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28 octubre 2024

El síndrome de Procusto

 El síndrome hace referencia a una incapacidad absoluta para reconocer las opiniones, capacidades o idiosincrasia de los demás, cuando éstas suponen destacar.

Lo cierto es que la mayoría ligamos la acción de destacar con la excelencia. (...) En el fondo, el acto de destacar es arbitrario; puede estar motivado por una gran variedad de acciones, pero todas tienen algo en común: el brillo que emana de la persona sobresaliente. 

Bajo esa atmósfera reluciente, apreciar el éxito ajeno se convierte en una inspiración hacia el desarrollo de algunas personas. Sin embargo, para los descendientes de Procusto, se trata de una amenaza a la que reaccionan a golpe de sierra, recortando cualquier atisbo de excelencia como quien poda las malas hierbas que han crecido demasiado alto para que todo el paisaje luzca idéntico, camuflando así su propia mediocridad.


Se trata de una lucha primitiva por ser el líder de la manada, pero sin una recompensa más allá de la confortable mediocridad. Si nadie es más inteligente que tú, no tienes que esforzarte por aprender. Si nadie incorpora opiniones diversas al discurso colectivo, no tienes que esforzarte por rebatirlas con argumentos sesgados.

El artículo completo en: Ethic

El mito de Procusto y sus variantes actuales.

 

29 diciembre 2014

Malos tiempos

Decía un escritor de cierta reputación que “estos son malos tiempos, los hijos han dejado de obedecer a sus padres y todo el mundo escribe libros”. El autor de la frase en cuestión, con la que fácilmente ustedes y yo podemos estar de acuerdo, es nada menos que Marco Tulio Cicerón que vivió en el siglo I a.C. 
Esto nos hace pensar que si creemos que nuestros males son específicos de la modernidad o posmodernidad, estamos bastante equivocados. Digamos que la humanidad no ha avanzado tanto como cree y que cada generación y cada individuo tiene que recorrer su propio camino de humanización y conquista de la sabiduría. Al menos en las dosis necesarias para que la palabra civilización adquiera sentido y superemos el barbarismo básico de vivir según los instintos y el egoísmo más craso. El problema en nuestra sociedad posmoderna es esa vuelta al instinto y al sentimiento descarnado que se pregona día a día en los foros de expresión pública. Da la impresión de que hemos renunciado a la pensamiento para vivir instalados en la irracionalidad, e incluso esto no es nuevo, aquél movimiento romántico del diecinueve ya puso en marcha la superación o el regreso del racionalismo de la ilustración que había pretendido explicarlo todo y basar las relaciones humanas en la fría lógica del pensamiento y la razón. A cambio, parece que hemos vuelto a dejarnos arrasar por el irracionalismo. 
Cuando ante un hecho objetivo como por ejemplo el aborto que comporta la muerte de un ser humano, la respuesta es un supuesto derecho ¿a matar al hijo concebido? O la tremenda frase de “si el embarazo no deseado le pasara a alguien de tu familia, ¿qué harías?”, uno se queda sin argumentos, no porque no los haya, sino porque la otra persona se encuentra en un nivel dónde ni la razón ni la misma fuerza de los hechos le va a impedir seguir pensando o haciendo lo que le conviene. Contra el absurdo y el sentimiento, no hay explicación posible. 
Una sociedad así, que pregona que debes hacer lo que te gusta, lo que te apetece, lo que te da la gana, que eso es la libertad, luego reacciona escandalizada cuando a algunos individuos resulta que lo que les gusta, les apetece o les da la gana es salir a partirles la crisma a los del equipo contrario. ¿Y qué razonamiento les convencerá de eso está mal o es indeseable? ¿No pueden hacer lo que quieran con su vida? ¿Qué institución está en la posición ética de imponer unos límites si llevamos tanto tiempo diciendo que no hay límites, que no debe haber límites, que es muy retrógrado eso de poner límites? Todos hemos leído o escuchado esa inmensa majadería tan de moda de que lo mejor que se puede hacer con una tentación es caer en ella. Y luego nos extraña que si al personaje lo que le apetece es cascarle a su cónyuge o engañar a hacienda, lo haga y se sienta tan legitimado. 
Me dirá alguno, “pero es que no es eso”. Bueno, cuando das permiso para romper farolas, no te extrañe que se acabe asesinando a alguien. Rotas las barreras, la riada es incontenible. Y para que no sea así no basta con desearlo o escandalizarse con un ataque de hipocresía que no se cura con un susto, es preciso reconstruir al ser humano dañado que abandonado a sí mismo y sus instintos no se parece al buen salvaje del filósofo ni de lejos. Es preciso conquistar la humanidad y su marca de racionalidad que es lo que hace de la convivencia humana civilización y cultura.

02 enero 2014

Hablando de feliz año nuevo y esas cosas.

No es mi intención empezar el año con sentimientos negativos, por más que tenga cierta tendencia a llevar la contraria a los sentimientos establecidos y las costumbre y consignas habituales, pero es que uno encuentra perlas de sabiduría que describen con acerada contundencia lo que está a la vista de todos aunque no deseemos contemplarlo. A través de "El café de Ocata", encuentro una frase de Aldus Huxley en el prólogo a "Un Mundo Feliz" que desconocía y que se remonta a 1946, lo que la convierte en algo profético en el sentido menos original del término. Después de leer esta noticia sobre el uso de la marihuana "con fines recreativos" (algo que ya es legal en Holanda con ciertas reglas, creo), pues como que estamos más cerca de la descripción mentada. En lo demás, juzguen ustedes mismos.
Bueno, el párrafo que encontré y luego busqué es tal que así e invita a leer el prólogo entero, libro aparte, por supuesto:

En cuanto a los restantes rasgos característicos de este mundo más feliz y más estable -los equivalentes del soma, la hipnopedia y el sistema científico de castas-, probablemente no se hallan más que a tres o cuatro generaciones de distancia. Ya hay algunas ciudades americanas en las cuales el número de divorcios iguala al número de bodas. Dentro de pocos años, sin duda alguna, las licencias de matrimonio se expenderán como las licencias para perros, con validez sólo para un período de doce meses, y sin ninguna ley que impida cambiar de perro o tener más de un animal a la vez. A medida que la libertad política y económica disminuye, la libertad sexual tiende, en compensación, a aumentar. Y el dictador (a menos que necesite carne de cañón o familias con las cuales colonizar territorios desiertos o conquistados) hará bien en favorecer esta libertad. En colaboración con la libertad de soñar despiertos bajo la influencia de los narcóticos, del cine y de la radio, la libertad sexual ayudará a reconciliar a sus súbditos con la servidumbre que es su destino.

12 noviembre 2013

Historias del Comunismo

Un interesante documental sobre la historia reciente de Europa.


11 octubre 2013

Sin palabras...

¿Hace falta explicar algo? Creo que no.

31 agosto 2012

"Hacia una teoría general sobre los hijos de puta" (con perdón)

El hombre tiene la teoría de que los males de la humanidad viene de lo que define como "hijoputez", la gente infame capaz de las barbaridades más siniestras y de pervertir lo más sublime. Yo añado que, como el imbécil, el "hijoputa" está extendido por todas partes y no pierde ocasión de demostrarlo "puteando" al prójimo. Aunque el análisis pretende ser "científico", no es más que una elucubración sin sentido pero que seguro que le hará vender libros. Tiene la novedad de que define bien algo que todos sabemos o al menos sospechamos, la humanidad es la peor enemiga de sí misma.

 Para el científico e investigador argentino Marcelino Cereijido (1933), la mala calidad humana es un problema genético, según explica en su ensayo “Hacia una teoría general sobre los hijos de puta” (Tusquets 2011). No se trata de un estudio sobre el popular vocativo, sino de un serio trabajo de divulgación que se sumerge en una duda sobre la que todos tienen certezas, pero nadie una explicación.
Cereijido se pregunta: ¿por qué existe gente infame?, ¿por qué la investigación no se ha abocado a descubrir una cura contra la hijoputez?

Visto en Barcepundit.

07 mayo 2012

El gobierno de los mejores...

Vaya, como tengo la casa con las telarañas. Echo un vistazo al artículo de Santiago González y, como de costumbre, los comentarios son increíbles, no sé cual citar si el de luigi:
"Detrás de todo gran hombre hay un buen número de grandes mujeres."  
O el de Navart
"Un pensamiento pesimista. La democracia tiene un problema no resuelto: cómo un sistema de masas puede producir la elección de los mejores.
En toda sociedad hay una minoría dispersa formada por aquellos que son más responsables, más brillantes, mas honrados, más instruidos, más valientes, más buenos. Es decir, los mejores. Cuando los pensadores de la Ilustración atacaban el acceso hereditario al poder, y defendían los sistemas electivos, partían de una asunción implícita: lógicamente, toda sociedad escogerá a los mejores para que lo gobiernen. Esto no es así. La masa es un monstruo mimético que aborrece a los que no son como ella, incluidos los mejores. Durante un par de siglos, el talento y la cultura han mantenido un prestigio inercial, pero poco a poco va desvaneciéndose. La masa pasará a reclamar el derecho a ser vulgar (nada que objetar) a exigir agresivamente la imposición de la vulgaridad como un deber. Poco o poco asistiremos a la conversión de lo más responsables, los más valientes y los más cultos, es decir, los mejores, en categorías denigradas, como pedantes o ‘frikis’.
El vendedor de quesos francés, cuyo programa electoral consiste en afirmar que uno no debe resignarse a la fatalidad de ajustar los ingresos a los gastos y pagar lo que se debe, es el hombre masa producto de una sociedad de masas a través de un sistema de masas. Eso sí, su mujer parece guapísima."
El ingenio y la precisión con que desmenuzan la realidad me sorprende. Este último me recuerda la, también pesimista, aseveración de Nicolae Steindhart ya publicada aquí anteriormente.
Tengo la tentación de añadir algún "disclaimer" para evitar ser malinterpretado por los de costumbre, pero es igual, tampoco lo entenderían.

08 marzo 2012

Del amor y del trabajo

Christopher Lasch: «La mejor defensa contra los terrores de la existencia es el consuelo doméstico del amor, el trabajo y la vida familiar, que nos vinculan a un mundo independiente de nuestros deseos aunque sensible a nuestras necesidades. A través del amor y del trabajo, como Freud hacía notar en una anotación característicamente mordaz, podemos sustituir el conflicto emocional arrasador por una insatisfacción común y corriente. El amor y el trabajo nos capacitan para explorar un pequeño rincón del universo y llegar a aceptarlo como es». 
Eso sí, conviene reparar en que la sociedad en la que vivimos «tiende a devaluar esos pequeños consuelos o bien a esperar demasiado de ellos. Nuestros criterios acerca de lo que es “trabajo creativo y con sentido” son demasiado exaltados para que puedan sobrevivir el desengaño. Nuestro ideal del “verdadero enamoramiento” deposita en las relaciones íntimas una carga que resulta imposible sobrellevar. Exigimos demasiado a la vida y nos exigimos demasiado poco a nosotros mismos».

Christopher Lasch. La cultura del narcisismo (The Culture of Narcisism, 1979; revisión y posfacio del autor de 1990).

08 febrero 2012

La falacia de la ventana rota

Es curioso como las cosas no siempre son lo que parecen. Pero ser objetivo es una tarea complicada si vivimos de consignas.

21 octubre 2011

Un viernes raro...

Hoy es un viernes raro, raro. Las noticias llevan dándole vueltas a la nota de ETA sobre el "cese definitivo" de la "lucha armada" toda la tarde de ayer y la mañana de hoy. No hay periódico que no abra edición con la noticia, los comentarios, las reacciones, etc. Y yo, qué quieren que les diga, me alivia saber que lo dejan, pero me produce muy poca euforia tal anuncio. 
Primero porque no me fío, una banda de asesinos y secuestradores de ideología totalitaria no es de fiar, la mentira y la propaganda son instrumentos naturales suyos que usan a mansalva. No me fío demasiado, pero si lo cumplen fantástico. 
Segundo, ahora sólo les queda entregarse a la policía y entregar las armas para que no quede duda de que es verdad lo que dicen y que no anden las armas por ahí dando vueltas. Mientras eso no pase, me parecerá pura propaganda para favorecer la estrategia política de los "suyos". 
Tercero, los "suyos" me dan miedo. En el "País Vasco" hay dos tipos de nacionalismo y ninguno me gusta. También en esto hay grados:  El PNV  al que siempre se ha etiquetado de "moderado" y de derechas, con el que se han entendido todos los partidos de ámbito nacional, siempre ha aprovechado el río revuelto para sacar ganancias como ellos mismos reconocieron alguna vez, no sé por dónde va a tirar, igual piensa que radicalizando su nacionalismo obtiene votos y ya sería lo que faltaba. Los otros, el mundo de Batasuna & friends, un nacionalismo sanguinario, totalitario y de izquierdas que ha utilizado la violencia y la intolerancia para conseguir sus fines, ellos no esperan ganar elecciones sino fundar un régimen de partido único, el resto al gulag. Con este panorama, entenderán que me alegre sin ningún entusiasmo. 
Y como conclusión dos cosillas: el problema es el nacionalismo mezclado con la ideología base que da como resultado un totalitarismo excluyente en mayor menor grado y, por otro lado, los periodistas de trincheras cada vez me resultan más vomitivos...
Y para colmo han matado a Gadafi, ese dictador que ha adiestrado a terroristas de toda Europa y se encumbró al trono de los malos malísimos del ranking internacional y que, de repente, se hacía fotos con políticos de todo signo y viajaba por toda Europa. Nuestro particular "hijo de puta" en el norte de África y al que todavía lloran y defienden algunos de la izquierda española (no sé muy bien por qué... oh, wait...!). Descanse en paz, hubiera preferido un juicio con todas las de la ley.

09 septiembre 2011

Barra libre

A veces tengo la impresión de que soy el único que se da cuenta de algo y descubro que no, que no soy el único, sino que hay muchos que perciben lo que está pasando. Y tengo la impresión de que hay mucho más motivo en esto para manifestarse que en tener que trabajar dos horas más a la semana, por ejemplo. Para sí las quisieran muchos.
José Luis Alvite en la Razón, un párrafo para que se animen a leer el resto y comprender la socarronería con que escribe (las negritas son mías):
(...)Es triste que por culpa de un sistema educativo deficiente muchos de esos jóvenes ignoren dónde queda la provincia de al lado, pero aun es más triste que algunas adolescentes ni siquiera sepan cruzar las piernas en las terrazas de los bares sin que por el resquicio de las ingles se les vean las amígdalas. ¿Qué porcentaje de nuestros jóvenes lee diariamente algún periódico? ¿Y cuántos de ellos, por desgracia, son capaces de creer que el río Ebro desemboca tierra adentro en lo alto de un monte? En nuestras discotecas se les sirve alcohol a los menores y la horda amorfa del botellón arrasa parques y jardines sin que nadie le ponga remedio. Hemos confundido la libertad con la barra libre. (...)

28 agosto 2011

No me representa...


La web de Bienvenidos a la fiesta es una fuente inagotable de frases y comentarios que sorprenden. Supongo que conocen a Calvin y Hobbes, esas tiras cómicas que también han editado algunos periódicos españoles. Pues bien, sorpréndanse de ésta (las negritas son mías). Hay una paradójica denuncia de cierto infantilismo antisistema que ahora está de moda, y eso que la tira es muy anterior, será que hay cosas que nunca cambian.

Una tira de Calvin y Hobbes:
«Cuando crezca no pienso leer los periódicos, pasaré de los problemas serios y tampoco iré a votar», dice Calvin a Hobbes en la primera viñeta.
«Es mi forma de quejarme de que el Gobierno no me representa», continúa en la segunda.
«Después, cuando todo se vaya al cuerno, podré decir que el sistema no funcionaba y justificaré mi falta de participación», añade en la tercera.
Y, en la cuarta, Hobbes apunta que es «un plan ingeniosamente autojustificante», a lo que Calvin apostilla: «Es más divertido criticar las cosas que arreglarlas».
Y otra más:
Dice Calvin: «¡Estoy harto de oir hablar de responsabilidad personal! ¡Ya he hecho todo lo posible para que el mundo sea un lugar mejor en el que vivir!»
Hobbes, asombrado, le pregunta: «¿De verdad?»
Calvin, seguro de sí mismo, replica: «¡Claro! ¡He nacido. ¿No?!»
Y Hobbes: «Oh, sí. Perdón por no darte las gracias».
Y Calvin: «Bienvenido al club».
Bill Watterson. No quiero hacer los deberes (The Days Are Just Packed, 1996). Barcelona: Ediciones B.

25 agosto 2011

Buenos y malos


Leo en "Bienvenidos a la fiesta":
David Mamet: «Heredamos de los soviéticos y sus satélites la concepción totalitaria del teatro (por ejemplo, Brecht). Esto es: el teatro (la tragedia, el drama, la comedia, la farsa) no existe para hacer pasar un buen rato al público, mediante el desarrollo de una trama, sino para enseñar o reforzar diversas verdades universales no suficientemente puestas de relieve. Tales verdades, por lo común, se basan en el supuesto intelectual de que un conjunto de humanos es bueno y el otro malo: los obreros son buenos, los capitalistas son malos; las mujeres son buenas, los hombres son malos; los enfermos son buenos, los sanos son malos; los gays son buenos, los heteros son malos.
Obsérvese que si invirtiéramos el paradigma (los heteros son buenos, los gays son malos) quedaría clara la monstruosidad de la propuesta».
David Mamet. Manifiesto (Theatre, 2010). Barcelona: Seix Barral, 2011; 174 pp.; col. Los Tres Mundos; trad. de Ramón Buenaventura; ISBN: 978-84-322-0920-8.


Y no dejo de pensar que hace tiempo que me di cuenta de esto. Muchas películas y series de televisión (no entro en otro tipo de programas que seguro que también habría que analizar despacio) contienen esa enseñanza buenos/malos. Se contrapone lo que se considera para los estándares de lo políticamente correcto como malo a lo bueno sin ambages y normalmente va por el camino del maniqueísmo que señala la cita. Bienvenidos al gran hermano.

24 junio 2011

El "vulgar español de toda la vida"

Me ha llamado la atención este artículo de Ignacio Ruiz-Quintano en ABC por lo que denuncia de la condición humana y, en especial, de esa condición cainita tan española que nuestros próceres de hoy se han empeñado en recuperar y magnificar.
El párrafo en cuestión y que ustedes lo digieran:

(...) Pero un episodio de Ruano en sus memorias me descubrió en MM al vulgar español de toda la vida.
–Con Manolo –anota Ruano– me pasó algo desagradable ya en el año 1936, poco antes de irme yo a Italia… Nos encontrábamos en un teatro y él estaba con Cansinos-Assens. Era el entreacto y me fui derecho a ellos… Hice ademán de abrazarle. Con gran sorpresa mía se libró de aquel abrazo y me soltó, muy fresco, lo que menos me podía esperar: “Mire usted, querido Ruano: usted me estima y yo le correspondo, pero son tiempos de pocas bromas y usted tiene fama de fascista. De modo que le agradeceré que no se muestre tan efusivo conmigo en público, porque yo soy un republicano que está con el pueblo.” Aquello me pareció una estupidez y no pude contener la respuesta: “Descuide usted, Manolo. Ni en público ni en privado. Por mí puede usted irse a la mierda.” (...)

30 abril 2011

San José Obrero, la lluvia y millones de parados...

Un fin de semana pasado por agua. Nada raro, nada que no haya pasado antes. Aunque a estas alturas del año esperábamos un poco más de sol y tiempo apacible. Este fin de semana celebramos el día del trabajador en Trigueros con una romería a S. José Obrero. No deja de haber cierta ironía en ello dado el laicismo rampante y descerebrado que nos aturde últimamente.
Por otra parte nos acercamos a los cinco millones de parados, lo que es un drama en tantas casas que asusta casi hasta el pánico. Ayer hablaba con una conocida que me contaba la tragedia de un hogar en que no sólo el cabeza de familia ha quedado en el paro, sino que la empresa le adeuda una buena cantidad en sueldos. En casa de un obrero, las deudas son losas imposibles de levantar. Y no es un caso aislado, es así casi todos los días. El resultado es una sensación de impotencia que no sabe uno que hacer con ella.
Luego escucha a uno a políticos de todo pelaje prometer esto y lo de más allá, pero desde aquellos famosos ochocientos mil puestos de trabajo que nunca fueron, la demagogia no me convence, algo he aprendido, aunque sea poco.
Esperemos que el martes, ya que parece que el lunes no va a ser así, nos traiga algo de sol y ya que estamos, San José Obrero, ruega por nosotros.
Saludos.

15 abril 2011

¡Están esperando un regalo!

Con matices, es lo que estamos viviendo al nivel de la calle, la abdicación de la iniciativa personal y en los pueblos subsidiados de nuestra Andalucía es aún más grave. 
 El texto de aquí, es un comentario sobre una charla de Phillip Blond.

(...) Blond pone el dedo en la llaga cuando argumenta que el Estado de bienestar (que en muchos aspectos constituye una conquista muy importante para los países europeos) conlleva a la larga una dinámica de pérdida de responsabilidad y protagonismo de las personas y de las comunidades. De esta forma se ha extendido una mentalidad según la cual todo se le debe exigir al Estado y es del Estado de quien debe venir todo. Así pues, la tarea de la sociedad sería reclamar, movilizarse para que el Estado actúe, exigir derechos, pedir soluciones... Se nos ha hecho creer que el Estado es el representante del bien público y por tanto la iniciativa individual y asociada se ha convertido en algo superfluo.

Esta mentalidad la podemos ver por todas partes. Según ella la tarea del pueblo, de la sociedad, de las personas, consistiría en reclamar al Estado para que lo haga todo y lo haga bien: "una sociedad perfecta donde ya no sea necesario ser buenos", que diría el también inglés T. S. Eliot.


Todo europeo lleva esta mentalidad en los tuétanos. Una pequeña muestra ha sido la manifestación de los llamados Jóvenes sin futuro recientemente celebrada en Madrid, que ha secundado movilizaciones parecidas en Lisboa, Londres y otras capitales europeas. Por supuesto, estaban movidos por la extrema izquierda. Pero reconozcamos que había también un grito sincero de impotencia: "esta realidad no nos gusta, nos estáis asfixiando". Seguramente reivindican el panfleto de Stéphane Hessel, Indignaos, que recorre Europa. Pero este grito va acompañado de una clamorosa ausencia de responsabilidad, de una incapacidad de estos jóvenes de ser protagonistas.

Un ejemplo, real como la vida misma: estudiante de instituto que participa en la manifestación de los Jóvenes sin futuro. Una semana antes, un profesor anuncia examen para el lunes: "Profesor, tú no puedes poner examen el lunes, los fines de semana son nuestro tiempo y necesitamos descansar", e inicia una polémica con el profesor delante de todos los compañeros para eliminar el examen y garantizarse un fin de semana tranquilo. Una semana después salía a la calle a pedir "casa", "curro" y "jubilación"...

Este es el problema, ¡están esperando un regalo! Es más, lo exigen. Alguien debería explicar a este adolescente que si quiere conseguir una vida digna, tendrá que ganarla con su trabajo, día a día, y que por ahora, ese trabajo se identifica con el estudio y la realización de exámenes, que no son otra cosa que una modalidad bastante suave de poner a una persona frente a la realidad. Pero esto, es casi seguro que no se lo dirán en su Instituto. (...)

23 marzo 2011

Derechos Humanos... o no

Pasaba por el Campus de Somosaguas mientras venía para acá y me encontré con esto.
(...) Artículo 1
    Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.
Artículo 2
1. Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.
(...)
Artículo 18
    Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en publico como en privado, por la enseñanza, la practica, el culto y la observancia.
Artículo 19
    Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

No sé, veía en televisión un grupo de energúmenos haciendo el idem y había alguno que se preguntaba por qué hay una capilla católica en una universidad española. Es una pregunta tan estúpida como si se preguntara por qué hay una mezquita en Riad, algo así, pero para los profesionales del odio y adalides de la intolerancia políticamente correcta (manda narices) cualquier argumento, por absurdo que sea, vale.
Que haya gente dedicada a impedir o prohibir a otros la práctica de sus creencias es muy preocupante, el nivel de inquina y de odio irracional ha subido bastantes enteros. Hay que dar gracias a ciertos políticos por haber conseguido este nivel de división entre la gente y de ceguera sectaria.
País.

16 febrero 2011

Llueve y se te ha roto el limpia...

A mi me pasó una vez, un domingo en la mañana, cuando más llovía, en una carretera de la sierra de esas en las que el coche cabe lo justo, con sus curvas y taludes. De repente el limpiaparabrisas se detuvo y se negó a moverse más. ¿Qué hacer? Despacito, despacito, dar la vuelta y regresar al pueblo que aún estaba cerca. Era poca cosa, se había aflojado la tuerca del brazo limpiaparabrisas.
Se ve que al señor del vídeo se le había estropeado algo más seriamente, así que a grandes males, grandes remedios.

30 diciembre 2010

Telebasura, pornomiseria

Neologismos que definen el panorama del periodismo nacional, en particular el televisivo. La caída de CNN+ y la ubicación en su lugar de un "Gran Hermano 12" las 24 horas, es el síntoma más reciente.
Deberían leer este artículo al que ilustra el gráfico que les ofrezco: