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07 noviembre 2024

El gobierno de los idiotas...

Repasando artículos anteriores, vuelvo a encontrar este análisis certero que complementaría el anterior artículo. ¿Por qué estamos como estamos?

"Creo que cada vez es más cierta la aseveración de Nicolae Steinhardt que en un alarde de optimismo antropológico explicó los «...tres fenómenos de nuestro tiempo: la invasión vertical de los bárbaros (...), el reino de los imbéciles, la traición de los hombres honrados.

  • El primero: no es una invasión de bárbaros de otros continentes, sino de sinvergüenzas, una invasión de abajo a arriba. Estos bárbaros ocupan los cargos directivos.
  • El segundo: los estúpidos y los incultos han llegado al poder —en el sentido más categórico— y, a pesar de todas las leyes económicas y de todas las reglas políticas, hacen majaderías, como idiotas que son.
  • El tercero: en lugar de oponerse, la gente honrada adopta expectativas benévolas, hacen como que no ven y como que no oyen; en resumidas cuentas, son unos traidores. No cumplen con su deber. Los imparciales y los ingenuos toman nota y callan. Son los más culpables»."

Tengo la tentación de hacer alguna apostilla sobre como esto puede pasar también en otras instituciones (la Iglesia por ejemplo), no sólo en gobiernos políticos. Pero mejor dejo que ustedes le den una vuelta al tema y saquen sus propias conclusiones.

23 octubre 2016

Si la sal se vuelve sosa...

Hace unos días (por el pasado 4 de octubre)  celebrábamos la fiesta de San Francisco de Asís, hay mucho que aprender del pobrecillo que en pleno siglo de hierro de Europa y la Iglesia, se atrevió a abrazar el camino más insospechado, a evangelizar con la vida y, sólo después, con las palabras. De las florecillas, la narración de la verdadera alegría me impresionó y, de vez en cuando, la recuerdo. Especialmente cuando tras algún trabajo pastoral en el que no puedes evitar implicarte, como dice la canción, con alma, corazón y vida, se produce una de esas situaciones en que los demás te miran como si estuvieras de sobra, como si no pintaras nada en ese momento. Si fuera capaz de vivir ese momento con la calma y la paciencia que S. Francisco proponía, entonces sabría que estoy en el camino correcto.
Esta semana he tenido un interesante debate con una persona que se define como católica comprometida, profesora de universidad en Estados Unidos y catequista de confirmación en su parroquia. En un momento dado la buena señora manifiesta su criterio de que los sacerdotes católicos deberían ser casados. Y hasta ahí bien, es una opinión que lleva mucho tiempo en el candelero y, quién sabe, tal vez algún día esa sea la práctica de la Iglesia, le vengo a decir. Pero cuando intenta fundamentar su opinión entra en un terreno moralmente cenagoso, puesto que a renglón seguido afirma que así los sacerdotes dejarían de ser narcisistas y descomprometidos. Ni el argumento de que no ha hecho un test de personalidad a todos, ni la evidencia que eso es un juicio temerario sobre la generalidad basado probablemente en alguna experiencia personal suya, hacen que se dé cuenta de la barbaridad de juzgar a todos con un criterio tan injusto.
Luego vienen argumentaciones que oscilan entre lo ridículo y lo sin sentido. Que si un ex drogadicto puede ayudar mejor a quien quiera salir de la droga, o la barbaridad de que una persona con problemas de depresión puede ayudar mejor a alguien que tiene depresión (y acabar los dos en el hoyo, supongo), y otros razonamientos similares que nada tienen que ver. Parecer ser que piensa que los curas nacemos en los árboles y que no sabemos nada de cómo es una familia, porque no hemos tenido hijos. En su argumentación el único ginecólogo válido es una mujer que haya tenido hijos, lo demás no sirve igual. Cuando esta senda, absurda, se agota, aparece en el debate la ideología de género que tan de moda está. La Iglesia, si quiere caer bien a los jóvenes y ya no tan jóvenes de hoy, debería revisar su doctrina. ¿Les suena esto? Seguro que han oído a más de uno decirlo. En lugar de evangelizar, deberíamos dejarnos evangelizar y renunciar a la verdad y la razón, para abrazar la convención social y el buen rollo. Jesús no lo supo hacer, por ese camino, hubiera muerto de infarto a los noventa, pero nada, tenía que empeñarse en llevar la contraria y hacer la voluntad del Padre, qué sabrá el Padre Celestial de cómo se convence a la gente.
Y entonces vuelvo a acordarme de S. Francisco y la verdadera alegría. Si fuera capaz de dejarme llamar narcisista descomprometido y carca trasnochado sin perder la calma, sin perder la paz interior que sólo viene de Dios, entonces habría encontrado la verdadera y perfecta alegría. Pero aún estoy lejos por lo visto y actitudes así, de cierto catolicismo “progre” que hace bastante me fascinaba, ahora me produce hartazgo y me recuerda porque los epígonos de esta tendencia me hastían. Acabarán disolviéndose en una tibia nueva era que cae bien y halaga a todos por igual, encerrados en un refugio dónde la verdad no importa, sólo el buen rollo. Pero ya sabemos lo que dice el Apocalipsis sobre los tibios, ¿verdad?

17 febrero 2012

La medida de los soberbios

A veces uno entra en debates en que lo que se juega no es tanto un intercambio de razones o planteamientos sobre tal o cual cosa, sino más bien la actitud con que se abordan determinadas cuestiones de difícil explicación. Y, claro, es un terreno resbaladizo pretender explicar eso de la "actitud" sin que alguien se sienta ofendido. Así que ustedes me van a permitir que les traiga a alguien con más autoridad que yo para iluminar este punto:

Sobre el "misterio de la Trinidad en la Unidad".

Partiendo del texto, intentaré mostrar que la dificultad que encuentran las palabras humanas al expresar ese misterio no es mayor que la que sentimos cuando queremos expresar en palabras humanas incluso esas cosas de la tierra de las que tenemos experiencia real, y cuya existencia no podemos negar porque las vemos a diario. Así que lo que nos toca a los hombres es usar de los misterios de la religión como hizo David: sencillamente, como un medio para imprimir en nuestro espíritu la grandeza inescrutable de Dios Todopoderoso. Los misterios de la religión se miden por cómo los soberbios intentan conciliarlos con su propia capacidad de comprensión, y por cómo los humildes los concilian con el poder de Dios. El humilde glorifica a Dios por ellos, el soberbio se levanta a sí mismo contra ellos.

[Beato] John Henry Newman Sermones parroquiales /4, Encuentro, Madrid, 2010, traducción de Víctor Garcia Ruiz, p. 298-99 
Gracias a "En Compostela".

26 septiembre 2011

Lo que importa a la gente

Esto ya lo he comentado en alguna otra ocasión. Es lo que explica que la gente se mueva de forma tan evidente por consignas. A falta de un conocimiento amplio (de datos e historia) y reflexivo (pensar, esa actividad tan denostada) que lleve a posturas ponderadas sobre política, economía, etc. se funciona por lo que digan los líderes de turno, cuanto más demagógico mejor. Y así nos va. Alguien me decía una vez: "¿Te has fijado que las únicas noticias en las que intervienen periodistas especializados son los deportes y el tiempo?". Para las demás vale cualquiera, total, para lo parece importarles a muchos. 


Cuando estoy conduciendo, a veces me enciendes la radio y me encuentro muy a menudo que lo que estoy escuchando es una discusión de los deportes. Estas son las conversaciones telefónicas. La gente llama y entra en largas y complicadas discusiones, y es bastante claro que tiene un alto grado de reflexión y análisis sobre lo que está pasando en ese campo. La gente tiene un alto nivel de conocimiento. Ellos saben todo tipo de complicados detalles y entran en profundas discusiones acerca de si el entrenador tomó la decisión correcta ayer y así sucesivamente. Estas son personas comunes, no profesionales, que están aplicando su inteligencia y habilidades analíticas en estas áreas y conocen muchos detalles y, por lo que sé, los comprenden. Por otro lado, cuando oigo a la gente hablar acerca de, por ejemplo, asuntos internacionales y problemas de política interna, está en un nivel de superficialidad que es imposible de creer.
Noam Chomsky, traducido con tradukka.com y tomado de aquí.

15 septiembre 2011

A veces fui un bocazas...

Dejando aparte su ideología y su apoyo al abyecto régimen castrista, las canciones de Silvio Rodríguez siempre consiguieron cautivarme. Es más, contra su propósito expreso, conseguían en muchos casos hacerme sentir "transcendencia", por llamarlo así. Es el efecto de la música y la poesía que tiene, en su belleza, un destello de lo divino. Esta canción, con el tiempo, me hacía reflexionar sobre el efecto que el tiempo y la experiencia han ido produciendo en mí. Desde aquel adolescente bocazas que decía lo que no debía movido por un idealismo ciego, a un señor que va pasando de la mediana edad y que se piensa dos veces lo que va a decir sin que siempre consiga ser prudente (para muestra este blog). 
A veces echo de menos aquella capacidad de ser imprudente para poder decir a más de uno lo que necesita escuchar aunque no le guste. Esta reflexión que no todos entenderán (supongo) viene a cuento de que me di un "imprudente" paseo por blogs de opinión de cierto personal muy dado a criticarlo todo y a todos desde ese espíritu de superioridad moral, política o no se sabe bien qué. Un sector ideológico que parece padecer de hemorroides continuamente por lo agrio de su visión de todo y que desde su admiración por la ideología más totalitaria y asesina del pasado reciente y el presente, se permite el insulto, la descalificación y la burla de los demás. Pero qué se le va hacer, son así y no parece que vayan a cambiar. Ya lo dice la biblia: "No corras a curar la herida del cínico, pues no tiene cura, es brote de mala planta" (Eclo. 3, 30). Lo que pasa es que hace gracia (patéticamente, pero gracia) que después de soltar por esa boquita toda clase de inmundicias alguno se queja de que ahora le pasen factura... el colmo de la hipocresía. 

Con diez años de menos tal vez yo hubiera escrito un artículo un poco más agresivo y de eso iba la referencia a la canción. Disfrútenla.


Si fuera diez años más joven que feliz
y que descamisado el tono de decir
cada palabra desatando un temporal
y enloqueciendo la etiqueta ocasional...


09 junio 2011

La bondad sobrevenida de los muertos

"Janus Senus" (nombre ficticio) fue un hitleriano convencido. Nunca levantó la voz contra ningún exterminio ni brutalidad del régimen nazi. Cuando estuvo en la cárcel soviética, colaboró con los comunistas organizando la misma convivencia de sus compañeros y denunciando a quienes le parecía que no eran buenos nazis. Al fin y al cabo a alguno había que sacrificar por el bien de todos. Liberado al fin, nunca se arrepintió ni pidió perdón por su nazismo y su colaboración tal vez más entusiasta de lo razonable con el régimen totalitario soviético. Sin embargo sus dotes de buen poeta han hecho que ahora se le considere un "referente ético".
Ustedes perdonen que les provoque el vómito moral, pero con éste me pasa como con el otro escritor admirador de totalitarismos sanguinarios, que no trago sus hagiografías ni siquiera porque hayan muerto. Esto no pasó en la edad media, pasó ayer.

Actualización: No deberían perderse esta entrada del blog de J. Pedro Quiñonero: Jorge Semprún, derogación de la moral y falsificación de la historia.
Cambien los regímenes y comprenderán de quién les hablo y de qué les hablo.

15 septiembre 2010

Premio Principe de Asturias de la Concordia

Este año el mencionado premio ha recaído en la ONGD católica "Manos Unidas".  
Para mí siempre ha sido un ejemplo de labor constante, seria y bien organizada. Un ejemplo de transparencia y de cómo se puede con el esfuerzo y el trabajo voluntario, dedicar el máximo de los recursos a proyectos realmente útiles allí donde hace falta.
Sin campañas agresivas, sin hacer más ruido del necesario para el buen funcionamiento de las campañas y movidos por un corazón creyente, que ve el rostro de Jesús en los más desfavorecidos y no se queda cruzado de brazos o escribe fantásticos comunicados. Son algunas de las principales características que describen para mí a esta organización.
Creo que se merecen el premio, pero que en el fondo, da igual, Manos Unidas seguirá haciendo lo que tiene que hacer tanto si hay reconocimientos como si no.
Y eso es lo que importa.
En estos tiempos en que lo que se lleva es presentar a la Iglesia con su peor rostro, no está mal que recordemos qué cosas son de verdad Iglesia y por lo que estamos comprometidos.

24 junio 2010

"La última cima", lo que hay que ver...

Hay que tener narices para atreverse a contar las cosas como son, como se atreverán...

05 febrero 2010

¿Credibilidad?

He estado resistiendo la tentación de hablar de este tema, pero es que no puedo poner la TV, la radio o leer ninguna noticia que no acabe llevando a estos temas. A lo mejor si yo fuera un forofo del fútbol, de esos que cogen el periódico y sólo leen las páginas deportivas o están suscritos al Marca o el As (en la cafetería de enfrente se suscribieron a dos periódicos nacionales y uno deportivo, al mes sólo estaban suscritos a uno, al que la gente demandaba, ¿adivinan cuál?) o sólo escuchan el larguero, el primer toque y similares, no sé, si fuera de los que discuten por las actuaciones de carnaval, en fin, si fuera capaz de ese nivel de anestesia mental a lo mejor me resultaba más fácil no traer este "slide" de Paper Papers que pone en evidencia el drama que vivimos en España, la "coincidencia histórica" (o "planetaria" que diría aquélla) de la peor crisis con el grupo de gobernantes más incompetentes de la historia de la democracia patria.
Sniff...