06 enero 2008

Día de reyes.

Bueno, eso de "reyes" es relativo, en realidad no tenemos datos para pensar que eran reyes. Fueron coronados por la tradición y la devoción algunos años después, el Evangelio habla de "magos". Pero no este el tema de este artículo aunque hoy sea día de padres jugando con los juguetes de los niños y de niños con juguetes que les vienen grandes. Pónganse en situación: ¿pondrían en la habitación de su hijo/a de nueve años un teléfono? Normalmente uno respondería: No, qué va, para qué, menudo facturón podría resultar, etc. Pues hoy es el día en que se ve a niños de esa edad con su flamante móvil de trescientos euros con acceso a internet, cámara de x megapíxeles, etc. ¿Estamos todos locos o qué?
Aunque en realidad tampoco era eso para lo que me puse a escribir. Lo que quería contaros es lo siguiente. A raíz de la concentración por la familia del domingo día treinta, día de la sagrada familia. A raíz de algunas de las opiniones que se vertieron, ha habido un amplio rasgarse de las vestiduras de bastante progresista trasnochado y, sobre todo, del gobierno y el partido que lo sustenta. Yo no estoy de acuerdo con todo lo que se dijo en esa concentración, aunque sí con la idea de reafirmar la identidad de un tipo de familia, la real, la de siempre, y además la familia cristiana. Hay otros modos de convivencia pero no son "estricto sensu" familia por mucho que se empeñe el legislador. Los apelativos de "tradicional" que se le dan a la familia, como para decir que hay otros tipos, son "tics" propagandísticos y consecuencia de un lenguaje políticamente correcto que quiere enmascarar la realidad.
Me dan miedo ciertas reacciones que prohibirían expresiones que tachan de "ultraconservadoras" o "antidemocráticas" a las opiniones del susodicho domingo. A mi lo que me parece antidemocrático es esa actitud que prohibiría toda opinión discrepante de la oficial y que prohibiría toda expresión crítica con el gobierno. ¿Son ciudadanos con menos derechos los que se concentraron el domingo? ¿No son ciudadanos de este estado? Hay quien se ha lanzado en una lluvia de descalificaciones para ridiculizar y desprestigiar. Se trata del viejo lema: "calumnia que algo queda". Como dije a un amigo que me preguntó, a lo mejor yo no hubiera dicho las cosas de ese modo, pero seguro que mis opiniones tampoco hubieran sido cómodas para un gobierno que se obstina en no ver los verdaderos problemas de la gente y en ignorar a una parte de sus ciudadanos. En todo caso, sigo la máxima apócrifa atribuida a Voltaire, ilustre anticatólico: "No estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero lucharé hasta la muerte para que tenga el derecho de decirlo".
Y mira por donde, respecto a quienes parecen vivir siguiendo consignas, encuentro un texto divertido en una web de mi blogroll: Embajador en el infierno, que a su vez viene de otro blog con un nombre que a veces yo uso para definir actitudes superficiales, desinformadas, vociferantes y atorrantes: Hijos de la LOGSE. El texto en cuestión es este, atención a las negritas.

“El izquierdismo [en los años 30], pues, de Alvarito Palmares era nada más que una prolongación de su famoso raid Madrid-Oviedo, pasando por las Azores. Presumía de izquierdista, como presumía de aviador; como en el colegio había presumido de su primer cigarro. ¡Cosas de hombres!Porque, para Alvarito Palmares, ser «izquierdista» consistía, un poco confusamente,en esta lista de cosas arbitrarias:

Acostarse y levantarse tarde.
No aplaudir en los toros cuando entraba el rey [o quedarse sentado cuando pasa la bandera de los EEUU].
Sostener, sin haberlo leído, que Unamuno escribe «bestialmente». Creer que todos los marqueses juegan al polo.
Opinar que las tierras destinadas a las ganaderías de toros bravos pueden servir para criar naranjos.
Decir que el problema de España es «un problema de cultura» [y que con la Logse han arreglado algo o que la culpa la tienen los padres].
Pensar que el nuncio come todos los días salmón con mayonesa.
Creer que todas las cosas —salvo, naturalmente, los cabarets, el Instituto Escuela y algunas otras más— están hechas «con dinero de los jesuitas» [hoy dirían del Opus].
Figurarse que un latifundio es un cortijo muy grande que su amo deja inculto por el gusto sádico de perder dinero.
No ser bolchevique, pero pensar que «lo de Rusia es una experiencia interesante» [hoy es Cuba o Venezuela la experiencia "interesante"]. No llevar sombrero.
Recordar compasivamente a Primo de Rivera.
Decir «las urnas» en vez de «las elecciones» y la «calle» en vez de «la opinión pública».
Opinar que los obispos no son cristianos.”

Actualización: descubro esta viñeta de Mingote, completamente actual y la vida misma dibujada. Abc 4.01.2008. Gracias a Danieltercero.net.


Actualización II: Creo que este artículo de Javier Caraballo coincide bastante con lo que he querido decir.

05 enero 2008

Regreso a las aulas... "the movie".

A punto de regresar a las aulas tras el paréntesis de las navidades, empiezo a sentir estrés sólo de pensarlo. Bueno, ciertamente exagero. A veces gasto bromas a algún alumno que encuentro por la calle diciéndole: "¡Qué bien! Ya queda menos para volver a clase". El embromado me suele mirar con cara de espanto repentino sólo de pensarlo, luego sonríe al captar la broma, aunque siempre hay alguno que no lo pilla y explota en quejas sobre el particular, qué se le va a hacer. No sé si lo he dejado claro, pero creo que la actual situación de la educación es lamentable tirando a desastrosa y con tendencia al empeoramiento. Esto último dado que la educación se convierte también en arma electoral y caladero de votos. Da la impresión de que la reflexión de los pedagogos que asesoran a los ministros de educación y adláteres, hace tiempo que es inmune a la realidad. No voy a abundar en el fenómeno que aqueja a los planes educativos que muy bien podría resumirse con la siguiente frase: "La sabiduría me persigue, pero no importa, yo corro más". No importa cuanto se bajen los baremos, límites, exigencias, topes o lo que sea, la masa del alumnado tenderá en proporción directa o indirecta a aumentar su índice de fracaso, indigencia intelectual, etc. Cualquier medida tendente a apuntalar el sistema actual y, a la vez, aumentar los índices de éxito escolar provocará sucesivas caídas inesperadas (¿inesperadas?).

Corolario: pase lo que pase, no pasa nada y estamos mejor que nunca, los culpables son los otros y en otro tiempo y en otro lugar, están peor. Este es el lema oculto de ministros/as, consejeros/as, delegados/as de educación de todo pelo. Y les pagamos a precio de oro.
Corolario dos: si les parece que los "maestros" viven bien, deberían ver como viven los burócratas que el partido en el mando contrata para gestionar el desastre.
Corolario tres: visto lo visto, el principio de Peter se cumple de forma casi arrogante.

Y para terminar un decálogo de Gregorio Luri bastante atinado aún cuando algunas propuestas crean otro problema al solucionar el previo (en su blog hay más):
  1. Escuchar a los profesionales. Y escucharlos sabiendo que mienten, porque nadie está dispuesto a admitir que tiene problemas si sabe que será inmediatamente señalado como provocador de problemas.
  2. Dar estabilidad a las leyes. ¿Cuántas reformas y contrarreformas hemos conocido en estos últimos 30 años? ¿Y no parece evidente que cuanto más cambian las leyes más diáfano es el mensaje de que no tenemos confianza en la ley?
  3. Mandar a todos los profesionales que están haciendo tareas administrativas a las aulas, eliminando toda la burocracia sin sentido.
  4. Centralizar. Sí, ya sé que esto va contra las señales de los tiempos, y que los especialistas creen que la autonomía de los centros es el remedio para buena parte de los males. Centralizar quiere decir darles a todos los profesionales la programación que tienen que desarrollar, y asegurar que la cumplen. La libertad de cátedra no tiene sentido en la enseñanza no universitaria.
  5. Reducir la extensión de los conocimientos, especialmente en primaria y secundaria obligatoria, para aumentar su intensidad.
  6. Recuperar la seriedad en la escuela, comenzando por la tarima para el profesor y siguiendo por los hábitos imprescindibles en el vestir, comportamiento, etc.
  7. Ofrecer alternativas de educación no formal al alumno que, simplemente, detesta la institución.
  8. Garantizar que el profesor que se contrata está capacitado, como mínimo, para resistir la mirada de sus alumnos.
  9. Eliminar toda asignatura que pueda calificarse de “maría”: es un cáncer.
  10. La gestión de los centros debe ser responsabilidad exclusiva de la administración (que para eso ha sido elegida democráticamente) y los profesores.

03 enero 2008

Ser o no ser

Ser o no ser, todo el problema es ése
¿qué es más noble al espíritu, sufrir
golpes y dardos de la airada suerte,
o tomar armas contra un mar de angustias
y darles fin luchando?
Morir; dormir; no más; y con un sueño
dar fin a la congoja y sobresaltos
que la carne heredó, consumación
que se ha de desear.
Morir, dormir,
dormir, tal vez soñar: ese es el caso:
porque el pensar que sueños trae la muerte
ya desprendidos del mortal estorbo
nos ha de contener. Ese respeto
larga existencia presta a mi fortuna
pues ¿quién sufriera el azotar del mundo
o al opresor, la afrenta del soberbio,
la hiel del huido amor, la tarda ley,
la insolencia del cargo y los desprecios
que al mérito le ofrece el hombre indigno,
cuando por sí se diera su descanso
con un simple estilete? ¿Quién querría
lamentarse y sudar toda una vida,
sin el temor de algo tras la muerte,
esa ignota región de cuyos límites
ninguno vuelve, que turba la mente,
y hace nos soportar los males ciertos
y no volar a otros ignorados?
La conciencia nos vuelve así cobardes
y así el matiz de la resolución
desmaya el suave tinte de la idea
y las empresas de rigor y empeño,
ante el temor, su curso tuercen pronto,
y dejan de tener nombre de acción...
To be, or not to be: that is the question:
Whether 'tis nobler in the mind to suffer
The slings and arrows of outrageous fortune,
Or to take arms against a sea of troubles,
And by opposing end them? To die: to sleep;
No more; and by a sleep to say we end
The heart-ache and the thousand natural shocks
That flesh is heir to, 'tis a consummation
Devoutly to be wish'd. To die, to sleep;
To sleep: perchance to dream: ay, there's the rub;
For in that sleep of death what dreams may come
When we have shuffled off this mortal coil,
Must give us pause: there's the respect
That makes calamity of so long life;
For who would bear the whips and scorns of time,
The oppressor's wrong, the proud man's contumely,
The pangs of despised love, the law's delay,
The insolence of office and the spurns
That patient merit of the unworthy takes,
When he himself might his quietus make
With a bare bodkin? who would fardels bear,
To grunt and sweat under a weary life,
But that the dread of something after death,
The undiscover'd country from whose bourn
No traveller returns, puzzles the will
And makes us rather bear those ills we have
Than fly to others that we know not of?
Thus conscience does make cowards of us all;
And thus the native hue of resolution
Is sicklied o'er with the pale cast of thought,
And enterprises of great pith and moment
With this regard their currents turn awry,
And lose the name of action...

William Shakespeare, Hamlet, acto III, escena I
(Tomado de "Traducción en verso")

24 diciembre 2007

Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo


Bueno, por aquello de economizar, aprovecho el artículo de hoy para desearos a todos feliz Navidad y próspero año nuevo.
Me ha costado decirlo porque mirando alrededor no siempre se encuentran motivos para desear felicidad, sin embargo no puedo menos que recordar que la felicidad de estos días no viene del ser humano, sino de la Buena Noticia de que Dios se ha encarnado, hecho tú y yo, uno más entre nosotros hasta consumir y consumar la condición humana. En ocasiones hablamos de la empatía como un "ponerse en el lugar del otro" para entender como se siente, pero ¿y si pudiéramos ser el otro? Eso es la Encarnación, eso es Jesús, eso es la Buena Noticia. En aquel niño, inesperado en su modo de nacer, comienza lo nuevo, el reinado de Dios en los corazones y la mentes de quienes estén dispuestos a hacerle sitio.
En definitiva, que es posible que sea una feliz Navidad y que lo nuevo se vuelva definitivo.

19 diciembre 2007

Lo inmediato

"Hemos perdido la costumbre de lo difícil, lo profundo y lo lento. Es muy complicado hacer que un niño educado al ritmo del zapping y el videojuego se tome el tiempo de sentarse con un libro."


Leo esta frase en el blog de Daniel Tercero y no puedo menos que coincidir. Ahora que termina el trimestre y los alumnos de muchos institutos vuelven a casa con su carga de notas buenas y malas, se pregunta uno si han aprendido al menos que necesitan recuperar esa costumbre antes citada de lo difícil, lo profundo y lo lento. Que estudiar requiere disciplina, la paciencia de leer y comprender, de extractar y resumir, de componer y consultar, de dedicarle el tiempo necesario y no menos.
Aunque me da que no son los niños y jóvenes los únicos que están instalados en un hábito de lo repentino, de la sensación inmediata y de fácil consumo.
Me pregunto a cuantos de mis alumnos les haría ilusión que les regalaran un libro para estas navidades y cuantos prefieren un videojuego o una consola. Curiosidad.

15 diciembre 2007

La mirada con que miras...


"Cuenta una historia que a la entrada de un pueblo estaba sentado sobre una roca un viejo con su bastón, un hombre cuya faz reflejaba el paso de los años. El viejo se pasaba todo el días sentado sobre esa roca y de repente un día apareció un joven en un automóvil, freno ante él y le preguntó:

- Perdone viejo, ¿Lleva usted mucho tiempo viviendo en este pueblo?
- Toda mi vida - contestó el viejo.
- Verá es que vengo de otra ciudad y he tenido que trasladarme por motivos de trabajo. Perdone pero ¿Podría decirme como es la gente de este pueblo?.
- Pues verá usted - dijo el viejo pensativo - no sabría decirle. ¿Cómo era la gente de su ciudad, de allá de donde viene? - preguntó.
- Ah, pues maravillosa - contestó el joven - Son fantásticos, lo niños juegan por la calle, la gente siempre está alegre, los vecinos se ayudan. Todo allí era felicidad.
- Pues verá - contestó el viejo - puede usted alegrarse, la gente de aquí es exactamente igual.
- Muchas gracias viejo.

El joven arrancó su coche y entró en el pueblo. Al poco rato llegó otro joven en otro automóvil, de nuevo se volvió a parar delante del viejo y le preguntó:

- Perdone viejo, ¿Lleva usted mucho tiempo viviendo en este pueblo?
- Toda mi vida - contestó el viejo.
- Verá es que vengo de otra ciudad y me he tenido que trasladar por motivos de trabajo. Perdone pero ¿Podría decirme como es la gente de este pueblo?.
- Pues verá usted - dijo el viejo pensativo - no sabría decirle. ¿Cómo era la gente de su ciudad, de allá de donde viene? - preguntó.
- Ah, pues horrible - contestó el joven - Son terribles, los niños corren por la calle, la gente camina entristecida, los vecinos ni se conocen. Todo allí es amargura.
- Pues verá - contestó el viejo - lo siento, pero aquí la gente es exactamente igual, lo lamento.
- Muchas gracias viejo.

El joven arrancó su coche y entró en el pueblo."

Y es que en definitiva mucho de lo que nos pasa depende más de nuestra mirada sobre las cosas, de nuestros prejuicios que de la realidad en sí. Hay una frase en el Nuevo Testamento que dice que a los que creen todo les aprovecha para el bien, incluso los obstáculos del camino o las malas experiencias. Pero la condición es tener fe, confiar profundamente, una actitud positiva y una voluntad de no dejar que el mal te domine.

11 diciembre 2007

Discriminación "positiva"

En mi instituto de ESO han organizado una exposición sobre mujeres famosas que normalmente la historia, escrita desde la perspectiva "masculina" o "machista" no ha tenido en cuenta o no lo ha hecho suficientemente según el parecer de la ideología politicamente correcta actual. No es que yo esté en desacuerdo, creo que la historia ha dejado en un segundo plano aportaciones y personajes que por ser femeninos no han sido tomados suficientemente en cuenta. Otra cosa es que les reivindique desde una interpretación ideológica tan sesgada como la contraria.
Lo curioso del tema es que no aparece ni una mujer religiosa, es decir, se habla de mujeres literatas y no aparece Sta. Teresa de Jesús, por ejemplo, o Sor Juana Inés de la Cruz. Se habla de mujeres con conciencia social y se ignora a María Rosa Molas, por citar a una fundadora de hospitales, colegios y casas de acogida para niños y ancianos. El número de mujeres de enorme talla en el campo religioso es inmenso. Si la susodicha exposición las hubiera incluido, probablemente el resultado hubiera sido otro en cuanto a número de mujeres y a la proporción de ellas que proceden de la Iglesia. Pero eso no encaja con la visión del mundo que los autores de la selección tienen, así que, no importa lo que hayan hecho, si son religiosas no cuentan, no existen, doblemente olvidadas, por ser mujeres (según su visión de la historia, en la Iglesia no se les olvida) y por ser religiosas.
No deja de ser irónica esta nueva discriminación en nombre de la igualdad.

09 diciembre 2007

La viña de mi amigo.


Isaías 5, 1 Voy a cantar en nombre de mi amigo el canto de amor a su viña.
Mi amigo tenía una viña en un fértil collado.

2 La cavó, la limpió de piedras y la plantó con cepas escogidas;
edificó una torre en medio de ella y también excavó un lagar.
Él esperaba que diera uvas, pero dio frutos agrios.

3 Y ahora, habitantes de Jerusalén y hombres de Judá,
sean ustedes los jueces entre mi viña y yo.

4 ¿Qué más se podía hacer por mi viña que yo no lo haya hecho?
Si esperaba que diera uvas, ¿por qué dio frutos agrios?

Estos versículos del profeta Isaías vienen a mi mente en ocasiones. En particular cuando alguien, de quien esperaba más, me defrauda. No sé si entenderán lo que digo. A veces crees en las personas incluso cuando los demás no creen, les apoyas, les muestras aprecio y confianza, les defiendes de juicios insensatos e intentas que los demás les den otra oportunidad para mostrar su valía. Pues bien, a veces, de tanto en tanto, alguna de esas personas en las que depositas tu confianza se muestra indigno de ella. A pesar de lo recibido elige el orgullo, la soberbia, cuando no la estupidez y te deja profundamente defraudado de haber intentado ayudarle, pensando que te equivocaste al apoyarle, que deberías haber empleado el tiempo en otra cosa, que los que no veían buena raíz en él tenían razón y tu buena intención fue una pérdida.
No es que me sorprenda, ya sé como somos las personas, capaces de lo mejor y de lo peor. Pero no me acostumbro, no quiero acostumbrarme, me insensibilizaría y dejaría de intentar hacer algo. Y es necesario que todos intentemos hacer algo, de alguna manera, para que todo cambie. En fin, esto es un desahogo, tal vez la constatación de una despedida y de un fracaso.

Actualización: Dos frases que me parecen acertadas.
* "Donde hay soberbia, allí habrá ignorancia; mas donde hay humildad, habrá sabiduría." Salomón.
* "La soberbia ataca con dos dardos: la ira y la envidia." Mateo Alemán.