21 mayo 2026

Woody Allen sobre el antisemitismo hoy

He encontrado esto a través de X y no quiero que se pierda en las redes. Disfruten el análisis claro, certero e irónico que hace de lo que estamos viendo cada día.

 Woody: «Saben, siempre pensé que la mayor ventaja de Nueva York era que uno podía ser neurótico y nadie lo notaba. En otras ciudades te mandan al médico si hablas contigo mismo. En Manhattan te ofrecen una columna en una revista por ello. Ayer salí a comprar salmón. Por cierto, es la única tradición judía estable que ha sobrevivido a Babilonia, Roma y a mis relaciones con mujeres. Caminaba por Brooklyn pensando en la muerte. No porque sea filósofo. Sino porque ya tengo más de noventa, aunque originalmente había planeado llegar como mucho hasta los setenta. 

Y de repente —una multitud frente a una sinagoga. Al principio pensé que allí actuaba un famoso psicoanalista. En Nueva York la gente hace cola durante horas para escuchar por qué su madre tiene la culpa de todo. Aunque los judíos eso ya lo saben sin necesidad de conferencia. Pero no. Estaban gritando algo sobre “intifada”. ¿Y saben qué me sorprendió más? La cantidad de energía que tiene esa gente. ¿De dónde la sacan? Yo, después de subir dos tramos de escaleras, ya empiezo a escribir mi testamento. Y ellos listos para una revolución sin haberse tomado ni un café decente. 

Un tipo gritaba algo sobre “descolonización”. Dios mío. Cuando yo era joven, “colonización” significaba que la tía Frieda ocupaba nuestro sofá durante tres meses y se negaba a irse. Hoy de repente es una conspiración sionista. En general, el antisemitismo moderno se ha vuelto demasiado intelectual. Antes simplemente nos odiaban. Sin rodeos. Hoy no. Hoy alguien con bufanda, que parece que escribe poemas sobre su propia barba, te explica con ayuda de Heidegger y Nietzsche por qué la existencia de los judíos es una forma de agresión y una amenaza para la humanidad. Y yo estaba allí pensando: antes al menos nos pegaban personas sin título universitario. Hoy los organizadores de pogromos tienen diploma de Columbia University. Luego una chica a mi lado dijo: “Estamos contra el sionismo, no contra los judíos”. Eso es como si mi exmujer hubiera dicho: “No tengo nada contra ti. Solo estoy contra todo lo que dices, haces, sientes —y especialmente contra acostarme contigo”. El significado es el mismo. Y entonces alguien gritó: “¡Los sionistas son nazis!”. En ese momento sentí que mi abuela se habría girado en su tumba tan rápido que podría haber abastecido de electricidad parte de Queens

Mi abuela, por cierto, vivió a auténticos nazis. Se escondió en un sótano en Polonia con un hombre que tosía tan fuerte que los alemanes podrían haberlos encontrado solo por el sonido bronquial. Y ahora un chico de una universidad de élite, cuyo mayor trauma en la vida es un café frío de Starbucks, me explica qué significa fascismo. Realmente vivo en tiempos sorprendentes. Hoy la gente habla como si se hubiera tragado accidentalmente una biblioteca universitaria. Nadie dice ya: “Perdón, soy un idiota”. No. Hoy se dice: “Estoy deconstruyendo el relato dominante”. Escuchen, yo crecí entre judíos. Nosotros no deconstruimos relatos. Nosotros creamos relatos. Llegué a casa y encendí la televisión —porque cuando uno tiene ansiedad, la televisión parece una idea excelente. Es como tratar el alcoholismo con un martini con hielo. Allí Roger Waters volvía a explicar el mundo. Los músicos de rock siempre me dan miedo cuando envejecen y empiezan a hablar como paranoicos que ven conspiraciones al mirar un gato negro. Luego apareció Kanye West. En mi infancia, los locos al menos parecían locos. Pelo despeinado, abrigo, palomas, conversaciones con cubos de basura. Este tipo simplemente se pone una máscara negra y dice que ama a Hitler. Y ahí entendí: la humanidad ha avanzado mucho —de “nunca más” a “discutamos los matices”. ¿Y los políticos? Los políticos dicen: “La situación es complicada”. No. Complicado es explicar a una madre judía por qué su hijo de cuarenta años aún no está casado. 

Pero cuando una multitud frente a una sinagoga grita “muerte a los sionistas”, eso no es complejidad. Es un remake. Y además malo. Sin guion original, pero con un presupuesto enorme para redes sociales. Y lo que realmente me asusta no son los radicales. A los radicales estoy acostumbrado. Viví en el Nueva York de los setenta. En aquella época ya se consideraba radical a cualquiera que desconfiara del agua del grifo y lavara la fruta con jabón. Lo que me asusta es la velocidad con la que la gente normal empieza a actuar como si no pasara nada. El ser humano se adapta increíblemente bien. Incluso cuando a una chica judía le tiran del pelo y a un chico con peotillas le ciegan con luces estroboscópicas. Nos acostumbramos a todo. A la guerra. Al odio. A que el café cueste nueve dólares. A esto último, por cierto, solo con mucha dificultad. Por la noche estaba en la cama pensando: quizá habría que no darle tiempo libre a la humanidad. Porque en cuanto la gente se aburre, o intenta salvar el mundo, o se mata entre sí, o graba podcasts sobre los beneficios del conflicto. Y aun así… si mañana vuelve a haber alguien gritando sobre la muerte de los sionistas delante de una sinagoga, saldré. No porque sea valiente. Soy el tipo de persona que una vez se desmayó al sacarle sangre. Sino porque los judíos han esperado demasiadas veces que la locura desaparezca sola. Nunca lo hace. Solo se pone traje, entra en la universidad y abre una cuenta de TikTok. Pero bueno… primero me comeré mi salmón. Preferiría no morir con el estómago vacío. A mi madre judía eso nunca le habría parecido bien.» 

14 marzo 2025

La banalidad del mal

 Leyendo algunas noticias, me salta el concepto de nuevo y me da por investigar el origen. Ya había leído sobre ello y lo normal es que me pusiera a buscar referencias en artículos y otras entradas. Peeero, ahora hay alguien que lo hace por ti. Se lo pido a una de las IAs que han surgido como setas y me lo da hecho. Mira, bastante conciso y claro el resumen.

"La teoría de la banalidad del mal sigue siendo relevante porque toca algo inquietante: la posibilidad de que personas comunes participen en actos atroces bajo ciertas condiciones sociales y psicológicas. Vamos a desglosarlo:


🎯 1. El contexto social que facilita el mal "banal"

Arendt mostró cómo los regímenes totalitarios (como el nazismo) crean estructuras burocráticas tan rígidas y despersonalizadas que convierten el mal en algo mecánico.

Por ejemplo:

  • Las tareas se dividen tanto que nadie siente la responsabilidad completa (cada persona hace "solo su parte").
  • El lenguaje se deshumaniza. Eichmann no hablaba de "matar judíos", hablaba de "soluciones finales" y "transportes". La jerga técnica oculta la realidad moral.
  • La ideología dominante reduce el pensamiento crítico: quienes cuestionan el sistema son vistos como traidores o "ingenuos".

Esto transforma a las personas en "engranajes del sistema", donde creen que no tienen otra opción.


🧠 2. La psicología detrás de la obediencia

La teoría de Arendt conecta con experimentos famosos como el de Milgram (1961), donde voluntarios administraban descargas eléctricas dolorosas a otras personas simplemente porque una figura de autoridad se los pedía.

La mayoría de los participantes no eran crueles por naturaleza, pero obedecían porque:

  • Sentían que la autoridad era responsable, no ellos.
  • Se convencían de que "solo seguían instrucciones".
  • Racionalizaban el daño como parte de un bien mayor.

Esto refleja la idea de Arendt: el mal puede prosperar cuando las personas dejan de pensar críticamente y actúan de forma automática.


🔥 3. La responsabilidad moral individual

El punto más duro (y crucial) de la teoría es que nadie queda exento de la responsabilidad moral solo por obedecer órdenes.

Arendt argumenta que Eichmann sí tenía la capacidad de pensar y elegir, pero decidió no pensar, y esa falta de reflexión genuina lo llevó a participar en el genocidio. No era malvado en el sentido tradicional, pero su falta de pensamiento lo hizo cómplice de una maquinaria monstruosa.


🌎 4. ¿Cómo se aplica hoy en día?

Esta teoría sigue vigente porque muchos sistemas modernos —gobiernos, corporaciones, incluso redes sociales— tienen estructuras que incentivan la obediencia y la despersonalización. Ejemplos actuales podrían ser:

  • Funcionarios que aplican leyes injustas sin cuestionarlas porque "es su trabajo".
  • Empleados en grandes empresas que siguen prácticas dañinas por miedo a perder su empleo.
  • Usuarios en internet que difunden odio o desinformación porque "todos lo hacen" y no piensan en el impacto real.

La idea central de Arendt es incómoda pero poderosa: el mal no siempre nace del odio feroz, sino de la falta de pensamiento consciente.
Preguntarse "¿Estoy pensando por mí mismo o solo siguiendo el flujo?" es más relevante que nunca."


 

 

10 enero 2025

Lo que el pájaro me contó

A veces me pregunto sobre la esperanza, sobre todo cuando uno observa la decadencia de aquello de lo que forma parte, en manos de incompetentes, soberbios o gente sin escrúpulos que no parecen entender en qué consiste servir y lo confunden con tener poder y usarlo en beneficio propio. Tener esperanza en que todo puede ser diferente y más conforme con el plan de Dios en esos momentos puede parecer difícil. No sé, por eso me ha llegado al corazón este poema de Lewis: "Lo que el pájaro me contó al empezar el año".
 
 «Me dijo:
Yo veo todo lo que ha sido,
yo veo todo lo que será;
aunque las sombras caigan oscuras,
aún hay luz que no se apaga.
Aunque el invierno apriete con fuerza,
las raíces aguardan en la tierra.
Aunque el mundo parezca roto,
un plan perfecto sigue en marcha.
¿Y tú? ¿Lo ves? ¿Lo sientes?
¿Puedes creer en lo que viene?
El canto que parece distante
un día resonará cercano.
Así que canta. Canta ahora,
aunque las ramas estén desnudas.
Canta ahora, aunque el frío queme,
porque la primavera llegará, como siempre ha llegado».
 
C.S. Lewis

31 diciembre 2024

Un adolescente necio

Leo en X, aquello que era Twitter, a M. A. Quintana con esta cita del Cardenal Sarah. Bueno, hace tiempo que es una obviedad. Cuando llega la Navidad y vuelve ese absurdo debate sobre si felicitar la Navidad o sólo las fiestas. O, yendo un poco más allá, felicitar el solsticio de invierno, cosa propia de la estupidez rampante de cierta clase política, veo que aún queda gente que ve lo evidente. Feliz Navidad.

 

 


 

14 diciembre 2024

Sentido común

 Sobre la frase de marras hay multitud de interpretaciones. La habitual es la de que el sentido común es el que permite reconocer las cosas como son sin llamarse a engaño por sesgos o ideologías. 

Hasta que la ideología compra y prostituye el término. El otro día, en la tertulia de la radio, en COPE precisamente, el heredero (Alberto Herrera) comentaba a propósito de una actriz trans que había ganado un premio de algo que habría que dejar de añadir el término "trans" tras el de actriz, que es una mujer y ya está, "por sentido común". 

Por sentido común no es una mujer, es un hombre que se siente, se viste y/o se ha operado para parecer una mujer, eso es lo más ajustado a la realidad. Te puede parecer bien, mal o mediopensionista, pero es lo real, lo demás es falacia. Y añadir "trans" nos permite a los demás no llamarnos a engaño. 

Es lo que pasa cuando la ideología pretende suplantar lo real. 

Ya que me pongo, hay un programa de radio que sigo desde que empezó en los años noventa. "No es un día cualquiera", puesto en marcha por Magín Revillo y continuado por Pepa Fernández. Un gran programa con cultura de la buena, increíbles comentaristas y contertulios y con un amor por el idioma inaudito. Siempre tienen un espacio para la RAE y la Fundeu para enriquecer el español y salir al paso de errores y neologismos. Un programa en el que se hablaba del latín en algunos momentos. A pesar de todo ese esfuerzo y pasión, y a pesar del criterio de la RAE al respecto, no han podido resistirse al estúpido desdoble de género que tantas frases absurdas nos está brindando. 

Por cierto, hubo un periodo de tiempo en que Pepa pasó a las mañanas y lo dirigió Carles Mesa, lo convirtió en propaganda woke insufrible. 


11 diciembre 2024

Pornografía sentimental

 Ya he tocado antes este tema, pero no puedo menos que volverlo a traer ante la implacable deriva de los medios de comunicación y el populismo rampante que nos asedia.

Esta vez he dejado que me hagan el trabajo y he pedido una presentación sistemática y breve a una IA de esas. Y mira, bastante logrado el resultado. ¿Te preguntas qué es la "pornografía sentimental"? Pues este resumen lo explica bastante bien.

El concepto de "pornografía sentimental" es una idea relativamente reciente que ha sido utilizada para describir una tendencia en ciertos discursos, narrativas o prácticas culturales que explotan los sentimientos humanos, especialmente el dolor, el sufrimiento o la tragedia, con fines de consumo emocional o comercial. Aunque puede aplicarse a diferentes ámbitos, este término suele usarse en el análisis de medios de comunicación, literatura, cine y redes sociales.

Definición

La pornografía sentimental no tiene que ver con lo sexual, sino con la explotación de las emociones de una manera superficial y manipuladora. Es el equivalente emocional de la pornografía tradicional, en el sentido de que busca satisfacer una necesidad emocional intensa de manera inmediata y sin profundidad, muchas veces trivializando o estetizando experiencias humanas complejas.

Características principales

  1. Explotación del sufrimiento: Se muestra dolor o tragedia para evocar emociones intensas, sin necesariamente un contexto reflexivo o crítico.
  2. Falta de profundidad: Aunque el contenido puede ser impactante, carece de un tratamiento profundo o significativo del tema que aborda.
  3. Consumismo emocional: Los espectadores o lectores consumen estas narrativas como una forma de entretenimiento emocional, pero rara vez llevan a una transformación o reflexión genuina.
  4. Estetización de la tragedia: Se embellecen o dramatizan situaciones difíciles para hacerlas más atractivas o conmovedoras, a menudo simplificando la complejidad del tema.

Ejemplos comunes

  1. Medios de comunicación: Coberturas sensacionalistas de desastres, tragedias personales o historias humanas que se centran más en provocar lágrimas que en informar o analizar.
  2. Cine y series: Historias que explotan el sufrimiento de los personajes para emocionar a la audiencia sin una trama o mensaje sustancial detrás.
  3. Redes sociales: Publicaciones que buscan generar empatía o conmoción, pero que muchas veces priorizan la viralización o el impacto superficial sobre la autenticidad.
  4. Campañas publicitarias o de ONG: A veces se utiliza el sufrimiento humano o animal en campañas para generar compasión y donaciones, pero con un enfoque más en el impacto emocional que en el respeto por la dignidad del sujeto representado.

Críticas

  • Deshumanización: Puede reducir las experiencias humanas a un espectáculo, despojándolas de su contexto y significado.
  • Sensacionalismo emocional: Alimenta la búsqueda de emociones rápidas y fáciles, lo que puede trivializar cuestiones serias.
  • Manipulación: Juega con las emociones del público para cumplir objetivos comerciales o de audiencia, en lugar de promover una comprensión genuina.

Reflexión

El término invita a cuestionar la forma en que consumimos y producimos contenido emocional. ¿Estamos participando en la instrumentalización del sufrimiento ajeno? ¿O estamos contribuyendo a una mayor empatía y entendimiento? La línea puede ser delgada, y entender el concepto nos permite analizar más críticamente cómo nos relacionamos con las emociones en la cultura contemporánea.

07 noviembre 2024

El gobierno de los idiotas...

Repasando artículos anteriores, vuelvo a encontrar este análisis certero que complementaría el anterior artículo. ¿Por qué estamos como estamos?

"Creo que cada vez es más cierta la aseveración de Nicolae Steinhardt que en un alarde de optimismo antropológico explicó los «...tres fenómenos de nuestro tiempo: la invasión vertical de los bárbaros (...), el reino de los imbéciles, la traición de los hombres honrados.

  • El primero: no es una invasión de bárbaros de otros continentes, sino de sinvergüenzas, una invasión de abajo a arriba. Estos bárbaros ocupan los cargos directivos.
  • El segundo: los estúpidos y los incultos han llegado al poder —en el sentido más categórico— y, a pesar de todas las leyes económicas y de todas las reglas políticas, hacen majaderías, como idiotas que son.
  • El tercero: en lugar de oponerse, la gente honrada adopta expectativas benévolas, hacen como que no ven y como que no oyen; en resumidas cuentas, son unos traidores. No cumplen con su deber. Los imparciales y los ingenuos toman nota y callan. Son los más culpables»."

Tengo la tentación de hacer alguna apostilla sobre como esto puede pasar también en otras instituciones (la Iglesia por ejemplo), no sólo en gobiernos políticos. Pero mejor dejo que ustedes le den una vuelta al tema y saquen sus propias conclusiones.

05 noviembre 2024

El gobierno de los incompetentes.

Empieza a ser palmaria la sensación de que no estamos en las mejores manos. Hace tranquilamente veinticinco o treinta años, un amigo mío, a la sazón director de un par de empresas y ex-empleado de banca, quiso hacer sus pinitos en política. Empezó a participar en reuniones del partido político de referencia entre el mundo progre, porque él siempre ha sido muy progresista en cuanto a las ideas. Y muy racional y de seguir las normas. Y ahí fue donde empezó su "caída del caballo". Resulta que las propuestas que se hacían sobre temas de los que él entendía por formación y experiencia, eran puros disparates y era imposible hacerles entender que las cosas no funcionan así. Después de varias reuniones en esa línea, desistió.

Otro amigo, ingeniero de "puertos y canales" que se decía antes y con amplia experiencia nacional e internacional, también del mismo sesgo, contaba que le habían encargado un proyecto para resolver el suministro de agua en cierta zona de la sierra cordobesa. Hizo un proyecto técnico y cuando lo presentó a los alcaldes, decidieron que así no, que había que hacerlo de otra manera, que no era una solución técnica, sino política que, en el fondo, no era una verdadera solución a largo plazo. Algo desencantado lo notaba.

El peligro de la incompentecia

Digo esto porque tengo la impresión de que nuestros gobernantes han llegado ahí no por ser los mejores gestores y tener amplia experiencia en la solución de problemas comunes, sino por mera profesionalización de la política. Son políticos profesionales y pocos de ellos buenos profesionales en la gestión de nada en realidad. Y de aquellos polvos, estos lodos, podemos decir.

Pasa a todos los niveles, sube no el más preparado sino el que sabe trepar mejor y con menos escrúpulos. Si además es inteligente y sabe lo que le conviene, busca gente con experiencia y sabiduría para que gestione. Si no, que suele ser lo más frecuente, pone a amigos y afiliados tan inútiles como él para que no le hagan sombra o porque les debe algún favor, y los perjudicados somos todos los demás.

Esto, unido al miserable trapicheo político y la manía tan nuestra de buscar primero los culpables y luego ya si eso, las soluciones, explican el problema en la respuesta ante la tragedia de Valencia. Una parte es imprevisión, otra incompetencia y politiqueo. Sumemos a los periodistas, cada cual con su sesgo, hurgando en el barro para subir en audiencias y tenemos la tormenta perfecta. 

Lo triste es que esto, a veces, también sucede en los gobiernos de las diócesis, aunque misericordiosamente no queramos verlo. Resulta decepcionante y difícil de creer, pero ante lo obvio hay que rendirse.

Bueno, decía Chesterton que «Todos los hombres de la historia que han hecho algo con el futuro tenían los ojos fijos en el pasado». Luego están los soberbios, los que no aprenden ni del pasado, ni del presente. Ya lo saben todo, se me ocurre pensar.

Saludos si has leído hasta aquí.