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01 noviembre 2024

Es mediodía, de Paul Claudel.

Es mediodía. Veo la iglesia abierta. Tienes que entrar.
Madre de Jesucristo, no he venido a rezar.

No tengo nada que ofrecer ni nada que pedir.
He venido sólo para mirarte, Madre.
A mirarte, a llorar de felicidad, a saber
Que soy tu hijo y que estás aquí.
Sólo por un momento mientras todo se detiene.
Mediodía.
Estar contigo, María, en este lugar donde estás.
Sin decir nada, mirándote a la cara,
Dejar que el corazón cante en su propio idioma.
No decir nada, sólo cantar
Porque tu corazón está demasiado lleno,
Como el mirlo que sigue su idea
En este tipo de versos repentinos.
Porque eres hermosa, porque eres inmaculada,
Mujer en Gracia restaurada al fin,
La criatura en su primer honor
Y en su florecimiento final,
Como vino de Dios en la mañana
En su esplendor original.
Inefablemente intacta porque eres
La Madre de Jesucristo,
Que es la verdad en tus brazos, y la única esperanza
Y el único fruto.
Porque eres la mujer
El Edén de la antigua ternura olvidada,
Cuya mirada encuentra de pronto el corazón y hace brotar
Las lágrimas acumuladas,
Porque me salvaste, porque salvaste a Francia,
Porque ella también, como yo, era para ti algo en lo que pensar,
Porque cuando todo se resquebrajaba, fue cuando interviniste,
Porque salvaste a Francia una vez más,
Porque es mediodía,
Porque hoy es el día,
Porque estás aquí para siempre,
Simplemente porque eres María,
Simplemente porque existes,
Madre de Jesucristo, ¡gracias!

Paul Claudel

 

Il est midi. Je vois l’église ouverte. Il faut entrer.
Mère de Jésus-Christ, je ne viens pas prier.
Je n’ai rien à offrir et rien à demander.
Je viens seulement, Mère, pour vous regarder.
Vous regarder, pleurer de bonheur, savoir cela
Que je suis votre fils et que vous êtes là.
Rien que pour un moment pendant que tout s’arrête.
Midi !
Etre avec vous, Marie, en ce lieu où vous êtes.
Ne rien dire, regarder votre visage,
Laisser le cœur chanter dans son propre langage.
Ne rien dire, mais seulement chanter
Parce qu’on a le coeur trop plein,
Comme le merle qui suit son idée
En ces espèces de couplets soudains.
Parce que vous êtes belle, parce que vous êtes immaculée,
La femme dans la Grâce enfin restituée,
La créature dans son honneur premier
Et dans son épanouissement final,
Telle qu’elle est sortie de Dieu au matin
De sa splendeur originale.
Intacte ineffablement parce que vous êtes
La Mère de Jésus-Christ,
Qui est la vérité entre vos bras, et la seule espérance
Et le seul fruit.
Parce que vous êtes la femme,
L’Eden de l’ancienne tendresse oubliée,
Dont le regard trouve le coeur tout à coup et fait jaillir
Les larmes accumulées,
Parce que vous m’avez sauvé, parce que vous avez sauvé la France,
Parce qu’elle aussi, comme moi, pour vous fut cette chose à laquelle on pense,
Parce qu’à l’heure où tout craquait, c’est alors que vous êtes intervenue,
Parce que vous avez sauvé la France une fois de plus,
Parce qu’il est midi,
Parce que nous sommes en ce jour d’aujourd’hui,
Parce que vous êtes là pour toujours,
Simplement parce que vous êtes Marie,
Simplement parce que vous existez,
Mère de Jésus-Christ, soyez remerciée !

26 marzo 2021

Stabat Mater

 Es viernes de dolores, pero creo que eso ustedes ya lo saben. No tengo intención de hablar ni de los viernes ni de los dolores. El otro día se celebraba un vía crucis con todas las medidas habituales en estos tiempos y, por supuesto, no faltó quien comentó las fotos del evento con acusaciones de irresponsabilidad y gestos de indignación. Un efecto secundario de todo esto es que demasiada gente se ha convertido en policía de los demás. Algo más en qué criticar al prójimo, el deporte nacional que se juega cada día en los programas de telebasura, que son mayoría y mayoritarios, desgraciadamente.

Roger Scruton tiene una charla titulada "Por qué la belleza importa" (Why Beauty Matters). Escucharla (en mi caso leer los subtítulos) resulta reconfortante. Pone en palabras intuiciones y experiencias difíciles de explicar para mí. Ahora que llega la semana santa con su particular expresión de belleza religiosa, entiendo mejor qué me llena y qué no de todo eso. Scruton reflexiona sobre cómo la belleza, desde Platón, “era la revelación de Dios en el aquí y el ahora”. “Kant, mucho más sobrio, viene a decir lo mismo: que la experiencia de la belleza nos conecta con el último misterio del ser y nos pone en presencia de lo sagrado”. Es decir, hay en la belleza un empujón sensible hacia la Transcendencia. Es el efecto que nuestros templos, catedrales, cuadros, imágenes, etc. pretenden causar en el ánimo del que se acerca, creyente o no. Que mirando lo bello, transcendamos hasta llegar al autor de la belleza misma. Y uno entiende eso, que es más antiguo que la Iglesia misma. Creo que fue siempre la intención desde que se puso la primera piedra de la primera catedral. Y sigue siendo así, excepto para el “alma dormida”, hoy yo diría anestesiada por el ruido y la prisa.

El mismo autor reconoce que hubo un momento en la historia reciente en que nuestra civilización occidental empezó a perder el sentido de la belleza. Así, mirar la flor no tenía que hacer pensar en nada más que en la flor misma, Tolstoi dijo que hay gente que pasea por el bosque y sólo ve leña para el fuego. El feísmo como arte contemporáneo lo hemos asumido tal cual. Ciertamente vivimos inmersos en una vorágine de ruido y furia, se diría, pero el arte debería ser un movimiento de resistencia contra la pérdida del sentido de la belleza que tiene detrás una pérdida del sentido de la vida. 

“’En mi propia vida la música me ha permitido, más que otras manifestaciones artísticas, encontrar ese camino’ [entre lo real y lo ideal], reconoce Scruton, mientras interpreta al piano el Stabat Mater de Pergolesi. El compositor tenía 26 años cuando escribió esa pequeña partitura. En ella describe el dolor de la Virgen María junto a la cruz de su Hijo moribundo. Todo el sufrimiento del mundo está simbolizado en ese pentagrama exquisito. También Pergolesi se estaba muriendo, aquejado de tuberculosis, pero la cruz de Cristo le enseña que la muerte no tiene la última palabra”.

Si toda la belleza que somos capaces de crear en estos días nos ayuda recorrer ese camino hacia la Transcendencia, no habremos perdido la orientación. En cambio, la búsqueda de lo bonito por lo bonito es tan banal como inútil en unas celebraciones que actualizan lo central de la fe, porque va de eso la Semana Santa. Y no me confundan la fe con la sensiblería emotiva que no ve más allá de lo bonito, sean serios.

09 mayo 2016

La tumba sigue vacía



Miro la foto de un niño en un bosque que contempla un árbol con aspecto de asombro, alguien comenta que necesitamos educar la sensibilidad y no tanto el sentimentalismo. Alguno se pregunta que dónde está la diferencia, y es que mientras el segundo es una breve explosión emocional, la
sensibilidad es una forma de acceso a lo real que permanece habitualmente escondido a simple vista.
Leo a Gregorio Luri que afirma que lo que nos define es aquello que encontramos cuando contemplamos la naturaleza. Pero no se refiere al bosque o la fauna, sino a la realidad misma, aunque me da pie para recordar que hay quien cuando pasea por cualquier bosque sólo ve leña para el fuego.  Éste ya ha se ha definido y ha cosificado la realidad como algo útil o inútil para sus fines.
También el mismo autor afirma que la religión intenta encontrar el rostro de Dios en la naturaleza. Y eso me devuelve al principio, educar la sensibilidad para vislumbrar la transcendencia que se esconde en lo inmanente, en lo cercano, en lo pequeño y efímero. De pequeño, cuando en el patio de casa aparecía un hormiguero, la reacción habitual solía ser acabar con esos molestos insectos. Pero a mí me fascinaba la complejidad de esa vida diminuta, tanta grandeza en algo tan pequeño y tan breve. Cada vida habla de la Vida y, sin embargo, no escuchamos su voz. Andamos tan sordos entre el ruido y la prisa que puede que esta nueva oportunidad que nos brinda la primavera, la desperdiciemos en simples fiestas para beber, comer y dar rienda suelta a las bajas pasiones, eso sí, a la sombra de alguna imagen sagrada, como para que sancione nuestros excesos volviéndolos justificables. O sin imagen, que ya el laicismo está reclamando que se puede llegar más lejos sin el lastre de lo religioso.
Pero no quiero ir por ahí, déjenme que permanezca en la muda contemplación de lo real, que vislumbre lo infinito que envuelve lo finito, la inmortalidad que enmarca mi fragilidad y caducidad, que disfrute de la fugacidad de esta breve antesala de lo eterno.
Sigue recordándome Luri que Pascal escribió: “El silencio de los espacios infinitos me aterra”. En fisiología se llama silencio al instante que separa los latidos cardiacos, como aviso quedo de lo irremediable. Toda nuestra grandeza –añadía Pascal- se encuentra en este efímero, pero exclusivo, terror al infinito silencio circundante. “Sólo el hombre es miserable”, concluía.
Y me acuerdo de un poema de Blas de Otero que no sé si entiendo, así que comparto esta lúcida confusión con todos ustedes:

"Recuerdo. No recuerdo. El viento. El mar.
Un hombre al borde del cantil. El viento.
El mar desamarrando olas horribles.
Un hombre al borde de un cantil. Recuerdo.
No recuerdo. Los brazos
alzados hacia un cielo ceniciento.
El viento. El golpe de las olas
contra las rocas.
Un hombre al borde
de la muerte.
El mar.
El cielo, mudo. Ceniciento. El cielo.
Recuerdo. Oigo las olas.
El viento. Entre las sienes. No recuerdo.
Un hombre
al borde de un cantil, gritando. Abriendo
y cerrando los brazos.
Un hombre ciego.
Recuerdo. Alzó la frente. Un viento frío
le azotó el alma. No recuerdo. Veo
el mar.
Nado por dentro.
Avanzo
hacia una luz, hacia una luz. No veo.
Escucho
un silencio de yelo.
y braceo, braceo hacia la luz,
y tropiezo,
y braceo, y emerjo bajo el sol
¡oh júbilo!, y avanzo... y no recuerdo
más. Esto es todo cuanto sé. Sabedlo."

Es primavera, la tumba sigue vacía.

06 febrero 2015

El valor y el martirio.

Leía hace un par de días un artículo sobre el valor que hacía referencia al Señor de los Anillos y, como soy un fan de Tolkien, no puedo dejar de compartir un par de reflexiones a modo de perlas que había en el texto.
Cuenta el escritor que Tolkien intentó en su obra dramatizar una especie de “teoría del coraje” inspirado por las baladas nórdicas en las que se presenta “la idea de que un héroe no cambia de bando aunque las perspectivas de victoria sean nulas, que la derrota no hace malo lo que es bueno, que morir con valor no es nunca una derrota. En su obra quiso mostrar un coraje así, precristiano y plenamente humano, no corrompido por la rabia y la desesperación, no diluido tampoco por la confianza en que habrá una recompensa en otra vida, apoyado sólo en la satisfacción de haber hecho lo correcto. Tolkien hizo vivir a sus personajes de acuerdo con esa norma y, por tanto, procuró quitarles cualquier esperanza fácil y hacerles muy conscientes del final que les sobrevendría: «combatimos perpetuamente la larga derrota», dice Galadriel.”
También dice el autor que “el de los hobbits es un coraje sin espectáculo, interno y vacilante, muchas veces en soledad y en la oscuridad: justo el que ha de poner en juego cualquier persona normal en no pocos momentos de su vida. Los hobbits, seres que desean tranquilidad y disfrutar de las aventuras contadas sin sufrir ninguno de sus inconvenientes reales, se ven empujados al centro de los conflictos pero no intervienen en las grandes batallas salvo en acciones aisladas y bajo la presión de los acontecimientos. Eso sí, sus actuaciones acaban resultando decisivas y los héroes clásicos con los que comparten el escenario lo reconocerán con admiración”. Y traigo todo a cuento de que los héroes de nuestra época, los que nos presenta la ficción actual, son prisioneros del escepticismo cínico, la rabia y la desesperación. Y aunque no es tampoco una novedad, tienden a usar los medios del enemigo para vencer a un enemigo que parece invencible, a convertirse en antihéroes y moverse en el límite de lo humano incluso. Justo lo que el libro del Señor de los Anillos de Tolkien advertía, quien usa el anillo del enemigo aunque sea para vencerle se convierte él mismo en el enemigo.
Dicho esto reivindico la necesidad del valor, el coraje y el heroísmo de los hobbits. Para ahora, para nosotros. El valor de negar el mal sin usar los medios del mal ni para acabar con él. El coraje de seguir adelante haciendo lo correcto aun cuando sabemos que no podemos vencer, sólo porque es lo correcto, lo justo, lo honorable, lo que se debe hacer. La sabiduría de reconocer la propia debilidad que necesita el apoyo de una causa, de unos amigos, tal vez de una esperanza contra toda esperanza. Reclamo el valor de los mártires, ayer hacíamos memoria de Santa Águeda, hoy San Pablo Miky y compañeros también mártires. No hay día en que no recordemos que el tesoro de la fe ha llegado a nosotros gracias a esa valentía silenciosa, ese coraje vivido en soledad y vacilación, en medio de esas oscuridades del alma.
Porque además, nuestra fuente de valor y coraje transciende lo correcto, lo justo y lo debido, bebe de la fuente que es Cristo y Cristo crucificado, incomprensible tontería para los intelectuales de este tiempo y absurdo inútil para los sedientos de milagros, los que buscan una magia que los proteja del mal y les evite el esfuerzo y el sufrimiento. Los mártires mostraron una fortaleza desconcertante en la debilidad de su humanidad y vencieron más allá de la larga derrota del dolor y de la muerte. Esto reivindico. Este fin de semana es la campaña de Manos Unidas contra el hambre en el mundo, también una larga derrota en la que no cesamos de luchar y en la que sentimos que vale la pena hacerlo. Por amor de Dios, por amor del otro.

13 junio 2013

¿Qué tanto de vida heróica hay en tu vida?

Pues eso, igual más de la que parece si te atreves a ir más allá del límite de la comarca en la que tan confortablemente vives. Para ver los subtítulos en español pulsa en CC y busca "spanish".





Hay más comentarios en este enlace.

22 abril 2012

Lo que es la religión

Flannery O´Connor lo tenía bastante claro: 
“No nos damos cuenta de lo que cuesta la religión. Piensan que la fe es una gran manta eléctrica, cuando de hecho es la cruz”.

De aquí.

07 abril 2012

Resucitó el Señor y disipó las tinieblas de la muerte

Pascua de resurrección. Feliz pascua a todos, feliz victoria sobre el mal y la muerte.

17 febrero 2012

La medida de los soberbios

A veces uno entra en debates en que lo que se juega no es tanto un intercambio de razones o planteamientos sobre tal o cual cosa, sino más bien la actitud con que se abordan determinadas cuestiones de difícil explicación. Y, claro, es un terreno resbaladizo pretender explicar eso de la "actitud" sin que alguien se sienta ofendido. Así que ustedes me van a permitir que les traiga a alguien con más autoridad que yo para iluminar este punto:

Sobre el "misterio de la Trinidad en la Unidad".

Partiendo del texto, intentaré mostrar que la dificultad que encuentran las palabras humanas al expresar ese misterio no es mayor que la que sentimos cuando queremos expresar en palabras humanas incluso esas cosas de la tierra de las que tenemos experiencia real, y cuya existencia no podemos negar porque las vemos a diario. Así que lo que nos toca a los hombres es usar de los misterios de la religión como hizo David: sencillamente, como un medio para imprimir en nuestro espíritu la grandeza inescrutable de Dios Todopoderoso. Los misterios de la religión se miden por cómo los soberbios intentan conciliarlos con su propia capacidad de comprensión, y por cómo los humildes los concilian con el poder de Dios. El humilde glorifica a Dios por ellos, el soberbio se levanta a sí mismo contra ellos.

[Beato] John Henry Newman Sermones parroquiales /4, Encuentro, Madrid, 2010, traducción de Víctor Garcia Ruiz, p. 298-99 
Gracias a "En Compostela".

19 enero 2012

Quiero creer...

QUIERO CREER

Porque, Señor, yo te he visto
y quiero volverte a ver
quiero creer.

Te vi, sí, cuando era niño
y en agua me bauticé,
y, limpio de culpa vieja,
sin velos te pude ver.
Quiero creer.

Devuélveme aquellas puras
transparencias de aire fiel,
devuélveme aquellas niñas
de aquellos ojos de ayer.
Quiero creer.

Limpia mis ojos cansados,
deslumbrados del cimbel,
lastra de plomo mis párpados
y oscurécemelos bien.
Quiero creer.

Ya todo es sombra y olvido
y abandono de mi ser.
Ponme la venda en los ojos.
Ponme tus manos también.
Quiero creer.

Tú que pusiste en las flores
rocío y debajo miel,
filtra en mis secas pupilas
dos gotas frescas de fe.
Quiero creer.

Porque, Señor, yo te he visto
y quiero volverte a ver,
creo en Ti y quiero creer.

GERARDO DIEGO

06 enero 2012

Epifanía

El poeta inglés Anden, en un poema sobre Navidad presenta a los tres Magos motivando su viaje:
El primero dice: Debo saber cómo ser verdadero hoy. Por eso sigo la estrella.
El segundo dice: Quiero descubrir cómo vivir hoy. Por eso sigo la estrella.
El tercero dice: Necesito averiguar cómo amar hoy. Por eso sigo la estrella.
Al final afirman los tres: Debemos descubrir cómo ser hombres hoy. Por eso seguimos la estrella.

07 noviembre 2011

Elogio del pesimismo

Miren ustedes por dónde que visito el siempre exquisito Café de Ocata y me encuentro con estas sensatas conclusiones sobre la vida ésta que llevamos hoy día. Si tuviera que resumir el asunto, diría que "la felicidad está sobrevalorada". Más aun, me atrevería a decir que se tiende a confundir felicidad con ciertos niveles de bienestar y falta de obstáculos vitales de importancia en muchas de las ocasiones. Pero como es casi imposible pasar por la vida sin tropezar con algo o con alguien, la expresión más habitual de un español (incluyendo las nacionalidades históricas e incluso las histéricas) será la blasfemia. ¡Por qué a mí! No importa el nivel del tropiezo, nunca es justa la desdicha que me acontece. Y digo bien, no hay peor que perder la dicha por infantiloide que ésta sea. 
Un chiste que ilustra la mencionada actitud: En un velatorio el amigo del deudo que se acerca a darle el pésame con toda su buena intención: "Hay que ver M. no hacen sino pasar cosas malas, hoy se muere tu padre y ayer perdí yo el bolígrafo".
Ante tamaña caída libre hay quien aboga por educar en la frustración, cosa que ya hace tiempo que yo venía pensando aunque nunca con esa contundencia en la expresión.
Bueno, que no he citado las conclusiones mentadas al principio:

  1. La idea de que el buen humor, el optimismo y la risa tienen efectos positivos sobre la salud es cada vez más popular, pero no hay ningún estudio serio que la confirme.
  2. Más bien hay estudios que demuestran lo contrario, porque las personas optimistas tienden a asumir más riesgos cotidianos que las pesimistas.
  3. Los optimistas tienden a despreciar cualquier síntoma de malestar y de esta manera descuidan su salud. Siempre creen que están más sanos de lo que realmente están.
  4. Conclusiones:
    1. Los pesimistas viven más.
    2. Hay que leer más a Schopenhauer y menos a Bucay.

24 julio 2011

Rain (es decir, lluvia)

Igual si tienen paciencia y lo siguen hasta el final, tiene algo que decirles

02 julio 2011

Confiar en los otros

La confianza es de esas cosas delicadas fáciles de romper y muy complicadas de reconstruir. Recuerdo una historia de niño en que una persona traicionaba la confianza de otra gravemente. Provoca mucho daño darte cuenta que la persona o personas a quienes has abierto tu casa y dado un lugar en tu vida, se aprovechan de ti para sus propios fines y acaban traicionando la confianza puesta en ellas. Al principio no lo quieres creer, piensas que te equivocas, que piensas mal y eso no está bien. Hasta que algo prueba que no, que no te has equivocado, que realmente te han traicionado sin desmelenarse y que se atreven a negar la evidencia que, por definición, es incontestable. Con lo que tu perplejidad y tu sensación de haberte equivocado por completo al confiar en ellas se disparan.
En la historia antes mencionada, la persona que había sido indigna de la confianza del otro se arrepentía y volvía a pedir perdón. El traicionado le daba un vaso y le pedía que lo dejara caer al suelo, después le pedía que lo reconstruyera, el otro reconocía que era imposible.
La confianza es un cristal frágil a la mentira o la traición, sin embargo se comporta con la dureza del diamante cuando se la cultiva por ambas partes.
Hoy no me siento especialmente bien en este punto. Me gusta confiar y cuando algo falla...

14 mayo 2011

Un "frutero", el Opus y mucha poca vergüenza

Haz un esfuerzo y míralo completo, me parece un vídeo subversivo para las mentalidades políticamente correctas, aunque no esté de acuerdo con todo en el fondo y en la forma. Me lo he pasado en grande viéndolo. Vamos a perder la vergüenza de ser quienes somos, venga.
Especialmente enternecedor cuando el niño sube al filo del minuto 9.

07 mayo 2011

Se me olvidaba Juan Pablo II

Ha pasado una semana y no había dicho o escrito nada sobre la beatificación de Juan Pablo II. Vaya, qué descuido el mío. Bueno, la verdad es que hace años no habría sido nada benévolo. Entonces uno soñaba el sueño progre, antes que se convirtiera en pesadilla, y claro, lo progre era estar contra el Papa, dijera lo que dijera, no hace falta tener criterio propio ni conocer el tema, estar contra es mucho más cómodo y estupendamente moderno que pararse a pensar.
Hoy tal vez hay cosas que sigo sin ver, pero desde otra perspectiva. Hace falta cierta distancia para ver el conjunto y el dibujo general es bastante más positivo que otra cosa. Yo también pensé que nos dio una lección estando al pie del cañón hasta el final, reivindicó la dignidad de la vida incluso cuando el cuerpo es apenas una ruina de lo que una vez fue.
Creo además que no es buena tanta prisa en beatificarlo, pero vivimos un tiempo apresurado en que todo tiene que pasar en el instante, no sé si el estará de acuerdo con cómo se está llevando la causa. El propio santo es, normalmente, el más consciente de sus errores, debilidades y pecados.
En definitiva, me alegro y espero que suponga una luz más para la fe y la Iglesia, será bueno controlar ciertos excesos y no me alegro de la urticaria de algunos que aún están presos en la pesadilla de vivir contra todo lo que no sea su progresismo trasnochado.
Y este vídeo para rematar la faena. Breve y contundente.

25 enero 2011

Aleluya, Il Divo

Una curiosa versión en español de la canción de Leonard Cohen, siempre consigue estremecerme.

24 diciembre 2010

Feliz y diferente Navidad.

Tengo que reconocer que me ha emocionado este vídeo. Mientras buscaba el vídeo de la "Navidad digital" que tanto impacto viral ha tenido, he encontrado este otro. Los rostros asombrados, las sonrisas del público sorprendido, la emoción del crescendo, las miradas de los mayores y los niños. De repente, en medio de la vida cotidiana ha estallado el aleluya, Dios ha nacido y ya no nos acordábamos, por un instante la esperanza se ha vuelto a apoderar de los corazones con una intensidad casi brutal y la oscuridad ya no es tan densa. Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad. Feliz Navidad.

16 diciembre 2010

Lo que sorprende es la fe

Hoy en que me siento un tanto inquieto por la increíble capacidad destructiva que tiene el ser humano aún en la pequeña escala, estas palabras referidas a la fe del pueblo chino, me invitan a no desistir. No hay más comentarios.

(...)Lo que me sorprende y llena de estupor es la fe. Que el poder y la maldad no hayan conseguido arrancar esta planta aparentemente tan débil, que a pesar de su despliegue de chantajes y mentiras no haya podido eliminar la fe de los sencillos, de aquellos que arreglarían fácilmente sus vidas simplemente con decir no a Cristo y a su Iglesia.  El pasado domingo el Papa evocaba a los "muchos profetas, ideólogos y dictadores que han creado sus imperios, sus dictaduras, su totalitarismo para cambiar el mundo". Y el Papa reconoce que lo han cambiado, pero de forma destructiva.
Hoy sabemos que de esas grandes promesas no ha quedado sino un gran vacío y una gran destrucción. Y frente a nuestro temor oscuro, y nuestra amarga sensación de derrota,  Benedicto XVI nos hace escuchar la respuesta del Señor: "Mirad lo que yo he hecho. No he hecho una revolución cruenta, no he cambiado el mundo con la fuerza, sino que he encendido muchas luces que forman, mientras tanto, un gran camino de luz a través de los milenios". En ese camino hacia el futuro, están ciertamente encendidas las luces de nuestros hermanos de China.  

El resto aquí, léanlo.

15 octubre 2010

Nada te turbe

Hoy es la fiesta de Santa Teresa de Jesús o Santa Teresa de Ávila. El blog de Angelo me ha hecho recordar que hay un poema de la Santa que me acompañado de buenos momentos y también los más oscuros desde que un día estuve en Taizé.
Y aquí lo traigo para compartirlo con vosotros. Hoy día, en que la gente vive en la más atroz superficialidad, permitidme reivindicar un poquito de profundidad y una mirada al hondón de Dios.
Felicidades a las Teresas y a las ordenes y congregaciones carmelitas.