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11 diciembre 2024

Pornografía sentimental

 Ya he tocado antes este tema, pero no puedo menos que volverlo a traer ante la implacable deriva de los medios de comunicación y el populismo rampante que nos asedia.

Esta vez he dejado que me hagan el trabajo y he pedido una presentación sistemática y breve a una IA de esas. Y mira, bastante logrado el resultado. ¿Te preguntas qué es la "pornografía sentimental"? Pues este resumen lo explica bastante bien.

El concepto de "pornografía sentimental" es una idea relativamente reciente que ha sido utilizada para describir una tendencia en ciertos discursos, narrativas o prácticas culturales que explotan los sentimientos humanos, especialmente el dolor, el sufrimiento o la tragedia, con fines de consumo emocional o comercial. Aunque puede aplicarse a diferentes ámbitos, este término suele usarse en el análisis de medios de comunicación, literatura, cine y redes sociales.

Definición

La pornografía sentimental no tiene que ver con lo sexual, sino con la explotación de las emociones de una manera superficial y manipuladora. Es el equivalente emocional de la pornografía tradicional, en el sentido de que busca satisfacer una necesidad emocional intensa de manera inmediata y sin profundidad, muchas veces trivializando o estetizando experiencias humanas complejas.

Características principales

  1. Explotación del sufrimiento: Se muestra dolor o tragedia para evocar emociones intensas, sin necesariamente un contexto reflexivo o crítico.
  2. Falta de profundidad: Aunque el contenido puede ser impactante, carece de un tratamiento profundo o significativo del tema que aborda.
  3. Consumismo emocional: Los espectadores o lectores consumen estas narrativas como una forma de entretenimiento emocional, pero rara vez llevan a una transformación o reflexión genuina.
  4. Estetización de la tragedia: Se embellecen o dramatizan situaciones difíciles para hacerlas más atractivas o conmovedoras, a menudo simplificando la complejidad del tema.

Ejemplos comunes

  1. Medios de comunicación: Coberturas sensacionalistas de desastres, tragedias personales o historias humanas que se centran más en provocar lágrimas que en informar o analizar.
  2. Cine y series: Historias que explotan el sufrimiento de los personajes para emocionar a la audiencia sin una trama o mensaje sustancial detrás.
  3. Redes sociales: Publicaciones que buscan generar empatía o conmoción, pero que muchas veces priorizan la viralización o el impacto superficial sobre la autenticidad.
  4. Campañas publicitarias o de ONG: A veces se utiliza el sufrimiento humano o animal en campañas para generar compasión y donaciones, pero con un enfoque más en el impacto emocional que en el respeto por la dignidad del sujeto representado.

Críticas

  • Deshumanización: Puede reducir las experiencias humanas a un espectáculo, despojándolas de su contexto y significado.
  • Sensacionalismo emocional: Alimenta la búsqueda de emociones rápidas y fáciles, lo que puede trivializar cuestiones serias.
  • Manipulación: Juega con las emociones del público para cumplir objetivos comerciales o de audiencia, en lugar de promover una comprensión genuina.

Reflexión

El término invita a cuestionar la forma en que consumimos y producimos contenido emocional. ¿Estamos participando en la instrumentalización del sufrimiento ajeno? ¿O estamos contribuyendo a una mayor empatía y entendimiento? La línea puede ser delgada, y entender el concepto nos permite analizar más críticamente cómo nos relacionamos con las emociones en la cultura contemporánea.

01 octubre 2020

Tiempo de zombis

Decía ya Qohélet que “todas las cosas cansan y nadie es capaz de explicarlas. No se sacian los ojos de ver, ni se hartan los oídos de oír. Lo que pasó volverá a pasar; lo que ocurrió volverá a ocurrir: nada hay nuevo bajo el sol” (Ecl 1, 8-9). No podía tener más razón. Si comentaba la semana pasada las inesperadas consecuencias de la llamada “guerra cultural”, hoy me encuentro con una afirmación que me sugiere que esto viene de lejos, que no es nuevo y que sus consecuencias suelen ser devastadoras. 

En 1943 Simone Weil escribía: “el desarraigo constituye con mucho la enfermedad más peligrosa de las sociedades humanas, pues se multiplica por sí misma. Los seres desarraigados tienen sólo dos comportamientos posibles: o caen en una inercia del alma, casi equivalente a la muerte, como la mayoría de los esclavos en los tiempos del Imperio Romano, o se lanzan a una actividad que tiende siempre a desarraigar, a menudo por los métodos más violentos, los que no lo están todavía o los que no lo están más que en parte.” Lo que me lleva a pensar que esa actividad de permanente puesta en cuestión de todo lo que es o ha sido la base de la civilización que disfrutamos no apunta a alumbrar algo mejor, sino un campo de cenizas sobre las que sólo puede gobernar un tirano de la condición que sea. Algo cíclico, por lo visto. Sí, me sobrecoge llegar a esta conclusión y espero estar completamente errado en el análisis y la conclusión. Pero las pistas están ahí. 


Me van a perdonar que abuse de las citas, pero no puedo evitar recordar esto otro que apunta a las causas, o parte de ellas, de esta sistemática destrucción los valores que cimentaron nuestro mejor presente: “Considerad un aspecto cualquiera de la herencia occidental del que nuestros antepasados se sentían orgullosos, y encontraréis un curso universitario consagrado a su deconstrucción. Considerad no importa qué aspecto positivo de nuestra herencia política y cultural y encontrareis esfuerzos concertados a la vez por los medios y la universidad, para ponerlo entre comillas y darle el aire de una impostura o de una superstición…" – (Roger Scruton, "De la urgencia de ser conservador.") 

Creo que podemos reconocer esos mecanismos en nuestro entorno, incluso, en algún momento, haber participado de ellos. Otra lacra paralela de nuestro presente es la también llamada “cultura de la cancelación”, porque a todo lo llamamos cultura de algo. Ese revisionismo histérico de todo, de la historia según unos principios no se sabe si morales, ideológicos o simplemente ridículos que lo mismo sirven para tirar una estatua que para renegar de Hume en su propia universidad. “Cancelación” que lleva a la proscripción del disidente, aunque su disidencia consista en poner en evidencia la desnudez del emperador. “Cultura” que amenaza con quemar todo lo que resulte “incómodo” a una nueva generación de blanditos analfabetos voluntarios, de zombis que viven de clichés fáciles de digerir y se expresan mediante trivialidades y banalizaciones. De gente que se vuelve capaz de coger la antorcha y por tanto se vuelve peligrosa, como apuntaba Weil. 

Para terminar, alguien comentó que siempre hubo analfabetos, pero nunca habían salido de la universidad.

05 agosto 2020

Populismo moral oportunista.

Este artículo lo escribí el 6 de marzo de 2020 y miren ustedes por dónde han ido las cosas despues:

Dentro de los capítulos de un hipotético libro titulado con toda socarronería “El Ser Humano es Maravilloso”, seguimos con la parte de “¿hemos dicho ya que vamos a morir todos?”. Lo digo porque lo del coronavirus evoluciona hacia convertirse en el nuevo apocalipsis inmediato. De repente el apocalipsis climático ha pasado a un segundo plano ante la posibilidad de que el virus no nos deje llegar vivos a él. Supongo que Greta debe estar muy enfadada mientras pasea por grandes despachos entrevistándose con altos cargos para hacer lo que sea que haga, llorar, gritar o patalear, porque experta en algo más no se sabe que sea, dado que abandonó la secundaria ¿obligatoria? sin acabarla ni estudiar otra cosa.
Que te laves bien las manos, que no le tosas a la gente, que mascarillas no o según, que no te mezcles con grandes concentraciones de personas, que si en Italia han cerrado colegios, universidades y hasta iglesias… Y mientras, aquí esperamos que todo se resuelva sin que nos afecte demasiado, sin hacer grandes cambios. El tiempo dirá quién tiene razón… (a estas alturas ya sabemos lo que pasó) si sobrevivimos. Luego está esa especie de “populismo moral oportunista”, esa actitud por la que ante una crisis concreta, hay quien tiene la necesidad de compararla con otras crisis con las que no hace ninguna relación salvo en su cabecita concienciada: “pues más mujeres mata la violencia machista que el coronavirus”, ésta es la primera que leí. Luego están las sucesivas comparaciones con: el hambre, el sarampión en el Congo, la gripe común, los accidentes de tráfico, el suicidio y lo que a ustedes les plazca. Es esa demagogia facilona de “ese dinero que te has gastado en pintar la puerta podría alimentar a cien niños en África”. Porque, aunque era de noche, sin embargo, llovía.
No me digan que no hay algo de justicia poética en el “escrache” al vicepresidente de sí mismo en el mismo lugar dónde él se los organizaba a los demás. Aquello de tomar de la propia medicina. Ese patético intento de razonar con los irracionales que él mismo preparó para que fueran exactamente así, intolerantemente irracionales. Igual pensaba que siendo buena persona y además vegetariano, el tigre que educó para devorar a los demás no le iba a devorar a él. Cosa aparte es que haya seguido punto por punto haciendo todo lo que criticó ácidamente en sus orígenes, la gente cambia.
En esa línea de la intolerancia irracional, estos días asistí, por enésima vez, al típico debate de “eso no era verdadero comunismo”, con el objetivo de defender que el comunismo funciona. La situación era la siguiente, una señora comenta la charla ideológica de Operación Triunfo sobre el “feminismo anticapitalista” (ya es que en TVE no se cortan nada) explicando que para eso necesitan prescindir de todos esos bienes de consumo que atesoran, maquillajes, bolsos, complementos de lujo, etc. A lo que entra el adolescente anticapitalista de guardia diciendo que qué tendrá que ver, que si sabe lo que es el comunismo, que si ha leído algún libro alguna vez y esas cosas de superioridad intelectual tan propios. Respuesta: nací en Rusia y viví allí hasta los dieciséis años. El adolescente insiste: es que actualmente no hay ningún país verdaderamente comunista, léete el manifiesto comunista y hablamos. Respuesta: lo leí a los catorce, entraba en el examen de historia contemporánea. Luego llegan otros a insistir lo bien que funcionaba la URSS porque, claro, ante una buena fantasía ideológica que tendrá que ver la experiencia de haberla vivido realmente, que la realidad no te estropee el argumento. Estoy casi seguro de que, a pesar de la evidencia aportada por esta señora, han seguido pensando que no, que si en su cabeza funciona, debe funcionar en la realidad.

Las AMPAs de muchos colegios secundaron la consigna de que facilitar la elección de centro educativo a los padres perjudica, no se sabe porqué aún, a la enseñanza pública. En Huelva, ante la pintada en la fachada de un colegio concertado por parte de los intolerantes de guardia, ha sido conocida la respuesta de un profesor cansado de tanta propaganda contra la educación concertada. Les extracto una frase: “Lo que nunca haremos es proponer a nuestros niños y niñas ir a pintar una pared cuando nadie los ve, o a no dar la cara y esconderse tras estúpidas proclamas sin base demostrable. Estoy cansado que se nos juzgue y se nos condene, cuando lo único que hacemos es trabajar más horas, con más niños, por menos dinero y obtener mejores resultados con menos medios.” Igual es eso lo que les molesta tanto.

19 octubre 2017

Tiempo de traidores

Pensaba empezar diciendo que es tiempo de traidores, pero me parecía una exageración tal vez. O tal vez no. El asunto catalán que tantos días de discusión y debate nos lleva dando, tiene un futuro oscuro. Y en ese asunto pululan los traidores, los oportunistas y los sujetos sin escrúpulos. Visto en la distancia y sin todos los datos posibles, me recuerda los años duros del país vasco. Cuando Herri Batasuna todavía campaba a sus anchas y hacía de portavoz político de la banda de asesinos de ETA. En su propaganda electoral pintaban un futuro de color de rosa, había arco iris todos los días, la gente paseaba en bicicleta y sonreían y se abrazaban en su futuro independiente sin españoles cerca que les provocaran incomodidad alguna y les obligaran a matarlos por no aceptar su gobierno totalitario. Salvando las distancias, la guerra de la comunicación, la guerra de las mentiras descaradas del nacionalismo consiste en eso. Todo es festivo y alegre, quieren construir el paraíso y hay que ser un malvado español fascista para oponerse. Es lo que venden en los medios que el nacionalismo controla, todos sonríen mientras te golpean con la estelada, te insultan o te menosprecian. Y si tomas, como gobierno responsable, como estado, cualquier medida legal contra su traición, apelan al diálogo llamándote intolerante, ellos que no toleran a nadie que no les dé la razón.
Siempre hay uno... por lo menos.
No sé si ya les comenté una frase del filósofo Fernando Savater en los duros años noventa cuando los nacionalistas vascos apelaban también al diálogo. Decía Savater que los nacionalistas están siempre dispuestos a dialogar con todo el mundo para que les den la razón. Y no hay más. Con estos es exactamente lo mismo, no consideran posible dar ni un paso atrás por muy ilegal e inmoral que sea su posición, diálogo para consolidar sus exigencias. Y pobre España si alguien cede a esa trampa saducea. No conviene olvidar que el nacionalismo se hace portavoz de una entidad imaginaria saturada de contenidos emocionales, explota los recursos de la identidad afectiva hasta el extremo, con lo que un debate racional es imposible. Y ya sabemos o deberíamos saber los desastres que este fenómeno produjo a lo largo del siglo XX, los millones de muertos que los nacionalismos provocaron por todo el mundo. Ante esta crisis, otra cosa que se está dejando claro es con quien está cada uno.
La izquierda que siempre presumió de internacionalista, perdida en la ausencia de ideas y principios, ha optado por ponerse de perfil cuando no apoyar a los traidores en mayor o menor grado. Si hablamos de la extrema izquierda de Unidos Podemos ya da vergüenza contemplar como asocian su odio a todo lo que no sean ellos con el odio nacionalista, ahí son hermanos sin cabeza.
La Iglesia catalana, o parte de ella, se está haciendo el hara-kiri (¿se dice así?) desde hace tiempo y ahora más al sumarse a un nacionalismo incompatible con el Evangelio por más vueltas que le den. El mencionado Savater decía recientemente respecto a la posición de los pensadores: "Los intelectuales somos como las putas: vivimos de gustarle a la gente". A su entender, “hay una cobardía generalizada en España, también entre los intelectuales”, que hace a los eruditos “arrastrarse” con tal de no perder adeptos. “Esa es la enfermedad que los intelectuales han desarrollado en este país”. Respecto al nacionalismo y respecto a otros temas que están en el candelero, todo hay que decirlo.

02 octubre 2015

¿Es usted un buenista de barra de bar?


Cierto profesor de universidad puso una vez un trabajo a sus alumnos pidiéndoles encarecidamente que no comenzaran la introducción con los manidos tópicos de siempre, después pasó a enumerar una larga lista de  encabezamientos que eran y siguen siendo los más habituales y socorridos para empezar un texto como el que les pedía. Al final los alumnos estaban totalmente desconcertados. Para ellos el Eclesiastés tiene una frase, “no hay nada nuevo bajo el sol” con lo que la tarea parecía imposible. Hoy soy yo el que se siente incapaz de escapar de citar algún lugar común en especial mirando los acontecimientos recientes de nuestro país.
Y es que no quisiera detenerme en los delirios nacionalistas que florecen por todas partes y en particular en las regiones de siempre. El nacionalismo, como tantos ismos que son más fruto de un estado del espíritu que de un razonamiento bien fundado, es una enfermedad que sólo ha traído desgracia dónde se ha extendido. Ni sólo, ni mezclado con idearios de derecha, izquierda o religiosos, ha servido más que para generar enfrentamientos y violencia gratuita, como la historia reciente nos enseña. Aunque parece que no hemos aprendido nada.
El Papa pasó por Cuba y Estados Unidos, y creo que todos esperamos que esa presencia de buen pastor dé frutos en esos países. Aunque ha sido claro y contundente en sus expresiones, incluido el discurso ante las Naciones Unidas, no ha faltado quien ha echado de menos una expresión más clara a favor de la libertad en tierra cubana y una mención más rotunda sobre ese negocio de casquería humana que la empresa Planet Parenthood tiene montado a cuenta de los órganos de bebés abortados. Supongo que siempre hay algo de más y algo de menos en todo lo que se hace, siervos inútiles somos y hacemos lo que podemos.
La crisis de los refugiados ha puesto de moda la solidaridad, todos quieren sentar un pobre a su mesa, digo, acoger un refugiado en su casa. O a lo mejor no, a lo mejor lo que quieren es que se les atienda con dinero ajeno. Hay de todo, quienes han abierto sus casas y quienes prefieren pedir que abran las de otros para calmar su conciencia acongojada. Ha aparecido una nueva patología con un nombre extraño: Eurocentrismo buenista con unas gotas de paternalismo indisimulado. Muchos de los que, conmovidos, gritan ¡vergüenza! ante las imágenes de refugiados amontonados en la frontera o niños ahogados, en realidad piden que sean otros los que se avergüencen, porque ellos están exentos de tal aflicción debido a sus buenos sentimientos alimentados a fuerza de fotos de portada.
La pobreza, la guerra y la violencia contra los indefensos sucede lejos, cada día, sin que nadie grite nada ni haga aspavientos de conciencia sensible, pero no son portada, no salen en el telediario, esos hombres, mujeres y niños no existen, son invisibles. Su sufrimiento y su muerte no importan, simplemente.
En fin, ¿Es usted un buenista de barra de bar? ¿Se deja manipular emocionalmente por la prensa? Buen tema para reflexionar este fin de semana, porque la solidaridad es otra cosa.

16 enero 2015

Libertad de expresión, esa prostituta

Aunque ya lo hablé de esto la semana pasada, una nueva oleada de análisis, comentarios y opiniones de las más cabales a las más idiotas, ha jalonado los días desde el infausto atentado contra la revista francesa, la policía local parisina y los ciudadanos judíos que estaban en el supermercado.
Surge el debate de la libertad de expresión, es normal dado el caso, ya comenté lo que me parece la basura de la revista y no lo voy a repetir, pero, como se ha informado estos días y el periodista Luis Losada recoge en un artículo, “el Papa Francisco entra en la polémica. En el avión rumbo a Manila le preguntan por los atentados de Paris. “No puedes jugar con la religión de los demás. No puedes insultar su fe o reírte de ella (…) en la libertad de expresión, hay límites”. Es más, llega afirmar que siendo una persona pacífica si alguien se mete con su madre, lo más probable es que reciba un puñetazo. Eso sí, llama a responder “con mansedumbre y humildad”. Y por supuesto, defendió la libertad religiosa y la libertad de expresión. Las declaraciones del Papa seguramente habrán dejado con el pie cambiado a muchos clérigos que abrazaron la libertad de expresión sin límite alguno. Incluso algunos como los jesuitas llegaron a publicar en su revista unas caricaturas del polémico Charlie en tono de humor.” Los actuales encargados de la revista han manifestado con toda la delicadeza que les caracteriza “que “vomitarían” encima de sus nuevos amigos. Por si no se les había entendido, rechazan que las campanas de Notre Dame tocaran por ellos. “Espero que la próxima vez las toquen las Femen”, dicen. ¿Sátira u odio antirreligioso?” No sé. Yo suelo seguir el criterio de análisis contrastado por una profunda observación de la realidad que dice que no se debe atribuir a la maldad lo que puede explicar la simple estupidez.
Creo que los chicos y chicas de la revista se equivocan si creen que mi rechazo del atentado es porque me caen mínimamente simpáticos. Lo repito, eran basura y han mostrado que siguen siendo basura, pero eso no significa que nadie deba matarles o tan siquiera agredirles, me conduelo del sufrimiento inútil, del intento de acallar su libertad de expresión que tiene continuidad con la de todos, y no porque me parezca que lo que hacían con esa libertad fuera digno, que no lo es, es más me parece que la prostituyen de la forma más repugnante. Pero me vienen a la cabeza los versos de Martín Niemöller al respecto de las persecuciones del nazismo: Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista. Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata. Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista. Cuando vinieron a llevarse a los judíos, no protesté, porque yo no era judío. Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar.
Y por eso que rechazo ese atentado, no quiero ser de los que callan, pero mi rechazo no es mayor que hacia la muerte de cuatro ciudadanos franceses de origen judío dos días después, o de dos mil ciudadanos nigerianos a cargo del mismo fanatismo islamista en los mismos días, o del tipo de ciego odio que lleva a un padre a poner una pistola en la mano de su hijo de diez años para que asesine cruelmente a dos hombres mientras lo graba en vídeo.
Estamos enfermos, unos de fanatismo ciego y odio criminal, otros de una pusilanimidad que asusta. No sé por qué retorcida regla de tres algunos llegan a la conclusión de la culpa de esa barbarie es de la víctimas, o de todo occidente. Entre los teóricos de la conspiración que deliran con que todo es un montaje y los victimarios que afirman que la culpa es nuestra, va a resultar que lo único razonable que podemos hacer es poner la cabeza en el tajo y se acabó. Pues me niego.

Nota: el título es deliberadamente provocativo, ustedes dispensen.

19 diciembre 2014

Sociedad enferma...

Creo que nuestra sociedad está enferma de exceso de información. Amontonamos datos y más datos que cada vez nos llegan en oleadas más grandes y por medios más sofisticados e inmediatos sin capacidad de procesarlos adecuadamente. El resultado es triste de contemplar, pues lejos de alcanzar la sabiduría, la excesiva información produce nuevas patologías. 
Un ejemplo es la ortorexia, la obsesión patológica por la comida denominada sana, biológica, orgánica o similar. Cada día medios de todo tipo depositan en nuestro imaginarios miles de imágenes, mensajes, ideas, eslóganes, etc. Que no somos capaces de comprender en su complejidad. En parte porque nos falta perspectiva, o porque nos falta tiempo y capacidad de decodificación de los mensajes que tratan, más allá de informarnos para que nos formemos nuestra propia opinión, de darnos la opinión ya formada para que la aceptemos como nuestra, es el funcionamiento de lo políticamente correcto, mensajes sobre lo que se debe pensar y creer como aceptable en la sociedad de hoy, de forma que el que discrepa, aunque sea razonadamente, es condenado a las nieblas exteriores. 
Otro ejemplo, el otro día un tertuliano llamaba imbéciles a los eclesiásticos que opinaban diferente a lo oficial sobre el tema de la homosexualidad, aquella vieja discusión de si es natural o adquirido. El otro apostillaba sugiriendo si esa opinión no debería ser un delito y, como tal, perseguido. El oyente solo puede asentir a tan sesudas interpretaciones, o ser proscrito también si discrepa. Ya se sabe, fuera hace frío, asiente no vaya a ser que… los mismos que se amparan en la libertad de expresión la condenarán si es para opinar diferente. Es la feria de los hipócritas llevada al extremo. En este lado de los creadores de opinión, la gente se siente bien y satisfecha consigo misma si percibe que su armario de ideas y conceptos, aquellos criterios que elige como los que conforman su visión de la vida y de los demás, son los correctos, los aceptados y aceptables. Está a favor de lo bueno y en contra de lo malo, de que la gente trabaje y no esté en el paro, de que haya sanidad y educación para todos, de que todo el mundo haga lo que quiera y sea feliz con ello (aunque eso implique conductas disfuncionales, mientras no les toque a ellos personalmente no es un problema), de que llueva en invierno y haga sol el verano, de que el protagonista mate al malo al final de la película y todo termine con las notas de una canción emocionante. Se viste siguiendo la moda, come o piensa que debe comer sano (la mayoría de las veces sólo esto último), va a los lugares donde va la gente y rehuye los espacios vacíos (como si la ausencia de masa humana le diera cierto vértigo). Y así en una larga lista de actitudes que procuran cambiar para adaptarse a lo socialmente aceptable, incluso cuando protesta y disiente lo hace de modo organizado, en la línea que se debe protestar y contra los que se debe protestar. Que si eso mismo lo hacen los otros, no es lo mismo, donde va a parar. El resultado es ese pensamiento mágico o whisful thinking que cree que pensar y opinar lo correcto y estar al lado de lo aceptable, hará que pase sin más planteamientos y sin un conocimiento certero de cómo es la realidad y cómo son los seres humanos. Que tampoco tiene que hacerse nada, basta con tener buenos sentimientos… 
Una gran crisis para este tipo de personas es cuando se dan cuenta de que tener buenos sentimientos no sirve de nada si no te lleva a actuar en compromisos concretos, si no se manifiesta en acciones. Eres lo que haces, no lo que piensas. Lo que eres por dentro sólo importa por lo que te hace hacer, lo demás es simple e inútil buena voluntad
La segunda gran crisis es cuando esta persona intenta hacer algo y tropieza con sus propios límites, por una parte descubre que las cosas parecen mejores en el mundo de las ideas, pero que en la realidad las cosas son sutil o bruscamente diferentes, empezando por sus propias resistencias y debilidades que le ponen por delante el desafío de mejorar. Y resulta que todo dentro del individuo va a resistirse a cambiar. Lo otro es más cómodo, el egoísmo de vivir instalado en la zona de confort de la opinión prefabricada y los eslóganes de moda se resiste a dejar el sofá de una vida anodina y borreguil. Pero es lo que hay si quieres ser algo más que un estúpido depósito de ideas y opiniones ajenas, de conceptos políticamente correctos y a la moda. Y la gran pregunta para despedirme hoy, ¿están cómodos en su zona de confort?

02 enero 2014

Hablando de feliz año nuevo y esas cosas.

No es mi intención empezar el año con sentimientos negativos, por más que tenga cierta tendencia a llevar la contraria a los sentimientos establecidos y las costumbre y consignas habituales, pero es que uno encuentra perlas de sabiduría que describen con acerada contundencia lo que está a la vista de todos aunque no deseemos contemplarlo. A través de "El café de Ocata", encuentro una frase de Aldus Huxley en el prólogo a "Un Mundo Feliz" que desconocía y que se remonta a 1946, lo que la convierte en algo profético en el sentido menos original del término. Después de leer esta noticia sobre el uso de la marihuana "con fines recreativos" (algo que ya es legal en Holanda con ciertas reglas, creo), pues como que estamos más cerca de la descripción mentada. En lo demás, juzguen ustedes mismos.
Bueno, el párrafo que encontré y luego busqué es tal que así e invita a leer el prólogo entero, libro aparte, por supuesto:

En cuanto a los restantes rasgos característicos de este mundo más feliz y más estable -los equivalentes del soma, la hipnopedia y el sistema científico de castas-, probablemente no se hallan más que a tres o cuatro generaciones de distancia. Ya hay algunas ciudades americanas en las cuales el número de divorcios iguala al número de bodas. Dentro de pocos años, sin duda alguna, las licencias de matrimonio se expenderán como las licencias para perros, con validez sólo para un período de doce meses, y sin ninguna ley que impida cambiar de perro o tener más de un animal a la vez. A medida que la libertad política y económica disminuye, la libertad sexual tiende, en compensación, a aumentar. Y el dictador (a menos que necesite carne de cañón o familias con las cuales colonizar territorios desiertos o conquistados) hará bien en favorecer esta libertad. En colaboración con la libertad de soñar despiertos bajo la influencia de los narcóticos, del cine y de la radio, la libertad sexual ayudará a reconciliar a sus súbditos con la servidumbre que es su destino.

10 noviembre 2012

Una semana pasada por agua...



La semana se despide bastante pasada por agua, gracias a Dios. Y eso que nunca llueve a gusto de todos, porque después de la pertinaz sequía padecida, este abrirse de los cielos en agua va, se nos antoja excesivo por repentino. Pero es que así son las cosas, un día hace daño el exceso de lluvia y otro su prolongada ausencia. Así que disfrutemos de lo que haya mientras dure.
La semana nos ha dejado a Obama cuatro años más en el poder, “four more years”, que dice el tuit escrito por el mismo Barack (o por un estupendo equipo de propaganda que le acompaña) y que se extendió como un virus por la red reenviado millones de veces. Grandes desafíos para el representante del imperio tanto en lo económico como en lo social. A pesar de lo diferente que son los americanos, tan odiados, tan imitados, tan necesarios para los snobs europeos (aunque sólo sea para denostarlos y sentirse superiores), la progresía tiene los mismos tics aquí que allí, cierta tendencia a la ingeniería social en forma de imposición de lo políticamente correcto como ideología y práctica única y verdadera.
Entre nosotros parece que hay voluntad de afrontar un tema tan terrible como son los desahucios de tantas familias víctimas de la crisis que estamos padeciendo. No es fácil este punto porque se escucha mucha demagogia y lo hace falta son medidas sensatas que ofrezcan una salida que proteja a los más desfavorecidos sin hacer un roto peor a medio o largo plazo. A ver si nuestros políticos son capaces de ponerse de acuerdo y tomar una decisión sensata y razonable, está por ver.
También resulta que contra lo que dice la constitución en su artículo 32, simplemente porque la sociedad así lo pide, el tribunal constitucional ha decidido que la unión de dos personas del mismo sexo es también un matrimonio. Lo que no sé es si en su fallo, hay una disposición derogatoria del sentido común o de la misma realidad. Si la realidad no se ajusta a los deseos, también podrá ser derogada. Y conste que dos personas del mismo sexo tienen derecho a ser todo lo felices que quieran y puedan con todas las garantías legales, pero eso no es un matrimonio, qué quieren que les diga. Con motivo de esto hay una tormenta en ciertos foros donde los ultras de un lado y del otro andan insultándose y acusando al otro lado de insultarles, lamentable. Tan complicado es respetar la ley y no estar de acuerdo… o estar de acuerdo con la ley y respetar al que discrepa… parece que sí.
Mientras tanto aún estamos conmocionados por las muertes del Madrid Arena, especialmente nos toca la de la chica cuya familia donó sus órganos y el juez impidió que se extrajeran por motivos procesales. El testimonio de fe de su familia ha resultado también un rayo de luz entre tantas sombras como tiene la actualidad. Lo lamentable del asunto se vuelve esperpento viendo a los políticos de un lado y otro utilizar el incidente para aporrearse mutuamente. La idea no es implementar soluciones para que no pase, sino hacer sangre al contrario al precio que sea. Así nos va.
La tira cómica del día es una en la que dos padres hablan en un bar, uno dice: “tengo cuatro hijos con tres mujeres distintas”, el otro le contesta, “eso no es nada, yo tengo tres hijos con cuatro reformas educativas distintas”. Y es que no ganamos para reformar lo que parece no tener arreglo mientras no se afronten con realismo los verdaderos problemas que tiene, hasta ahora, sólo se ven palos de ciego. Por cierto, un tremendo párrafo de Jean-Paul Brighelli, profesor universitario y ensayista francés al respecto de la pedagogía que ha inspirado las últimas reformas educativas, dice tal que así: "Sabemos por Rousseau que todo pedagogo convencido, bajo el pretexto del 'contrato social' y la 'educación cívica',  oculta (apenas) un tirano, mientras que el elitismo entendido es, de acuerdo con los hechos, la forma más elevada de la verdadera democracia -educación de todos aquellos que puedan educarse, y no la reductio ad mediocritam impuesta por esos siniestros imbéciles a los que tanto les gusta podar todo lo que sobresale". (Ambas perlas descubiertas gracias al Café de Ocata.)
¿Se librarán las próximas reformas educativas de la trampa pedagógica de reducirlo todo a la mediocridad más políticamente correcta? Más nos vale o pronto estaremos gobernados por mediocres a los que sólo pueden asesorar gente aún más lerda y tras la reciente experiencia de Pajines, Bibianas y Blancos, algo deberíamos haber aprendido.

31 agosto 2012

"Hacia una teoría general sobre los hijos de puta" (con perdón)

El hombre tiene la teoría de que los males de la humanidad viene de lo que define como "hijoputez", la gente infame capaz de las barbaridades más siniestras y de pervertir lo más sublime. Yo añado que, como el imbécil, el "hijoputa" está extendido por todas partes y no pierde ocasión de demostrarlo "puteando" al prójimo. Aunque el análisis pretende ser "científico", no es más que una elucubración sin sentido pero que seguro que le hará vender libros. Tiene la novedad de que define bien algo que todos sabemos o al menos sospechamos, la humanidad es la peor enemiga de sí misma.

 Para el científico e investigador argentino Marcelino Cereijido (1933), la mala calidad humana es un problema genético, según explica en su ensayo “Hacia una teoría general sobre los hijos de puta” (Tusquets 2011). No se trata de un estudio sobre el popular vocativo, sino de un serio trabajo de divulgación que se sumerge en una duda sobre la que todos tienen certezas, pero nadie una explicación.
Cereijido se pregunta: ¿por qué existe gente infame?, ¿por qué la investigación no se ha abocado a descubrir una cura contra la hijoputez?

Visto en Barcepundit.

07 mayo 2012

El gobierno de los mejores...

Vaya, como tengo la casa con las telarañas. Echo un vistazo al artículo de Santiago González y, como de costumbre, los comentarios son increíbles, no sé cual citar si el de luigi:
"Detrás de todo gran hombre hay un buen número de grandes mujeres."  
O el de Navart
"Un pensamiento pesimista. La democracia tiene un problema no resuelto: cómo un sistema de masas puede producir la elección de los mejores.
En toda sociedad hay una minoría dispersa formada por aquellos que son más responsables, más brillantes, mas honrados, más instruidos, más valientes, más buenos. Es decir, los mejores. Cuando los pensadores de la Ilustración atacaban el acceso hereditario al poder, y defendían los sistemas electivos, partían de una asunción implícita: lógicamente, toda sociedad escogerá a los mejores para que lo gobiernen. Esto no es así. La masa es un monstruo mimético que aborrece a los que no son como ella, incluidos los mejores. Durante un par de siglos, el talento y la cultura han mantenido un prestigio inercial, pero poco a poco va desvaneciéndose. La masa pasará a reclamar el derecho a ser vulgar (nada que objetar) a exigir agresivamente la imposición de la vulgaridad como un deber. Poco o poco asistiremos a la conversión de lo más responsables, los más valientes y los más cultos, es decir, los mejores, en categorías denigradas, como pedantes o ‘frikis’.
El vendedor de quesos francés, cuyo programa electoral consiste en afirmar que uno no debe resignarse a la fatalidad de ajustar los ingresos a los gastos y pagar lo que se debe, es el hombre masa producto de una sociedad de masas a través de un sistema de masas. Eso sí, su mujer parece guapísima."
El ingenio y la precisión con que desmenuzan la realidad me sorprende. Este último me recuerda la, también pesimista, aseveración de Nicolae Steindhart ya publicada aquí anteriormente.
Tengo la tentación de añadir algún "disclaimer" para evitar ser malinterpretado por los de costumbre, pero es igual, tampoco lo entenderían.

07 julio 2011

La "cosa" cotidiana

Los políticos andan revueltos, como siempre, pero sobre todo ahora que parece que ya hemos empezado la campaña electoral de unas elecciones que no se sabe cuando serán, si es que no son en marzo que es cuando toca. A los de derechas o centroderecha (por favor) les basta con remitirse a los datos y los hechos probados: "Estamos así de mal y ahora explíqueme de nuevo de quién es la culpa, a mi que me registren que yo dejé la caja llena...". La izquierda, bueno el partido gobernante que no es toda la izquierda, intentando sumar a quién sea cómo sea a la causa: "pérfidos banqueros (menos cuando nos perdonan préstamos), comprendemos a los indignados, nosotros no fuimos, tenemos la solución (pero no sé dónde la hemos puesto)"...
Mientras tanto parece que el oasis andaluz se está secando, J. A. Gómez Marín comenta un hecho alucinante, el caso de una subvención a una empresa concedida y pagada antes de presentar siquiera la solicitud. Magia de la familia del gobernante por lo visto.
Y de repente me encuentro con la noticia de que la Junta de Andalucía ha dado orden a los colegios de primaria de que los alumnos deben leer, cuanto más mejor. Lo leo de nuevo y no salgo de mi asombro, ¿a qué se dedicaban antes?
El periódico comienza así la redacción de la noticia:
En el mes de junio del año 2011, la Consejería de Educación andaluza considera necesario instruir a los colegios en la necesidad de que los alumnos sepan leer. Tan importante considera el aviso que ha enviado unas instrucciones a todos los colegios andaluces para 'ordenar' leer en Primaria. El razonamiento de la Junta de Andalucía es impecable: la lectura es "clave" para aprender; dicho en sus palabras: para "abrir las puertas a nuevos conocimientos".
Les ha costado darse cuenta de que el fracaso educativo comienza en preescolar prácticamente. Hace que uno se pregunte qué especie de inútiles hemos puesto al cargo de las políticas educativas en los últimos años. Ahora falta que vuelvan a ponerse de moda los diccionarios para que además de leer, entiendan lo que lean, que esa es otra.
Y en los líos de la SGAE no me meto que sería muy largo. Con la que han dado en los últimos años que te pillen con las manos en el tarro de galletas debe dar mucha rabia. Por cierto, ese sumario parece que también dormía el sueño de los justos en un cajón de Garzón, el juez indignado (¿o era indignante?).

24 junio 2011

Salvado por un beso



Es de esas cosas que sólo pasan en las películas y, a veces, en China. Si entienden el mandarín mejor, pero la noticia es que un joven de 16 años amenazaba con suicidarse saltando desde un puente, una chica se hace pasar por su novia para superar el cordón de seguridad, se acerca a él, habla con él y lo acaba besando, momento en que los bomberos intervienen y salva la vida del chaval. Un beso con trampa, aunque para bien.

Visto aquí.

22 junio 2011

Indignados, rebeldes y un chivo... expiatorio.

A lo largo de la historia de la humanidad el mejor amigo del hombre (y de la mujer, por supuesto) ha sido siempre el chivo... expiatorio. Hermoso constructo sobre el que cargar las culpas de todo. La culpa es siempre de otros o de otro. Visto así, por más flagrante que sea la pillada de la hayas sido objeto siempre puedes indignarte y ponerte del lado de las víctimas. En España hemos hecho no digo virtud de la necesidad, sino puro arte en cualquiera de sus variantes.
Sólo así se entiende que el parlamento español haya dicho que va a estudiar las propuestas de los "indignados". Como si fuera algo con pies y cabeza y no una sarta de incoherencias fruto más de la pasión y la ira que de un análisis sereno y constructivo que apunte a la salida de la situación. Como si ellos, los parlamentarios (unánimemente) se ponen tras la pancarta y así evitan ser el objeto de la indignación, claro, los pobres no tienen culpa de nada, ni la alegre disposición al gasto indiscriminado y absurdo de los gobiernos recientes ni la avaricia de los pasados. ¡Nosotros también estamos indignados! Parecen querer decir, pues nada, que los responsables deben ser otros.
Señoría, soy rebelde porque el mundo me ha hecho así, no es culpa mía.
Bueno, bromas aparte, estoy de acuerdo con el análisis que he leído en La Vanguardia y del que les extracto algunos párrafos bastante iluminadores:

(...) Un acampado me lo resumió en otras palabras: “Nosotros no crearemos un partido político ni nada parecido, porque estamos construyendo una nueva realidad donde todo lo que tú defiendes ya no tendrá ningún sentido”. Esta ideología no es nueva, aunque algunos están convencidos de que sí. Lo que es nuevo es el formato en el que se presenta, mediante tecnologías de la comunicación que convierten todo receptor en emisor. La multitud –la masa que dirían Ortega y Gasset o Canetti– no tiene centro, ni portavoces estables, ni una dirección clara, sino que se limita a ocupar el espacio público, literalmente. Así lo hicieron con las plazas, en medio de la simpatía general. Cuando lo quisieron repetir con el Parlament, fueron víctimas de su propaganda emocional y de un cálculo táctico erróneo. Hay una palabra que sirve para denominar el poder de la masa: oclocracia. Como es evidente, todo esto no tiene nada de progresista, es pura nostalgia por un estadio primitivo de pureza ideal en que los individuos, en asamblea permanente, establecían un gobierno perfecto, liberados para siempre de los intereses oscuros de los poderosos.

Esta ideología antipolítica, antidemócrata, simplista, demagógica y populista existía antes de la crisis, siempre ha existido, adaptando su retórica a la moda de cada momento. Ahora, sin embargo, ha encontrado la gran ocasión para salir de la marginalidad y ofrecerse como la solución mágica a miles de personas que sufren de manera muy cruda y aguda los efectos de la recesión y el paro. Como todos los populistas, los vendedores de la oclocracia, los que habían leído a Negri y otros catecismos similares, los que llevaban décadas predicando desde grupúsculos sin audiencia, han salido a pescar en el malestar y, por primera vez, han encontrado gente normal que, desesperada y harta de la política oficial, les ha hecho un poco de caso y se ha sumado a la manifestación. La frustración vendrá pronto.
(...)
El resto, aquí, no se lo pierdan.
Y el bonus track del artículo de hoy es Jeanette:

26 mayo 2011

Imagínate...

-Imagina que te presentas a las elecciones y las ganas. No importa si es la primera o la décima vez. Y cuando asumes el poder encuentras que las arcas están vacías, qué digo vacías, que se debe una cantidad tal de dinero que no eres capaz de imaginar. Que te eligen tus vecinos y ahora, lo primero que tienes que hacer, es decirles que esas cosas tan bonitas que pusiste en el programa electoral no puedes hacerlas todavía porque no hay un céntimo. Peor todavía, que tendrás que pedirles más dinero, subirles los impuestos, para pagar el desmadre contable que se lleva arrastrando y que es descaradamente obsceno. 

-Uff.

-Pues imagina que encima no tienes mayoría, que tienes que seducir a algún partido de la oposición con el que las has tenido tiesas durante la campaña o la legislatura anterior. Y te tienes que tragar todas las lindezas que dijeron y que dijiste y fingir que te caen lo bastante bien como para jugar juntos.

-¿Sabes lo que te digo? Que menos mal que yo no me he presentado a nada.

16 mayo 2011

Correveidiles o el necio de la parábola

Se atribuye a R.Tagore aquél proverbio oriental que dice que "cuando el dedo del sabio señala la luna, el imbécil se queda mirando el dedo". En la versión que yo conocía en vez de imbécil se menciona al "necio". Pero tanto da.
El otro día, aprovechando que están todos los políticos en estado de máxima excitación, comparé lo que nos venden con lo que nos quieren vender y no deberían. Es decir, las técnicas de marketing dictan que hay que conectar con las necesidades más profundas del consumidor y ofrecerle aquello a lo que aspira aunque estés vendiendo sombreros de papel. Vamos que te ofrecen motivos para creer, felicidad, confianza y todo tipo de cosas que no pueden darte. Y en eso son todos iguales, no vacilan a la hora de elegir los lemas más sublimes sin rubor.
Faltó tiempo para que alguno (el clásico necio correveidile que no se entera de nada) interpretara que estaba comparando a todos los políticos y diciendo que son todos iguales. Bueno, desde cierto punto de vista lo son, pero luego cada uno es cada uno. Los hay honestos y menos honestos, están los que parecen continuamente cabreados y sin el más mínimo atisbo de autocrítica y los que son más moderados en el trato a los contrarios. Los que hacen y los que sólo repiten lo que harían y prometen ponerte un piso en la playa si ganan. En fin, que el panorama es variado y hay que ser inteligentes y con sentido común para mirar más allá de las soflamas y grandes discursos. Qué han hecho, qué dicen que van a hacer, cómo se comportan cuando creen que no peligra su puesto, etc. No es tan complicado si tenemos memoria y un hemeroteca al alcance.
De momento hay liberticidas que me dan mucho miedo, a ver si se dan cuenta de quiénes hablo.

Nota: No sé quién fue el necio correveidile, ni me importa, bastante desgracia tiene encima.

02 mayo 2011

El dos de mayo de Osama Bin Laden

Hoy ha sido el tema del día. Osama ha caído. Y aunque pienso que no es motivo de alegría la muerte de ningún ser humano. Me cuesta no percibir su muerte con alivio. Me recuerda aquel dicho "quién a hierro mata, a hierro muere", hay algo de justicia en que muera de forma violenta el que tanta muerte inocente ha causado. Además, según parece, tuvo más oportunidad que muchos de los que hay muerto por su culpa, cobardemente asesinados por terroristas sin entrañas. A él le dieron la oportunidad de rendirse, se lo avisaron.
En Twitter hoy ha habido un trending topic curioso (aparte del inevitable Bin Laden). Una polémica entre ese adalid de la moralidad progre, del periodismo demagogo y partidista que es Ignacio Escolar, y el periodista Isaac Jiménez, ha derivado en una cascada de tuits contra @iescolar y la secta de fanboys descerebrados que le siguen. En particular cuando confundió a @isaacj con un hijo de Federico Jiménez Losantos (la bestia parda del mundillo progre). A partir de ahí, el cachondeo no ha parado en #estercolarfacts, topic que define muy bien al individuo y sus seguidores. El motivo ya pueden imaginarlo, a Escolar le fastidia que hayan matado a Bin Laden, es que los americanos son unos desalmados, y se ha puesto en un nivel moral muy superior a todos los que no estén de acuerdo con él. Después de las barbaridades que se leen en sus artículos y en el estercolero de sus comentaristas más acérrimos, resulta hipócrita y repugnante esa pose. Pero allá él.
Yo por mi parte soy de los que hubiera preferido que lo pillaran y verlo sentado en un tribunal, más educativo y más justo. Pero no voy a levantar una voz contra nadie por el desenlace. También me hubiera gustado ver a Hitler, a Stalin, a Mao, Chavez, Musolini y tantos otros, pudrirse en la cárcel, para que tuvieran la oportunidad de tomar conciencia del horror que causaron. Creo que es mejor castigo, la muerte puede esperar y es una prerrogativa que no deberíamos tomar a la ligera.

06 enero 2011

"No me arrepiento de nada"

Tengo que reconocer que es una frase que se lleva. La soberbia sentada en el trono del egocentrismo más estúpido. He leído esta entrada de Scriptor.org con la que estoy sustancialmente de acuerdo y os extracto una cita de Albert Boadella (individuo incorrecto dónde los haya) y la cita de Mingote que resumen lo que considero verdadera sabiduría al respecto:

Albert Boadella: “Me arrepiento de muchas cosas. Si no, formaría parte de los imbéciles”.

A. Mingote: “Me arrepiento de todo… De cómo he tratado a mis amigos…, de no haber sido más amable con mi madre, con mi padre, con mi hermana, con mi familia… Me arrepiento de no haber hecho cosas que tendría que haber hecho porque siempre me he quedado corto en el trato con la gente… Sobre todo, me arrepiento de muchas tonterías que he hecho, de muchas frivolidades, de muchas gilipolleces… ¡Ufff!, de las cosas que me arrepiento”.

14 octubre 2010

Tu ternura

Hoy no me apetecía comentar otra cosa. Felicidades a los mineros rescatados, parece que saben a Quién, en el fondo, han de agradecer esta oportunidad de seguir adelante con sus vidas.
Escuchen la canción, las veces que haga falta. Y miren adelante. Sólo eso.

01 octubre 2010

Reirse de sí mismo

"Cualquiera que se tome demasiado en serio corre el riesgo de parecer ridículo. No ocurre lo mismo con quien siempre es capaz de reirse de sí mismo."

Václav Havel

(Me recuerda a ciertos políticos cuando se ponen solemnes e intentan vendernos la moto, e incluso a ciertos sindicalistas ya que me pongo)