18 febrero 2007

¿Y ahora qué?

Creo que muchos nos imaginábamos lo que iba a pasar. Entre la abstención, 63,72, y los votos negativos, 9,48%, cerca del 75% de los andaluces le hemos dicho a Chaves y Arenas lo que puede hacer con el bodrio ese del estatuto. Ese documento que nadie pidió, nadie necesitaba y además es pura basura literaria.
Si les quedara algo de demócratas y algo de vergüenza, darían por nulo el referéndum y aceptarían que no ha salido adelante. Se dejarían de estupideces y dedicarían su tiempo a hacer lo que deben y lo que menos hacen, gobernar pensando en lo que es mejor para los andaluces y no en lo que es mejor para sus partidos respectivos.
En particular, el sátrapa de Chaves alardea de desvergüenza cuando se atreve a hablar, como lo he escuchado esta noche, de "abrumador" resultado. El único resultado abrumador es el de la abstención y el claro mensaje que no nos interesan sus pasteleos y su forma corrupta de gobierno. No hicimos una democracia para que se la apropiara ningún partido, ningún individuo, ninguna ideología. Pero no lo entienden, tienen los medios en sus manos y confían en tenernos bien aturdidos y engañados.
Tres de cada cuatro andaluces hemos mandado el estatuto a la basura, no te empeñes en imponérnoslo si te queda algo de vergüenza (no sé por qué, pero me da que nos lo van a imponer por la fuerza).
Salud, mental que es la que más falta parece hacer.

11 febrero 2007

¿Nuevo estatuto? No, gracias.

En el ABC de hoy encuentro un comentario de opinión de lo más atinado y certero. Por si cambia de sitio os lo traigo tal cual para que podáis rumiarlo de aquí al próximo domingo al menos. Es triste, es indignante, es desgraciadamente así.

Con su pan se lo coman

POR IGNACIO CAMACHO
CUANDO el felipismo convirtió Andalucía en su patio trasero, los capataces de la autonomía trenzaron como los antiguos caciques un régimen de clientelismo, sumisión y silencio. Dotada con un presupuesto varias veces billonario, la Junta penetró con porosa eficacia en un tejido social desestructurado, y en vez de articularlo mediante la cohesión territorial y la pujanza emprendedora lo subvirtió a través de una red de dependencia vinculada a los privilegios políticos y a las subvenciones económicas. No quedó un ámbito por someter: desde los sindicatos a las cofradías, desde la Universidad a las academias de flamenco, desde los empresarios a los desempleados, desde los funcionarios a los menestrales. Amparado en un partido omnímodo, Chaves se mudó a un palacio y, durante los ocho años del aznarato, se enfeudó en sus resortes de poder rodeado del protocolo hierático de un virrey autocomplaciente y satisfecho.
Desde ese inmenso aparato clientelar, apoyado por una eficaz maquinaria de propaganda que vomita desde Canal Sur consignas de vasallaje trufadas de mezquinos estereotipos folklóricos, el socialismo ha convertido la autonomía en un marasmo, un erial aquietado e inmóvil, un cortijo de regalías en el que no se mueve una hoja sin la anuencia de los mayorales. Tras un comienzo optimista cuyo fulgor se apagó con los últimos cohetes del 92, ha fracasado la articulación regional, ha emergido un confuso localismo provinciano, se ha frenado la convergencia social, se ha estancado el dinamismo económico y ha naufragado la esperanza de un salto cultural. Sólo la Administración se ha desarrollado de una manera hiperbólica: la Junta es la primera empresa, el primer contratista, el primer empleador, el primer consumidor de bienes, el primer anunciante, el mayor propietario de inmuebles... y el mayor empresario de comunicación.
En este calmo océano de dependencia, Chaves aún considera insuficiente su dominio, y al amparo de la deriva catalana ha propuesto ampliar las competencias de su régimen hasta convertirlo en un miniestado. Más facultades, más capacidad de maniobra, más atribuciones, más dinero. Su autoridad es tan incontestable que hasta el PP ha tenido que avenirse a negociar esta vuelta de tuerca estatutaria para no quedar aislado en un desierto de incomprensiones. Pero lo que los andaluces necesitamos no es más autogobierno ni más poder, sino menos servilismo, menos prepotencia y más libertad.
Desconocido para la inmensa mayoría, el nuevo Estatuto no es más que un capricho político al margen de la demanda ciudadana, porque mientras no cambie la dirección del poder Andalucía sólo podrá profundizar en su galbana ensimismada. No merece la pena ni contestarlo en las urnas, pero basta la memoria de la ilusionante alborada del 28-F para saber que este triste referéndum sin pena ni gloria es apenas un vago remedo de aquella sacudida de rebeldía esperanzada. Silencio y ausencia, pues; que voten los que han convertido la autonomía en su medio de vida. Con su pan se lo coman, aunque, a la postre, se lo acabarán comiendo también con el nuestro.

05 febrero 2007

Yo digo que no.

Digo que no al nuevo estatuto andaluz por varias razones:
  • Por inútil.
  • Por innecesario digan lo que digan, las necesidades reales de Andalucía son otras y siguen siendo las mismas que hace 25 años.
  • Por ridículo bajo una capa de corrección política y lenguaje absurdo.
  • Porque consagra los nuevos privilegios de la nueva aristocracia regional compuesta por los políticos con vocación de sátrapa que tenemos.
  • Porque si me engañan una vez es culpa de ellos, pero más de una es culpa mía y ya no trago.
  • Y por muchas otras razones que ahora no tengo tiempo de explanar
Dicho está. Salud.
_______________
Actualización: una rumba para votar NO a ese estatuto que nadie ha pedido, que nadie necesita y que da grima nada más leer el preámbulo.

01 febrero 2007

La religión es buena para todo.

Así titulaba la noticia la sección de religión de Periodista Digital, una web sobre noticias y periodismo. La Fundación Heritage (que pueden visitar aquí o aquí) ha lanzado los resultados de un estudio que vendría a afirmar precisamente eso, que la religión es buena para todo.
La recensión que hace el periodista destaca aspectos como la estabilidad que aporta al matrimonio, la incidencia en el control del consumo de alcohol y otras sustancias, es un factor de moderación en situaciones de violencia dentro de la familia, facilita el compromiso con la pareja, la proximidad emocional padres-hijos, la moderación de conflictos, etc. No voy a copiar entera la noticia, pueden leerla entera en Periodista Digital. O bien el estudio original completo en la web de la fundación (en inglés).
En todo caso, traigo el tema aquí para animaros, queridos lectores, a un pequeño debate, ¿estamos de acuerdo con lo que ahí se dice? ¿Cómo andamos de prejuicios?
Utilicen el enlace de los comentarios si son tan amables. Gracias.

30 enero 2007

Mendaces, progres de salón y otra fauna ideológica (I)

Me comenta un alumno que el profe de sociales aprovecha la clase para dar un discurso con sus opiniones sobre política e Iglesia y acaba con el tan manido "gracias a Dios soy ateo" (ya, original, original no es que haya sido, mira que son...). Pueden suponer que no deja títere con cabeza. La Iglesia, muy mala, malísima, no hay más que verla. Los políticos, pues muy malos los oficialmente malos: Bush, Aznar, Chavez (?), Pinochet, Franco (tiene que tirar de los muertos ya que se pone)... Y ahí se queda. Supongo que por omisión de vivos y muertos le parecen bien los angelitos que siguen: Pol Pot, Mao Tse Tung, Stalin (y sus sucesores), Mobutu, Jomeini, etc. entre los muertos recientes a los que no cita siendo mil veces más sangrientos que los dictadores muertos a los que cita. Entre los vivos a los que el profesor silencia en su repugnante diserto hay unos cuantos a tener en cuenta, debe admirar bastante a Fidel Castro, el dictador más longevo de América Hispana, Mengistu Haile Mariam, de Etiopía, actualmente exiliado, al preboste iraní de nombre impronunciable y que anda buscando la bomba atómica para jugar con ella, a los gobernantes chinos, el norcoreano Kim Yong-il (que vaya allí de vacaciones), la nueva dictadura tailandesa pro-islámica, al rey Mohamed VI, y todos los sátrapas que expolian a sus países.
Pero para estos progres de opereta los malos son cuatro, los cuatro que dicta el pensamiento único, el tópico al uso, no distinguen entre un gobernante elegido democraticamente (si no es de su cuerda) y un dictador impuesto por la fuerza.
Al identificarse como ateo se desmarca de la historia de la Iglesia, que está llena de tantos errores como de actos de santidad y altruismo. En la historia hay de todo, pero sólo conocemos lo que nos cuentan y transmiten. Nadie con dos dedos de honestidad intelectual puede juzgar el presente por el pasado recurriendo a hechos que tienen siglos de muertos y enterrados. Creo que era León Bloy el que decía: "cuánto poder tienen las hogueras de la inquisición, cuatrocientos años después siguen alumbrando a imbéciles".
El siglo XX era el siglo de la "muerte de Dios". El hombre moderno había prescindido de Él. Y en nombre del ateísmo militante y por el bien del pueblo se exterminó a millones en nombre del nuevo orden. El que identifica con el ateísmo tiene una reciente historia de sangre y sufrimiento. Sólo en nombre de los nuevos derechos, en los primeros meses de la Revolución Francesa, se exterminó a mucha más gente que la inquisición en quinientos años, pero eso no se dice, estaría feo.
Así, el que se identifica como "ateo", no se sale de la "culpabilidad histórica" con que quiere enmerdar a los demás, sino que elige la suya propia identificándose con los mayores genocidios y disculpando a los peores y más sangrientos dictadores no del pasado, sino del presente y de la historia reciente.
Y lo dejo así, disculpadme por el desahogo, pero la mentira y la estupidez me enervan.

27 enero 2007

Solo los racionales tienen derechos.

Cuando en el Evangelio Jesús parafrasea a los profetas y dice aquella frase de Mc 4: "para que por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y los perdonen". Yo creo que constataba una realidad. He encontrado esta cita de Gonzalo Torrente Ballester en una entrevista "filosófica" que simplemente niega toda religión por irracional y de paso cualquier derecho a educar en ella por cualquier medio basándose en el mismo argumento. Cuando los racionales tolerantes proponen acabar con los intolerantes para que se acabe la intolerancia, empiezo a sentir miedo.
Que disfruten la cita, el que la puso apreció la belleza sin entender nada, qué se le va a hacer.

"En esa edad en que muchachos y muchachas aspiran a bailarines y ponen su entusiasmo en el aprendizaje, nunca falta el avisado que aconseja, experimentado y a la vez escéptico: “Tápate los oídos y mira a los que bailan. Verás como es absurdo”. Y lo es, en efecto, toda danza sin música. Pero el consejo es más absurdo todavía, porque vale tanto como decir: “Ahí tienes una realidad. Si quieres conocerla bien y saber lo que vale suprime su fundamento”.
No obstante, el baile parece absurdo a los sordos. Razonablemente, porque el mundo sonoro les ha sido vedado, porque lo que ven es media realidad y carecen de órgano para aprehender la otra media. La conducta del sordo ante el baile, su incomprensión o su repulsa pueden ser lógicas, como lo es, cuando exista, su voluntad de superar la sordera y llegar a la comprensión por el camino que sea. Es lógico también, aunque bastante menos moral, reconocer la absurdidez del espectáculo y quedarse tranquilo.
Albert Camus fue, en cierto modo, un sordo de Dios. Y como Dios es la música del baile de este mundo, Albert Camus halló que el hombre, su vida y su destino, sin Dios, eran absurdos. Pero Camus fue ante todo un hombre moral. No entendía, porque no podía oír, que el mayor de los mandamientos sea “amar a Dios sobre todas las cosas”; pero como al hombre lo tenía a mano, lo veía sufrir, y compadecía con él, puso en práctica, a su manera y desde su profesión de escritor, el segundo de los grandes mandamientos, el que ordena sin restricciones “amar al prójimo como a sí mismo”. Y, en medio del ejercicio de ese amor, no dejó de buscar la música del baile, léase Dios, o, al menos, de deplorar su ausencia o lo que él por tal tenía. No es imposible que esta buena voluntad llegase a curarle de la sordera. Hay quien afirma que Dios se hallaba ya bastante cerca del telón de fondo de Camus, y que el dolor de su ausencia estaba a punto de transmutarse en presencia jubilosa. Hay quien lo afirma, pero no hagamos mucho caso de estas afirmaciones, porque nunca falta quien arrime el ascua a su sardina, aun apagando el ascua."

18 enero 2007

Alegre y de repente.

El alma deja el cuerpo,
como el niño salta de la puerta del colegio
alegre y de repente.
No hay horror en la muerte.

Voces de Ángeles (Peter O'Fallon, 2000)

15 enero 2007

De cambios y otras opiniones.

Pasó la navidad y ya era hora de escribir alguna cosa en la bitácora esta. Lo primero es el cambio a la nueva versión de blogger, espero que no suponga ningún problema, iremos investigándola en lo sucesivo.
Por otra parte ando liado con la operación de un familiar (mayor, operación de cadera, prótesis y consecuente rehabilitación) que todavía está en el hospital. Y de eso quería escribir, del hospital, de la atención médica que sigue siendo algo, junto a la educación, en lo que vamos a la cola de Europa en inversión o gasto, no sé cual es el término adecuado. La sanidad andaluza simplemente "apesta". La gestión de los hospitales es caótica, por lo menos la del J. Ramón Jiménez de Huelva lo es o lo parece día sí y día también. Faltan camas por que hay secciones cerradas (dicen que para ahorrar), falta personal (no dicen por qué pero me lo imagino), falta material (porque hayque ahorrar y porque lo que es de todos no es de nadie, Carmen Calvo dixit, y se puede llevar a casa, tonto el que no lo haga), las urgencias saturadas, masificadas, desordenadas, un desastre. Las 14 horas que tardaron en darle habitación a mi familiar fueron una película italiana auténtica, algo para grabarlo y ponérselo a los políticos cada mañana. Ocho horas esperando un resultado de laboratorio que probablemente estuvo mucho antes pero que no había médico para interpretarlo y dar el alta o ingresar (un enfermo de al lado que estaba ya para subirse por las paredes...), para qué seguir.
Pero eso sí, en la recentísima modernización de Andalucía, la segunda o la vigesimo sexta, hemos dedicado nosecuantos cientos de miles de euros a investigar con células madre para jorobar los principios éticos de los adversarios políticos y de un buen número de españoles y porque somos más chulos que nadie. Así que dejamos a un anciano 48 horas esperando ser operado porque no hay anestesistas, ni cirujanos, pero tenemos programado un cambio de sexo financiado por la sanidad pública y sin preguntar si eso lo queremos financiar, deberíamos poder elegir la cobertura que queremos tener para evitar estas majaderías. Pero no importa, lo que hay que hacer es convencernos a todos de que es necesaria tal operación, que es vital para esa persona...
Y para rematarlo hoy leo la noticia de que en la reciente conferencia de presidentes de autonomías ha habido más de mil periodistas acreditados... todos se han llevado los suyos, por supuesto. Me da rabia, vergüenza y ganas de bajarme de este país de políticos indignos, ¿nos los merecemos? Creo que son ellos los que no nos merecen, que les hemos consentido demasiado y ya no podemos dar marcha atrás. Y lo dejo que el enfado no me deja pensar con claridad.