Me llega un aviso de un comentario al correo y recuerdo que empecé este blog hace tanto y con tanta ilusión que creí que cada día tendría algo grandioso que escribir. El sueño de lanzar a las redes mis pensamientos, mis comentarios, mis ocurrencias, esperando que alguien los crea interesantes o que despierte la curiosidad de alguno, tal vez de alcanzar repercusión que no fama. Miro mis anteriores artículos y resulta que hace más de un año entre uno y otro y me invade el vértigo. ¿Cuándo ha pasado tanto tiempo?
Miro la lista de blogs que seguía en el "widget" lateral y veo que no soy el único que olvidó su bitácora, como quien olvida un diario en cajón de la mesilla. Alguno, según averigüé, ha fallecido incluso, que Dios lo tenga en su gloria. Otros siguen en otros foros. De alguno otro no se nada. Pero ahí queda todo lo que compartieron en su momento, lo que compartí también yo. Y me invade esa absurda nostalgia que nubla la visión. Me pongo a escribir esto interrumpiendo un rato de navegación por otros espacios de este mundo virtual, al vuela pluma como quien dice, sin un propósito, como un desahogo.
Me viene aquella cita de la terraza del androide de Blade Runner, "todo se perderá como lágrimas en la lluvia". En este caso en un mar de bits sin alma. El tiempo pasa y yo con él.
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