Una bitácora personal e intransferible. Me permitan decir que soy dueño de lo que digo, no de lo que la gente entiende.
17 octubre 2015
Homenajes a un perro
21 octubre 2010
Domund 2010
18 octubre 2009
La intrahistoria
De momento la ministra de la cosa igualitaria, la de la mentalidad vaporosa y el feto sub-humano, no se arredra así salga el "sursumcorda" a manifestarse. Nadie tiene el monopolio de la moral, dice la boba solemne, como si fuera de eso el asunto. No sigo que me lanzo.
Pero a pesar de todo, siguen pasando cosas que te permiten dar gracias. Hoy he conocido a Tino, un misionero que ha gastado su vida en Paraguay y la Amazonía brasileña, también estuvo en Angola, en Brasil llegó a estar encargado de una zona que abarcaba dos husos horarios diferentes, debió ser una locura. Y su buen ánimo y sus ganas de trabajar me recuerdan que la sociedad no la construyen esos políticos y esos individuos que pululan por la televisiones, ellos sólo enrarecen y dificultan el trabajo cotidiano, la intrahistoria tiene otros protagonistas, gracias a Dios.
16 abril 2009
La Iglesia y el sida, una opinión.
La Iglesia frente al Sida
Páginas Digital: Keka Lorenzo de Astorga. 15/04/2009.
He leído un artículo reciente del prestigioso periodista Luis María Ansón sobre "La Iglesia y el sida" (02/04/09).
Dice Ansón y acierta porque se informa muy bien antes de hablar o de escribir: "Allí donde hay un hospital dedicado al sida, lo mismo en Africa que en Asia o Iberoamérica, también en Europa, son monjas y curas católicos los que están a pie de cama para atender a los enfermos. He recorrido en trabajo profesional más de cien países. En las leproserías de todo el mundo, en los asilos de ancianos terminales, en los hospitales para enfermos infecciosos, sólo se encuentra uno con misioneras y misioneros católicos. Esa es la escueta verdad. Nunca me he tropezado en esos lugares con un comunista militante, con uno de esos manifestantes que vociferan contra la Iglesia. Los misioneros y misioneras permanecen al margen de las pancartas y los sermones políticos. Derraman su amor sobre los leprosos, los sidosos, los enfermos terminales, los ancianos sin techo, los desfavorecidos y desamparados.
Aún más, todos los profesionales del periodismo sabemos que cuando estalla una tragedia del tipo que sea en el tercer mundo, encontraremos información certera en la misionera o el misionero españoles, que ejercen su ministerio en los lugares más miserables. Nunca fallan, esa es la realidad.
José Luis Rodríguez Zapatero, para dar una lección a la Iglesia Católica, ha decidido obsequiar a África con un millón de preservativos pagados a través de los impuestos con los que sangra a los ciudadanos españoles. ¿A cuántos militantes del PSOE, encabezados por Bibiana Aído, va a enviar para que se instalen durante diez años en los hospitales especializados en sida, para que convivan con los enfermos, les atiendan, les den de comer, les limpien, les acompañen? El Papa ha instalado en el África enferma a muchos millares de monjas y curas, de misioneros y misioneras. Obras son amores. Ésa es la diferencia entre los que vociferan y los que derraman cariño y atenciones.
Conocí en enero de 1967, cuando carecía de la celebridad que adquirió posteriormente, a Teresa de Calcuta. Pasé un día con ella visitando sus hangares para enfermos terminales. Escuché con atención lo que me decía. Fue una lección de quién sabía mejor que nadie en qué consisten las tierras duras del hambre, el mundo de los desfavorecidos profundos. Supe que estaba hablando con una santa. Y así lo escribí. Pues bien, en el cuerno africano, en las ciudades estercoleros de África, en los pueblos escombreras de Asia, en las favelas brasileñas o en las villamiserias peruanas, trabajan para los más pobres, para los más desfavorecidos, millares y millares de teresitas de Calcuta.
El Papa cree que la mejor forma de combatir el sida en África es la monogamia y la fidelidad. No ha tenido en cuenta (...) lo difícil que tiene que ser, ante el espectáculo de tanta belleza y atractivo, que los negros politeístas y polígamos practiquen la virtud de la monogamia. Pero ironías aparte, quienes combaten el sida en África, quienes atienden a los enfermos son las misioneras, los misioneros católicos.
Escuché en una tertulia de radio a un simpático homosexual cebarse con el Papa y despotricar contra la Iglesia. Se me ocurrió aclararle: «Dicen que el sida está especialmente extendido entre los homosexuales aunque afecte ya a los heterosexuales. Seguro que tú nunca te pondrás enfermo. Pero ten por seguro que, si así fuera, quien te atenderá con amor y dedicación en el hospital será una monja católica». Se quedó callado como una puta el simpático gay y los tertulianos se apresuraron a cambiar de tema".
20 marzo 2009
La prensa "canalla", más.
En cualquier caso, lo que Giuliano Ferrara escibe hoy en Il Foglio (L'aggressione a B-XVI) me parece de gran relieve e interés. Lo he traducido, y espero que no se enfade por ofrecer la integridad se su razonamiento:"La agresión a Benedicto XVI resulta cada vez más apremiante, grosera, rencorosa, bien orquestado mediáticamente y mal argumentada racionalmente. Ayer ha sido el turno de Francia, Alemania y el Fondo monetario internacional. Con un lenguaje presumido de censor, portavoces de París, de Berlín y del Fondo Monetario Internacional de Washington han puesto bajo acusación al jefe de la iglesia católica por sus opiniones bien documentadas sobre la inutilidad sustancial del preservativo como eje estratégico en la lucha contra la grave epidemia de Sida en África.
"Hablamos de burocracias, naturalmente, no de pueblos. Burocracias y diplomacias que se ponen al servicio de pequeñas pero insidiosas cruzadas ultrasecularistas contra un Papa que ha tenido, como su predecesor, el descaro de empuñar la razón para afirmar en el espacio público europeo y mundial el contenido y el sentido de la fe cristiana. Una fe que asume algunos principios liberales del tiempo moderno sin someterse a su deriva nihilista. Y contra un Papa que ha tenido la sabiduría de empuñar la razón occidental y el depósito laico de la mejor Ilustración cristiana, justo en el momento en que nos encontramos con un posmodernismo banal que deslegitima la noción de verdad y exorciza la realidad, anteponiendo una falsa conciencia del sujeto, una ideología sectaria y en el fondo extremadamente intolerante.
"Esta vez, en nombre de la defensa de la vida, atacan los portavoces institucionales de una cultura cuyos pilares éticos globales consisten en los espermicidas, en el aborto moralmente indiferente, en la planificación familiar forzosa del sexo de los nasciturus, en la selección eugenésica de la vida y su reproducción artificial como medio para la investigación, hasta la eutanasia. Se quejan porque Benedetto XVI ha reafirmado, en el curso del viaje en África, su convicción: no se combate la pandemia del Sida con condones. Se trata de una convicción que, a la luz del sentido común, es capaz de aguantar cualquier posible prueba y verificación, puesto que el preservativo sólo es el viático de la promiscuidad sexual masiva a la que remite la responsabilidad del contagio. Y esta convicción es notoriamente compartida en África por la gran mayoría de los operarios sanitarios y sociales, no sólo en la vasta red misionera católica o cristiana de otras denominaciones, sino también entre los laicos.
"Todos saben algo que no muchos se arriesgan a repetir en público, por temor a ser sancionados y desterrados como herejes del pensamiento único dominante: todos saben, como dice una noticia de la BBC hace dos días, que la tasa de infección de Washington D.C., la capital americana que hospeda esas babosas del Fondo monetario que harían mejor ocupándose de otras cosa… Todos saben que la tasa de infección en Washington es igual a la de Uganda (el 3 por ciento de la población mayor de los doce años), demostración patente de que la diferencia proviene de los comportamientos de riesgo y no de la disponibilidad de los profilácticos, que es universal en la ciudad de Washington. Todos saben o deberían saber que entre los negros varones, la tasa de infección es tres veces la de los varones blancos y dos veces la de los hispánicos, y que el vector de contagio todavía mucho más potente es el sexo promiscuo entre varones.
"La cultura políticamente correcta ha hecho del Sida una epopeya angelical, ha creado una enfermedad a la que adorar idolátricamente y a la que exorcizar en la mística de la solidaridad. Y todo para esconder el hecho que el síndrome de inmunodeficiencia adquirida es solamente la consecuencia de comportamientos sociales nuevos y libertarios, en los que una sexualidad emancipada y sin valores reemplaza los viejos condicionamientos "oscurantistas" de la continencia y el amor-eros como fundamento del ágape familiar.
"Cualquiera que piense de otro modo no sólo será rebatido, sino que será escarnecido y censurado como retrógrado. Y no digamos cuando se trata del jefe de una iglesia que dedica sus mejores energías en la defensa de la vida humana. Faltaría más: un Papa que es escándalo y locura para el pan-sexualismo del neo-paganismo contemporáneo, que cree en la educación, en la sobriedad de las costumbres, en una sexualidad humana orientada a la construcción de sentidos vitales y no a la destrucción del amor en la caricatura del placer.
"Las burocracias situadas en la cumbre de las potencias civiles de la vieja Europa y las nomenclaturas globalistas acusan al Papa, con increíble jactancia, con infinita presunción, con un lenguaje de chantaje moral, desde lo alto de la obscena práctica de mil millones de abortos en treinta años. Acusan al Papa de 'atentado a la vida en África'. Una repugnante paradoja."
20 febrero 2009
El fraile "skater"
Visto en Rel.
07 noviembre 2008
Lo que trae el periódico
Pero no hagáis caso, sigamos durmiendo mientras nuestros proceres nos cantan sus nanas y nos prometen la felicidad por ley. Dejemos que los medios, siempre prestos al servicio de los intereses de quienes los manejan, nos digan lo que debemos pensar, sentir y consentir. Al fin y al cabo sólo es real lo que ellos deciden mostrarnos, ¿no?