Había pensado titular el artículo algo así como "La reina va vestida", en alusión al conocido cuento sobre el vestido mágico del emperador, pero quizá obviedades le venga mejor.
La progresía impermeable se ha puesto de los nervios porque su majestad la reina opina diferente de ellos en asuntos tan concretos como el aborto, la eutanasia o el "matrimonio" homosexual. No ha dicho la reina nada más que cuatro obviedades que son evidentes excepto para los inmunes a la realidad y los devotos hasta el fanatismo de lo politicamente correcto. Que no somos dueños de la vida y de la muerte y hay que tratar ese tema con más respeto, que si dos personas del mismo sexo se quieren vestir de novios y casarse pues que lo hagan, pero que no lo llamen matrimonio que eso eso ya define otra realidad diferente, que los ciudadanos deben poder elegir educar a sus hijos en sus creencias... habrá cosas más evidentes.
Si la opinión expresada hubiera sido de apoyo al pensamiento oficial y obligatorio que la progresía quiere imponer, hoy todo serían aplausos de los mismos que se rasgan las vestiduras y quisieran amordazar o incinerar la corona. Muy amantes de la libertad de expresión ajena, ya.
En fin...
La progresía impermeable se ha puesto de los nervios porque su majestad la reina opina diferente de ellos en asuntos tan concretos como el aborto, la eutanasia o el "matrimonio" homosexual. No ha dicho la reina nada más que cuatro obviedades que son evidentes excepto para los inmunes a la realidad y los devotos hasta el fanatismo de lo politicamente correcto. Que no somos dueños de la vida y de la muerte y hay que tratar ese tema con más respeto, que si dos personas del mismo sexo se quieren vestir de novios y casarse pues que lo hagan, pero que no lo llamen matrimonio que eso eso ya define otra realidad diferente, que los ciudadanos deben poder elegir educar a sus hijos en sus creencias... habrá cosas más evidentes.
Si la opinión expresada hubiera sido de apoyo al pensamiento oficial y obligatorio que la progresía quiere imponer, hoy todo serían aplausos de los mismos que se rasgan las vestiduras y quisieran amordazar o incinerar la corona. Muy amantes de la libertad de expresión ajena, ya.
En fin...
