolencia (Glück und Wohlwollen, 1989). Madrid: Rialp, 1991; 285 pp.; col. Cuestiones fundamentales; trad., notas y estudio introductorio de José Luis del Barco; ISBN: 84-321-2689-6.