El artículo citado tenía como tremendo título el siguiente: “Y usted, ¿por qué no se suicida?”. La verdad es que llama la atención. La autora venía a constatar que en estos tiempos de crisis aflora un concepto que suele ser bastante técnico como es el de la resiliencia. En el ámbito de la psicología se refiere a patrones de adaptación positiva en el contexto de riesgos o adversidades significativas. Dicho de otro modo, la capacidad de adaptarse, hacerse fuerte, comprometerse y salir adelante cuando aparecen graves problemas en la vida de las personas y todo se vuelve incierto.
Una bitácora personal e intransferible. Me permitan decir que soy dueño de lo que digo, no de lo que la gente entiende.
29 mayo 2014
Y usted, ¿por qué no se suicida?
El artículo citado tenía como tremendo título el siguiente: “Y usted, ¿por qué no se suicida?”. La verdad es que llama la atención. La autora venía a constatar que en estos tiempos de crisis aflora un concepto que suele ser bastante técnico como es el de la resiliencia. En el ámbito de la psicología se refiere a patrones de adaptación positiva en el contexto de riesgos o adversidades significativas. Dicho de otro modo, la capacidad de adaptarse, hacerse fuerte, comprometerse y salir adelante cuando aparecen graves problemas en la vida de las personas y todo se vuelve incierto.
10 septiembre 2012
Atrévete a verlo entero...
07 noviembre 2011
Elogio del pesimismo
- La idea de que el buen humor, el optimismo y la risa tienen efectos positivos sobre la salud es cada vez más popular, pero no hay ningún estudio serio que la confirme.
- Más bien hay estudios que demuestran lo contrario, porque las personas optimistas tienden a asumir más riesgos cotidianos que las pesimistas.
- Los optimistas tienden a despreciar cualquier síntoma de malestar y de esta manera descuidan su salud. Siempre creen que están más sanos de lo que realmente están.
- Conclusiones:
- Los pesimistas viven más.
- Hay que leer más a Schopenhauer y menos a Bucay.
28 septiembre 2011
Bocazas, desgraciadamente abundan
No sé si esperar que todos los y las bocazas que deberían darse por aludidos y aludidas (¡Qué odiosa esta forma de hablar al servicio de ideologías burdamente sexistas y discriminatorias!) entiendan al clásico latino. Por si acaso añadiré una interpretación:
09 febrero 2011
Hoy será ese día...
12 mayo 2010
Un modo de morir, un modo de vivir.
08 marzo 2009
Leído por ahí
Responsabilidad de los que enseñan, los que dirigen, los que de alguna manera atraen la mirada de otros. Nadie se salva solo ni se ahoga solo. Los discípulos siguen al Maestro. Un resbalón puede causar muchos resbalones. Una caída provoca muchas caídas. Un paso en falso puede llevar a muchos pasos en falso. La charca es profunda, y el suelo está resbaladizo. Siempre lo está en este mundo. Y el consuelo también: Un paso en la dirección debida puede llevar a muchos pasos también en la verdadera dirección. El Maestro cuidadosamente evita la trampa, y los discípulos que lo siguen también la evitarán. Él ve primero lo resbaladizo del suelo y lo advierte. Si él pisa firme, sus seguidores pueden pisar firme detrás de él. Todos nos ayudamos a todos.
El hombre que parecía borracho, no lo era. Le faltaban fuerzas, eso sí, y él lo sabía. Y su propia debilidad lo llevaba a protegerse del peligro. La humildad es la mejor defensa en la vida.
El Maestro recogió la lección, nadie cayó en el charco.
03 febrero 2009
Un día gris
Pero mientras volvía a casa, junto al camino, he visto un mirlo posarse cerca de mí bajo el cielo gris que amenaza lluvia, un águila culebrera me ha sobrevolado, junto a la carretera hay un almendro en flor y el campo verdea moteado de blanco y amarillo barruntando el esplendor que está por venir.
31 enero 2009
De amor y sexo
05 diciembre 2008
Convivir con tus manías
Hace unos días leí este artículo en el blog Historias de la Ciencia y no he podido resistir citar el párrafo que pongo más adelante. Demuestra una sensata percepción psicológica del ser humano y sus limitaciones para la convivencia. Si lo miro bien, me siento reflejado, cada vez que he tenido que convivir con gente en espacios limitados durante un tiempo prolongado he sentido esa tendencia a que mis propias manías se interpusieran en el camino de lo importante y frustraran el trabajo de equipo y la necesaria colaboración para que todo funcione. Sin embargo, conocer las propias limitaciones y ver venir esas tendencias es necesario para convivir con los demás y contigo mismo.
Este es el párrafo en cuestión:
Von Braun, aparte de preguntarse por las consecuencias físicas de la sensación de ingravidez, también se daba cuenta que no utilizarían sus músculos y sabía de los problemas de las personas postradas en la cama o escayoladas. Pero lo que más le preocupaba era el aspecto psicológico:
¿Puede un hombre mantenerse sano si permanece encerrado durante más de treinta meses con muchos otros hombres en un área abarrotada del tamaño tal vez el doble de su sala de estar? Al compartir con una docena de personas una pequeña habitación completamente aislada del mundo exterior, al cabo de unas semanas las animadversiones se multiplican. Al cabo de unos pocos meses, sobre todo si la selección de los ocupantes de la habitación se ha hecho al azar, es muy posible que alguien se desquicie. Las pequeñas manías -la manera en que un hombre hace crujir sus nudillos, se suena la nariz, se ríe, habla o gesticula- crean una tensión y odio que podrían conducir al asesinato.
01 julio 2008
Frases (III)
05 junio 2008
¿La verdad? Como si le importara a alguien.
Hay un comentario de M.M. Bru en su blog sobre los obispos que me recuerda una anécdota vivida en el instituto. De aquí sale el título de este artículo, que no es sino un lamento a modo de desahogo porque yo creo que la verdad importa y que no es relativa aunque se ponga ese latiguillo como excusa para no buscarla ni informarse. La anécdota es como sigue: un profesor se ha casado recientemente, por supuesto por la Iglesia aunque no cree en nada, todo coherencia y sinceridad en palabras y acciones, por lo que se ve ha tenido charlas pre-sacramentales y en ellas le ha tocado algún ponente de lo más rancio que ha venido a dar una explicación sexista de la relación matrimonial, por supuesto en la que la mujer no queda bien. Probablemente el encuentro ha sido más largo y se ha hablado de bastantes más cosas, pero él ha cogido esa parte y la ha interpretado siguiendo el consabido método de generaliza que así aciertas. Para concluir: según él, el ponente ha justificado la infidelidad (no con sus palabras, sino que él deduce de ellas que se justifica así), lo ha hecho porque como el noventa por ciento de la gente se divorcia (sic) así la gente no se siente tan impulsada a divorciarse si aguanta cierto grado de infidelidad y no se alejan de la Iglesia, con lo que la Iglesia (nuevo salto a lo general) justifica la infidelidad masculina con la intención antes dicha. Y como a él no le parece absurdo su razonamiento, es que debe ser verdad.
El problema es que el ponente se perdió hablando de la sexualidad masculina y femenina explicando la diferente forma en que la experimentan uno y otro sexo. Como si fuera una moderna herejía las diferencias entre uno y otro en el nuevo tiempo de la igualdad. Con lo fácil que le hubiera resultado ser coherente y no tener que escuchar nada de eso. Pero supongo que con la crítica oculta el verdadero problema.
Vuelvo al título, qué importa la verdad, qué importa todo para nadie. Buscar la verdad supone una nueva forma de ascesis en el tiempo que vivimos.
15 diciembre 2007
La mirada con que miras...

- Perdone viejo, ¿Lleva usted mucho tiempo viviendo en este pueblo?
- Toda mi vida - contestó el viejo.
- Verá es que vengo de otra ciudad y he tenido que trasladarme por motivos de trabajo. Perdone pero ¿Podría decirme como es la gente de este pueblo?.
- Pues verá usted - dijo el viejo pensativo - no sabría decirle. ¿Cómo era la gente de su ciudad, de allá de donde viene? - preguntó.
- Ah, pues maravillosa - contestó el joven - Son fantásticos, lo niños juegan por la calle, la gente siempre está alegre, los vecinos se ayudan. Todo allí era felicidad.
- Pues verá - contestó el viejo - puede usted alegrarse, la gente de aquí es exactamente igual.
- Muchas gracias viejo.
El joven arrancó su coche y entró en el pueblo. Al poco rato llegó otro joven en otro automóvil, de nuevo se volvió a parar delante del viejo y le preguntó:
- Perdone viejo, ¿Lleva usted mucho tiempo viviendo en este pueblo?
- Toda mi vida - contestó el viejo.
- Verá es que vengo de otra ciudad y me he tenido que trasladar por motivos de trabajo. Perdone pero ¿Podría decirme como es la gente de este pueblo?.
- Pues verá usted - dijo el viejo pensativo - no sabría decirle. ¿Cómo era la gente de su ciudad, de allá de donde viene? - preguntó.
- Ah, pues horrible - contestó el joven - Son terribles, los niños corren por la calle, la gente camina entristecida, los vecinos ni se conocen. Todo allí es amargura.
- Pues verá - contestó el viejo - lo siento, pero aquí la gente es exactamente igual, lo lamento.
- Muchas gracias viejo.
El joven arrancó su coche y entró en el pueblo."
Y es que en definitiva mucho de lo que nos pasa depende más de nuestra mirada sobre las cosas, de nuestros prejuicios que de la realidad en sí. Hay una frase en el Nuevo Testamento que dice que a los que creen todo les aprovecha para el bien, incluso los obstáculos del camino o las malas experiencias. Pero la condición es tener fe, confiar profundamente, una actitud positiva y una voluntad de no dejar que el mal te domine.