Mostrando entradas con la etiqueta recuerdos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta recuerdos. Mostrar todas las entradas

29 noviembre 2011

Evocaciones

Es curioso el poder evocador de ciertas cosas, entre ellas, los olores. No hace mucho me regalaron un "agua de colonia" de cierta marca que usé en el pasado. Su aroma me devolvió por un momento a la época en que la utilizaba. Por un momento me sentí de nuevo como aquel adolescente confuso y perdido que construía enormes muros alrededor para protegerse de todo y de todos. Por un instante todo aquella búsqueda de identidad, toda la carga de deseos y sueños insatisfechos volvió a caer sobre mí. La angustia, la incertidumbre, la soledad y aquellas energías que no sabía en qué emplear. Ni que decir tiene que no voy a volver a usar esa "colonia".
Por el lado contrario esta música tiene siempre la cualidad de arrastrarme al escalofrío más sugerente. Me lleva adentro de mí y me trae al presente momentos de profunda reflexión en que buscaba la belleza como el que busca al Dios escondido en los pliegues del corazón. Me gusta escucharla una y otra vez y, a veces, lo hago con miedo a que si abuso, pierda ese poder que todavía tiene. En fin, ustedes disculpen mis desvaríos de hoy.


23 febrero 2011

Sófocles y el 23F

Justo cuando andábamos cantando el tema que les traía ayer, es decir, en esas edades que se marcharon para no volver, sucedió el frustrado "golpe" del 23 de febrero de 1981. Estrenaba edad para votar y conducir y era el año en que tenía que decidir qué porras iba a hacer con el resto de mi vida. A esas alturas no estoy seguro de que lo tuviera ni minimamente claro. A estas en buen lío me he metido.
Bromas aparte, el día de marras un servidor de ustedes se encontraba ensayando en el instituto. Íbamos a representar una versión de la Antígona de Sófocles que habíamos preparado el curso anterior. No recuerdo dónde la representamos, pero en los ensayos estábamos. Ya estaba oscureciendo y nos quedaba poco de ensayo ese día cuando nos interrumpieron para contarnos que algo estaba pasando y nos mandaron a casa. Luego me fui a casa de un amigo y seguimos las noticias por la tele hasta altas horas de la madrugada. En los días siguientes ya se sabe, noticias, especulaciones, manifestaciones y anécdotas, que si tal o cual había buscado el pasaporte para irse a Portugal, o que si fulanito había quemado la bandera republicana que tenia en su casa o había escondido no sé qué libros. Nunca supimos si fueron ciertas dichas habladurías.

22 febrero 2011

Vivar y la magia de internet

Esta es la historia de una canción que, sin saber de dónde venía, cantábamos en mi adolescencia. La época del instituto, las búsquedas, la curiosidad, la fe, las ideas, el sexo, el deseo de independizarnos de nuestros padres, los planes de futuro, las largas tardes en el parque o la cafetería, las noches del parque al "pub" y del pub a la cafetería o al parque, las sentadas en la plaza del pueblo, las convivencias de la parroquia, el tabaco (fumábamos en todas partes menos en casa), algunos el porro, y no tener nunca un duro ("me dejas un duro para un bocadillo" o "me das un cigarro", eran frases repetidas cada recreo). Y esta canción, de la que ignoraba su autor, algunos la sabían y la cantábamos en ocasiones, no la había vuelto a escuchar, pero últimamente me he acordado de ella y, gracias a la magia de internet, anoche supe quién era su autor, cuándo y dónde nació y cuando murió desgraciadamente.
Aquí pueden ver una breve biografía de José María Alonso recopilada por un amigo y compañero suyo. A continuación la letra y la canción.

Vivar
Un sombrero de palma un candil,
y un silbar de chiquillo feliz,
un borrico, una hembra, un barril
con aceitunas;
el orgullo de ser andaluz
una fe invulnerable en la cruz,
y el arrullo del viento del sur
es tu fortuna.
Vivar, Vivar,
si me enseñas a creer en tu Dios
yo te enseño la Biblia, el Catón
y a escribir poemas...
Vivar, Vivar,
si me enseñas cómo haces crecer
esa espiga, te enseño francés
y a hacer tus cuentas.

"Oiga amigo, perdóneme usted,
yo no quiero aprender a leer
no conozco más verso, ya ve,
que el de mi arado;
pa qué quiero yo hablar en francés
si como hablo me tien que entender,
el tasquero, el amo y mi mujer
el buey y el carro".

Y allá se fue
Vivar con su borrico y su cruz,
su sombrero y su acento andaluz
y su sonrisa...
y me quedé
con mis libros y mi poca fe,
sin saber cómo se hace crecer
aquella espiga...
Vivar, Vivar,
la la ra la ra la la ra la...

27 septiembre 2010

El fin del mundo

Cuando era un niño solía tener bastante miedo. Digamos que tenía un abanico de cosas que me asustaban bastante variado. Lo reconozco, era muy impresionable.
Uno de los miedos más tremendos que recuerdo era a que el mundo acabara repentinamente. Yo era así de "transcendental" aún en la infancia. Recuerdo una tarde de invierno en que el cielo estaba poblado de nubes bajas, algodonosas, que se movían rápidamente. Ya oscurecía y las calles aún no habían encendido el alumbrado. La prematura oscuridad que las nubes provocaban tenía ese tono rojo sangre que a veces adquiere el cielo cuando se dan las oportunas condiciones. Ese día se daban, todo era oscuro y rojo allá arriba, las nubes se cernían rápidamente sobre todos los tejados casi tocándolos, yo estaba en calle, cerca del edificio de la iglesia, y tuve miedo, mucho miedo. Creí que todo terminaría incluso antes de que pudiera llegar a casa. Por unos instantes respiré entrecortadamente, me faltaba el aire. Pero todo pasó y, al fin y al cabo, el mundo no se derrumbó ese día.
Este documental me lo ha traído a la memoria. Impresionante.




Lo encontré aquí.

25 septiembre 2010

Burbujas gigantes



Cuando era niño y jugábamos a hacer burbujas, tener un trozo de caña y un vaso con agua jabonosa me ocupaba largos ratos viendo la efímera ligereza de las burbujas. Esto me habría maravillado indeciblemente, aún ahora lo hace un poco. Impresionante.

06 junio 2010

Corpus Christi

Hoy hemos celebrado el "Corpus Christi", una fiesta peculiar dentro del calendario que también sufre los cambios provocados por la Pascua de Resurrección. Al menos este año no ha hecho demasiada calor, el que viene ya veremos porque cae muy avanzado el mes de junio.
Esta fiesta está asociada para mí a recuerdos de mi niñez que son muy queridos. La costumbre de alfombrar las calles con "juncias", tomillo, "mestranto", tal vez romero y alguna que otra rama de poleo, hace que este día tenga aroma en mi memoria. El olor combinado de esa hierbas y arbustos resultaba una señal de identidad de la fiesta del Corpus. Luego se mezclaba con el olor del incienso al pasar la procesión y parecía que le añadía un toque de intensidad y transcendencia. El palio, los cantos, la solemnidad de la gente que se descubría o arrodillaba, la bendición con la custodia, gestos que también forman parte de este recuerdo.
Luego, en aquellos años de infancia, tocaba juego, coger las "juncias" y hacer "restallos", látigos compuestos de las mismas juncias trenzadas. Había verdaderos artistas que conseguían "restallos" largos con los que intimidaban a los demás o directamente te daban un buen latigazo si no estabas atento. Otro juego era amontonar las juncias y demás alfombra verde para hacer una especie de colchón y saltar encima. Cualquier cosas se puede convertir en un juego y un juguete mientras eres niño.
Tal vez hoy muchos niños han perdido algo de aquella capacidad de imaginación y asombro que nos llenaba de vitalidad y recursos. Y eso es lamentable. Creo que todos perdemos de ser así.
Feliz Corpus.

25 abril 2010

Ojalá estuvieras aquí

Buscando por Youtube he encontrado esta canción de Pink Floyd subtitulada. Por un rato me ha transportado atrás en el tiempo, unos treinta años de golpe (Dios mío, como pasa el tiempo), a una época en que todo era más claro y el futuro podía ser cualquier cosa, pero parecía tan lejano. A estas alturas el futuro ha llegado y me ha pisoteado como una manada de bisontes.
Por un momento, mientras escuchaba la canción, me he sentido aquel adolescente atormentado de hace ya tanto tiempo, y es que no todo el tiempo pasado fue mejor. Disfruten la canción, aunque la letra resulte un tanto "extraña" al traducirla.





Wish You Were Here (Ojalá estuvieras aquí).

Así que, así que crees que puedes distinguir el paraíso del infierno,
cielos azules del dolor.
¿Puedes distinguir un campo verde de un frío raíl de acero?
¿Una sonrisa de un cumplido,
¿Crees que puedes distinguir?

¿Consiguieron transformar tus héroes por fantasmas?
¿Cenizas calientes por árboles?
¿Aire caliente por brisa refrescante?
¿Fría comodidad por cambio?
¿Y canjeastes participar en parte de la guerra por un papel principal en
una jaula?
Como desearía, como desearía que estuvieses aquí.
Somos sólo dos almas perdidas, nadando en una pecera, año tras año
Corriendo sobre el mismo viejo suelo.
¿Qué hemos encontrado?
Los mismos viejos miedos
Ojalá estuvieses aquí.

17 abril 2010

He recaído

Hay tentaciones que resultan difíciles de evitar. Estás en guardia frente a ellas, pero pasa el tiempo, bajas la guardia y se te pone a tiro de una manera en que no puedes decirte que no. Aunque por eso mismo, junto al disfrute, te consuma cierta culpabilidad y, sobre todo, la melancolía.
En medio de todo esto, el otro día pasé junto a la casa de un amigo de la infancia más remota, casa que acaban de derribar por completo. Recuerdo esa casa cuesta arriba con el centro empedrado por donde pasaban "las bestias" hasta la cuadra que había en el "corral", con su pesebre y su pajar. Habitaciones pequeñas donde apenas cabían las camas y a las que se entraba cruzando el dormitorio de los padres, dos familias de tres hijos cada una más los abuelos. Un patio de piedras con un arriate al lado en que crecían los geranios. Los niños entrando y saliendo continuamente, "no entres que acabo de alcofifar la casa". El olor a guiso que salía de la cocina e inundaba la casa entera. Un televisor en blanco y negro que se tomaba sus buenos diez minutos en encenderse completamente (cosas de la tecnología "analógica" y el sistema de lamparas), ante el que nos quedabamos hipnotizados en ocasiones con las aventuras de Tarzán o Furia, también eran los tiempos de Star Trek, pero esa serie la recuerdo menos. Los tiempos de lavarse en la palangana al atardecer para quitarse el sudor y la suciedad del día, del pantalón corto y la sandalias. Los tiempos de la crueldad infantil con los mejores amigos.
Demasiados recuerdos para tan poco espacio.
Y es que he recaído, he vuelto a coleccionar los tebeos de entonces, estoy coleccionando otra vez Jabato Color...