26 agosto 2026

De sombras, monstruos y, tal vez, la virtud. (I)

 Que estaba yo investigando eso de lo "apotropaico" que me había llamado la atención y he acabado leyendo sobre la sombra de Jung, el monstruo interior de Peterson y la correcta virtud de Santo Tomás. Y todo por pedirle a Claude algo de contexto. Bueno, la sombra que todos llevamos dentro, esto es lo que he llegado a saber y me está resultando muy interesante, en parte porque ya tenía bastantes intuiciones al respecto por lo estudiado y por lo experimentado, que la veteranía es un grado.

"Para entender bien la sombra hay que situarla dentro de su modelo de la psique, porque no es un concepto suelto sino una pieza de un sistema.

El mapa básico de la psique

Jung distingue, a grandes rasgos, tres niveles. Está la consciencia, cuyo centro es el yo (el "yo" que dice "yo pienso, yo quiero"). Está el inconsciente personal, formado por todo lo que fue consciente y se olvidó o se reprimió, más lo que nunca alcanzó el umbral de la consciencia. Y está el inconsciente colectivo, una capa más profunda y común a la especie, poblada por los arquetipos: patrones o moldes universales de experiencia (la madre, el héroe, el sabio, el niño, etc.) que no son imágenes concretas heredadas, sino disposiciones a organizar la experiencia de ciertas maneras.

Sobre este mapa, Jung define varias figuras que median entre el yo y el inconsciente. Dos son clave para entender la sombra:

La persona es la máscara social: la cara que presentamos al mundo, el rol, la identidad adaptada a lo que se espera de nosotros. La palabra viene precisamente de la máscara del actor en el teatro antiguo. La persona es útil e incluso necesaria —permite funcionar en sociedad—, pero es un compromiso entre lo que somos y lo que el entorno demanda.

La sombra es, en cierto modo, el reverso exacto de la persona. Es todo aquello que, para construir esa imagen presentable, tuvimos que dejar fuera.

Cómo se forma la sombra

Aquí está la clave psicológica, y es más sutil de lo que parece. La sombra no se forma porque seamos secretamente malvados, sino como subproducto inevitable de la formación de la identidad. Todo desarrollo de la personalidad es también un proceso de exclusión: para volverme "una persona ordenada" tuve que reprimir mi desorden; para ser "el hermano bueno" reprimí mi rivalidad; para encajar en un entorno que premiaba la mansedumbre, aparté mi agresividad.

Nada de lo apartado se destruye. Se retira de la consciencia y queda depositado, con su carga de energía intacta, en el inconsciente personal. Por eso Jung dice que la sombra crece a la par que el yo: cuanto más definida y luminosa es la imagen consciente, más densa es la sombra que proyecta detrás, exactamente como un cuerpo bajo el sol. Una persona muy identificada con su bondad, su racionalidad o su control tiene, por esa misma razón, una sombra especialmente cargada.

Un punto importante: la sombra no es solo lo moralmente "malo". Contiene también cualidades vitales que fueron reprimidas por inconvenientes —espontaneidad, deseo, ambición, capacidad de enfado sano, creatividad indócil—. Jung insistía en que la sombra guarda "oro" además de suciedad: mucha de la energía y vitalidad de una persona está atrapada precisamente en lo que no se atreve a reconocer como suyo. Por eso la integración no es solo un deber moral incómodo; es también una recuperación de fuerza.

La dinámica: por qué la sombra reprimida es peligrosa

Lo que hace a Jung interesante no es describir la sombra, sino explicar cómo actúa cuando no la reconocemos. Dos mecanismos:

El primero es la autonomía. Un contenido psíquico reprimido no se queda quieto: adquiere una especie de vida propia y presiona desde abajo. Se manifiesta en actos fallidos, arrebatos, compulsiones, en ese "no sé qué me pasó" cuando reaccionamos de un modo que no reconocemos como nuestro. Cuanto más lejos de la consciencia, más primitiva y menos modulada es su irrupción. La ira que uno "no tiene" es precisamente la que explota sin control.

El segundo, y el más importante para Jung, es la proyección. Como no soportamos ver esos rasgos en nosotros, los "vemos" —con nitidez y con carga emocional intensa— en los demás. La irritación desproporcionada, el desprecio visceral, la fascinación indignada hacia el defecto de otro suelen ser señales de sombra proyectada: reaccionamos con tanta fuerza porque, en el fondo, ese rasgo nos toca. De ahí una de las tesis más citadas de Jung: quien no se ha enfrentado a su propia sombra es el más peligroso, porque su capacidad de daño no ha desaparecido, simplemente se ha vuelto invisible para él y se disfraza de virtud. El fanático que persigue el mal en el otro con crueldad ilimitada es el ejemplo típico: hace mal creyendo, sinceramente, que hace el bien.

En su lectura de los fenómenos colectivos —había vivido las dos guerras mundiales—, Jung aplicaba esto a las masas: los grandes horrores no los cometen monstruos evidentes, sino gente ordinaria cuya sombra colectiva, no reconocida, se proyecta sobre un enemigo y se descarga con la conciencia tranquila.

Qué es integrar la sombra (y qué no es)

Aquí conviene ser muy preciso, porque es donde más se malinterpreta. Integrar la sombra no significa dar rienda suelta a los impulsos oscuros, ni "permitirse" ser cruel o agresivo. Eso sería lo contrario: quedar poseído por la sombra en lugar de reconocerla.

Integrar significa hacerla consciente y asumirla como propia. Es el paso de "yo jamás sería capaz de eso" a "yo también llevo dentro esa posibilidad". Ese reconocimiento produce tres efectos:

Primero, retira las proyecciones. Cuando reconozco mi propia agresividad, dejo de necesitar un enemigo sobre quien descargarla; puedo ver a los demás con más realismo y menos condena.

Segundo, desactiva la autonomía del impulso. Lo que se mira a la luz de la consciencia deja de gobernarnos a ciegas. No es que la ira desaparezca, sino que deja de tomar el mando por sorpresa; pasa a estar disponible para la voluntad.

Tercero, recupera la energía. La fuerza que estaba invertida en reprimir, y la vitalidad atrapada en lo reprimido, quedan liberadas. La agresividad reconocida se convierte en firmeza, en capacidad de poner límites, de sostener un conflicto necesario, de defender lo que uno valora. Esta es exactamente la idea que aparecía en la cita que me trajiste: reconocer que también poseemos esa fuerza para poder usarla, ordenadamente, cuando haga falta.

Jung lo resumía con una frase suya muy conocida: prefería ser una persona completa antes que una persona buena —queriendo decir que la bondad construida a base de negar y amputar partes de uno mismo es frágil y, paradójicamente, peligrosa, mientras que la integridad (la totalidad) es la base de una bondad real y sólida.

El marco mayor: individuación

Todo esto no es un ejercicio aislado, sino la primera etapa de lo que Jung llama individuación: el proceso de toda una vida por el que la persona se vuelve un todo integrado, reconciliando consciente e inconsciente en torno a un nuevo centro que ya no es el yo sino el sí-mismo (Selbst). El encuentro con la sombra es, en su descripción, la "prueba de aprendizaje" inicial y la más accesible, porque la sombra es la parte del inconsciente más cercana y más personal. Sin ese primer paso —dejar de proyectar, asumir el propio lado oscuro— no es posible el trabajo más profundo con los otros arquetipos.

Conviene añadir un matiz honesto: mucho de esto es un modelo interpretativo, no una teoría verificada experimentalmente al modo de la psicología académica actual. Su valor es sobre todo fenomenológico y clínico —describe con agudeza dinámicas reales de proyección, represión y autoengaño— más que un mecanismo demostrado. Pero como herramienta de autoconocimiento sigue siendo notablemente fértil, y explica bien por qué la represión ingenua ("yo no tengo nada de eso") suele producir precisamente lo que pretende evitar."

03 agosto 2026

La moral de las buenas intenciones

De esto ya he escrito en otras ocasiones. El postureo moral de estar a favor de todo lo bueno y en contra de todo lo malo así, sin más, te concede el brillo de la nueva "santidad laica". Pero este artículo de Juan M. Blanco en VozPopuli, lo trae a colación y lo utiliza como explicación de ciertas actitudes de vinculación incondicional a opciones políticas hagan lo que hagan siempre que pregonen estar en el "lado correcto de la historia", es decir, siempre que presuman de buenas intenciones.   

"La auto valoración moral recayó tradicionalmente sobre las acciones y el carácter del individuo: la virtud solo podía demostrarse asumiendo deberes y responsabilidades, haciendo algo útil para los demás. Una buena persona era la que se esforzaba en su trabajo, cumplía sus obligaciones, mantenía su palabra, cuidaba de su familia, participaba en obras de caridad o ejercía el autocontrol. En esta cultura de la responsabilidad, señalizar la virtud moral, especialmente ante uno mismo, requería emprender un camino largo y costoso, repleto de esfuerzo y constancia. Sin embargo, en el último tercio del siglo XX se expandió un enfoque alternativo. La valoración moral fue trasladándose desde los actos hacia las intenciones, desde el carácter personal hacia los sentimientos internos, desde la conducta hacia la “autenticidad del yo”. Ya no hacía falta una vida disciplinada y sacrificada; bastaba con adherirse a determinadas causas o sintonizar con ciertas identidades. El sujeto puede ser vago, desleal, embustero, despreocupado de los suyos o parásito social, pero, si muestra adhesión al grupo correcto podrá sentirse “buena persona”. 

Esta nueva cultura de la identidad resulta muy tentadora pues promete virtud casi gratis y al instante, a menudo a cambio de un mero postureo: compartir un mensaje, asistir a una manifestación, utilizar determinado lenguaje, colgarse ciertas etiquetas que comienzan con el prefijo “anti” y, sobre todo, votar a un determinado partido. Para alcanzar la santidad basta colocarse simbólicamente en el bando de “los buenos”. Pero ambas culturas, que hoy coexisten, no se diferencian solo en el muy distinto coste que imponen al individuo para lograr una buena imagen moral. Se diferencian, sobre todo, en sus repercusiones finales sobre la sociedad. La cultura de la responsabilidad fomenta la cooperación entre las personas, generando muchos beneficios sociales. Ser honrado, cumplir los contratos, trabajar con profesionalidad, cuidar de la familia o comportarse como buen vecino son conductas con claros beneficios para terceros. La cultura de la identidad, por el contrario, puede proporcionar la misma autoestima moral, pero contribuye poco al bienestar social. Provoca, incluso, intenso malestar, al fomentar la persecución, censura y discriminación hacia quienes no se identifican con el grupo “correcto”."

El artículo completo aquí

06 junio 2026

Tempus Fugit

 Me llega un aviso de un comentario al correo y recuerdo que empecé este blog hace tanto y con tanta ilusión que creí que cada día tendría algo grandioso que escribir. El sueño de lanzar a las redes mis pensamientos, mis comentarios, mis ocurrencias, esperando que alguien los crea interesantes o que despierte la curiosidad de alguno, tal vez de alcanzar repercusión que no fama. Miro mis anteriores artículos y resulta que hace más de un año entre uno y otro y me invade el vértigo. ¿Cuándo ha pasado tanto tiempo? 

Miro la lista de blogs que seguía en el "widget" lateral y veo que no soy el único que olvidó su bitácora, como quien olvida un diario en cajón de la mesilla. Alguno, según averigüé, ha fallecido incluso, que Dios lo tenga en su gloria. Otros siguen en otros foros. De alguno otro no se nada. Pero ahí queda todo lo que compartieron en su momento, lo que compartí también yo. Y me invade esa absurda nostalgia que nubla la visión. Me pongo a escribir esto interrumpiendo un rato de navegación por otros espacios de este mundo virtual, al vuela pluma como quien dice, sin un propósito, como un desahogo.

Me viene aquella cita de la terraza del androide de Blade Runner, "todo se perderá como lágrimas en la lluvia". En este caso en un mar de bits sin alma. El tiempo pasa y yo con él.

21 mayo 2026

Woody Allen sobre el antisemitismo hoy

He encontrado esto a través de X y no quiero que se pierda en las redes. Disfruten el análisis claro, certero e irónico que hace de lo que estamos viendo cada día.

 Woody: «Saben, siempre pensé que la mayor ventaja de Nueva York era que uno podía ser neurótico y nadie lo notaba. En otras ciudades te mandan al médico si hablas contigo mismo. En Manhattan te ofrecen una columna en una revista por ello. Ayer salí a comprar salmón. Por cierto, es la única tradición judía estable que ha sobrevivido a Babilonia, Roma y a mis relaciones con mujeres. Caminaba por Brooklyn pensando en la muerte. No porque sea filósofo. Sino porque ya tengo más de noventa, aunque originalmente había planeado llegar como mucho hasta los setenta. 

Y de repente —una multitud frente a una sinagoga. Al principio pensé que allí actuaba un famoso psicoanalista. En Nueva York la gente hace cola durante horas para escuchar por qué su madre tiene la culpa de todo. Aunque los judíos eso ya lo saben sin necesidad de conferencia. Pero no. Estaban gritando algo sobre “intifada”. ¿Y saben qué me sorprendió más? La cantidad de energía que tiene esa gente. ¿De dónde la sacan? Yo, después de subir dos tramos de escaleras, ya empiezo a escribir mi testamento. Y ellos listos para una revolución sin haberse tomado ni un café decente. 

Un tipo gritaba algo sobre “descolonización”. Dios mío. Cuando yo era joven, “colonización” significaba que la tía Frieda ocupaba nuestro sofá durante tres meses y se negaba a irse. Hoy de repente es una conspiración sionista. En general, el antisemitismo moderno se ha vuelto demasiado intelectual. Antes simplemente nos odiaban. Sin rodeos. Hoy no. Hoy alguien con bufanda, que parece que escribe poemas sobre su propia barba, te explica con ayuda de Heidegger y Nietzsche por qué la existencia de los judíos es una forma de agresión y una amenaza para la humanidad. Y yo estaba allí pensando: antes al menos nos pegaban personas sin título universitario. Hoy los organizadores de pogromos tienen diploma de Columbia University. Luego una chica a mi lado dijo: “Estamos contra el sionismo, no contra los judíos”. Eso es como si mi exmujer hubiera dicho: “No tengo nada contra ti. Solo estoy contra todo lo que dices, haces, sientes —y especialmente contra acostarme contigo”. El significado es el mismo. Y entonces alguien gritó: “¡Los sionistas son nazis!”. En ese momento sentí que mi abuela se habría girado en su tumba tan rápido que podría haber abastecido de electricidad parte de Queens

Mi abuela, por cierto, vivió a auténticos nazis. Se escondió en un sótano en Polonia con un hombre que tosía tan fuerte que los alemanes podrían haberlos encontrado solo por el sonido bronquial. Y ahora un chico de una universidad de élite, cuyo mayor trauma en la vida es un café frío de Starbucks, me explica qué significa fascismo. Realmente vivo en tiempos sorprendentes. Hoy la gente habla como si se hubiera tragado accidentalmente una biblioteca universitaria. Nadie dice ya: “Perdón, soy un idiota”. No. Hoy se dice: “Estoy deconstruyendo el relato dominante”. Escuchen, yo crecí entre judíos. Nosotros no deconstruimos relatos. Nosotros creamos relatos. Llegué a casa y encendí la televisión —porque cuando uno tiene ansiedad, la televisión parece una idea excelente. Es como tratar el alcoholismo con un martini con hielo. Allí Roger Waters volvía a explicar el mundo. Los músicos de rock siempre me dan miedo cuando envejecen y empiezan a hablar como paranoicos que ven conspiraciones al mirar un gato negro. Luego apareció Kanye West. En mi infancia, los locos al menos parecían locos. Pelo despeinado, abrigo, palomas, conversaciones con cubos de basura. Este tipo simplemente se pone una máscara negra y dice que ama a Hitler. Y ahí entendí: la humanidad ha avanzado mucho —de “nunca más” a “discutamos los matices”. ¿Y los políticos? Los políticos dicen: “La situación es complicada”. No. Complicado es explicar a una madre judía por qué su hijo de cuarenta años aún no está casado. 

Pero cuando una multitud frente a una sinagoga grita “muerte a los sionistas”, eso no es complejidad. Es un remake. Y además malo. Sin guion original, pero con un presupuesto enorme para redes sociales. Y lo que realmente me asusta no son los radicales. A los radicales estoy acostumbrado. Viví en el Nueva York de los setenta. En aquella época ya se consideraba radical a cualquiera que desconfiara del agua del grifo y lavara la fruta con jabón. Lo que me asusta es la velocidad con la que la gente normal empieza a actuar como si no pasara nada. El ser humano se adapta increíblemente bien. Incluso cuando a una chica judía le tiran del pelo y a un chico con peotillas le ciegan con luces estroboscópicas. Nos acostumbramos a todo. A la guerra. Al odio. A que el café cueste nueve dólares. A esto último, por cierto, solo con mucha dificultad. Por la noche estaba en la cama pensando: quizá habría que no darle tiempo libre a la humanidad. Porque en cuanto la gente se aburre, o intenta salvar el mundo, o se mata entre sí, o graba podcasts sobre los beneficios del conflicto. Y aun así… si mañana vuelve a haber alguien gritando sobre la muerte de los sionistas delante de una sinagoga, saldré. No porque sea valiente. Soy el tipo de persona que una vez se desmayó al sacarle sangre. Sino porque los judíos han esperado demasiadas veces que la locura desaparezca sola. Nunca lo hace. Solo se pone traje, entra en la universidad y abre una cuenta de TikTok. Pero bueno… primero me comeré mi salmón. Preferiría no morir con el estómago vacío. A mi madre judía eso nunca le habría parecido bien.» 

14 marzo 2025

La banalidad del mal

 Leyendo algunas noticias, me salta el concepto de nuevo y me da por investigar el origen. Ya había leído sobre ello y lo normal es que me pusiera a buscar referencias en artículos y otras entradas. Peeero, ahora hay alguien que lo hace por ti. Se lo pido a una de las IAs que han surgido como setas y me lo da hecho. Mira, bastante conciso y claro el resumen.

"La teoría de la banalidad del mal sigue siendo relevante porque toca algo inquietante: la posibilidad de que personas comunes participen en actos atroces bajo ciertas condiciones sociales y psicológicas. Vamos a desglosarlo:


🎯 1. El contexto social que facilita el mal "banal"

Arendt mostró cómo los regímenes totalitarios (como el nazismo) crean estructuras burocráticas tan rígidas y despersonalizadas que convierten el mal en algo mecánico.

Por ejemplo:

  • Las tareas se dividen tanto que nadie siente la responsabilidad completa (cada persona hace "solo su parte").
  • El lenguaje se deshumaniza. Eichmann no hablaba de "matar judíos", hablaba de "soluciones finales" y "transportes". La jerga técnica oculta la realidad moral.
  • La ideología dominante reduce el pensamiento crítico: quienes cuestionan el sistema son vistos como traidores o "ingenuos".

Esto transforma a las personas en "engranajes del sistema", donde creen que no tienen otra opción.


🧠 2. La psicología detrás de la obediencia

La teoría de Arendt conecta con experimentos famosos como el de Milgram (1961), donde voluntarios administraban descargas eléctricas dolorosas a otras personas simplemente porque una figura de autoridad se los pedía.

La mayoría de los participantes no eran crueles por naturaleza, pero obedecían porque:

  • Sentían que la autoridad era responsable, no ellos.
  • Se convencían de que "solo seguían instrucciones".
  • Racionalizaban el daño como parte de un bien mayor.

Esto refleja la idea de Arendt: el mal puede prosperar cuando las personas dejan de pensar críticamente y actúan de forma automática.


🔥 3. La responsabilidad moral individual

El punto más duro (y crucial) de la teoría es que nadie queda exento de la responsabilidad moral solo por obedecer órdenes.

Arendt argumenta que Eichmann sí tenía la capacidad de pensar y elegir, pero decidió no pensar, y esa falta de reflexión genuina lo llevó a participar en el genocidio. No era malvado en el sentido tradicional, pero su falta de pensamiento lo hizo cómplice de una maquinaria monstruosa.


🌎 4. ¿Cómo se aplica hoy en día?

Esta teoría sigue vigente porque muchos sistemas modernos —gobiernos, corporaciones, incluso redes sociales— tienen estructuras que incentivan la obediencia y la despersonalización. Ejemplos actuales podrían ser:

  • Funcionarios que aplican leyes injustas sin cuestionarlas porque "es su trabajo".
  • Empleados en grandes empresas que siguen prácticas dañinas por miedo a perder su empleo.
  • Usuarios en internet que difunden odio o desinformación porque "todos lo hacen" y no piensan en el impacto real.

La idea central de Arendt es incómoda pero poderosa: el mal no siempre nace del odio feroz, sino de la falta de pensamiento consciente.
Preguntarse "¿Estoy pensando por mí mismo o solo siguiendo el flujo?" es más relevante que nunca."


 

 

10 enero 2025

Lo que el pájaro me contó

A veces me pregunto sobre la esperanza, sobre todo cuando uno observa la decadencia de aquello de lo que forma parte, en manos de incompetentes, soberbios o gente sin escrúpulos que no parecen entender en qué consiste servir y lo confunden con tener poder y usarlo en beneficio propio. Tener esperanza en que todo puede ser diferente y más conforme con el plan de Dios en esos momentos puede parecer difícil. No sé, por eso me ha llegado al corazón este poema de Lewis: "Lo que el pájaro me contó al empezar el año".
 
 «Me dijo:
Yo veo todo lo que ha sido,
yo veo todo lo que será;
aunque las sombras caigan oscuras,
aún hay luz que no se apaga.
Aunque el invierno apriete con fuerza,
las raíces aguardan en la tierra.
Aunque el mundo parezca roto,
un plan perfecto sigue en marcha.
¿Y tú? ¿Lo ves? ¿Lo sientes?
¿Puedes creer en lo que viene?
El canto que parece distante
un día resonará cercano.
Así que canta. Canta ahora,
aunque las ramas estén desnudas.
Canta ahora, aunque el frío queme,
porque la primavera llegará, como siempre ha llegado».
 
C.S. Lewis

31 diciembre 2024

Un adolescente necio

Leo en X, aquello que era Twitter, a M. A. Quintana con esta cita del Cardenal Sarah. Bueno, hace tiempo que es una obviedad. Cuando llega la Navidad y vuelve ese absurdo debate sobre si felicitar la Navidad o sólo las fiestas. O, yendo un poco más allá, felicitar el solsticio de invierno, cosa propia de la estupidez rampante de cierta clase política, veo que aún queda gente que ve lo evidente. Feliz Navidad.

 

 


 

14 diciembre 2024

Sentido común

 Sobre la frase de marras hay multitud de interpretaciones. La habitual es la de que el sentido común es el que permite reconocer las cosas como son sin llamarse a engaño por sesgos o ideologías. 

Hasta que la ideología compra y prostituye el término. El otro día, en la tertulia de la radio, en COPE precisamente, el heredero (Alberto Herrera) comentaba a propósito de una actriz trans que había ganado un premio de algo que habría que dejar de añadir el término "trans" tras el de actriz, que es una mujer y ya está, "por sentido común". 

Por sentido común no es una mujer, es un hombre que se siente, se viste y/o se ha operado para parecer una mujer, eso es lo más ajustado a la realidad. Te puede parecer bien, mal o mediopensionista, pero es lo real, lo demás es falacia. Y añadir "trans" nos permite a los demás no llamarnos a engaño. 

Es lo que pasa cuando la ideología pretende suplantar lo real. 

Ya que me pongo, hay un programa de radio que sigo desde que empezó en los años noventa. "No es un día cualquiera", puesto en marcha por Magín Revillo y continuado por Pepa Fernández. Un gran programa con cultura de la buena, increíbles comentaristas y contertulios y con un amor por el idioma inaudito. Siempre tienen un espacio para la RAE y la Fundeu para enriquecer el español y salir al paso de errores y neologismos. Un programa en el que se hablaba del latín en algunos momentos. A pesar de todo ese esfuerzo y pasión, y a pesar del criterio de la RAE al respecto, no han podido resistirse al estúpido desdoble de género que tantas frases absurdas nos está brindando. 

Por cierto, hubo un periodo de tiempo en que Pepa pasó a las mañanas y lo dirigió Carles Mesa, lo convirtió en propaganda woke insufrible. 


11 diciembre 2024

Pornografía sentimental

 Ya he tocado antes este tema, pero no puedo menos que volverlo a traer ante la implacable deriva de los medios de comunicación y el populismo rampante que nos asedia.

Esta vez he dejado que me hagan el trabajo y he pedido una presentación sistemática y breve a una IA de esas. Y mira, bastante logrado el resultado. ¿Te preguntas qué es la "pornografía sentimental"? Pues este resumen lo explica bastante bien.

El concepto de "pornografía sentimental" es una idea relativamente reciente que ha sido utilizada para describir una tendencia en ciertos discursos, narrativas o prácticas culturales que explotan los sentimientos humanos, especialmente el dolor, el sufrimiento o la tragedia, con fines de consumo emocional o comercial. Aunque puede aplicarse a diferentes ámbitos, este término suele usarse en el análisis de medios de comunicación, literatura, cine y redes sociales.

Definición

La pornografía sentimental no tiene que ver con lo sexual, sino con la explotación de las emociones de una manera superficial y manipuladora. Es el equivalente emocional de la pornografía tradicional, en el sentido de que busca satisfacer una necesidad emocional intensa de manera inmediata y sin profundidad, muchas veces trivializando o estetizando experiencias humanas complejas.

Características principales

  1. Explotación del sufrimiento: Se muestra dolor o tragedia para evocar emociones intensas, sin necesariamente un contexto reflexivo o crítico.
  2. Falta de profundidad: Aunque el contenido puede ser impactante, carece de un tratamiento profundo o significativo del tema que aborda.
  3. Consumismo emocional: Los espectadores o lectores consumen estas narrativas como una forma de entretenimiento emocional, pero rara vez llevan a una transformación o reflexión genuina.
  4. Estetización de la tragedia: Se embellecen o dramatizan situaciones difíciles para hacerlas más atractivas o conmovedoras, a menudo simplificando la complejidad del tema.

Ejemplos comunes

  1. Medios de comunicación: Coberturas sensacionalistas de desastres, tragedias personales o historias humanas que se centran más en provocar lágrimas que en informar o analizar.
  2. Cine y series: Historias que explotan el sufrimiento de los personajes para emocionar a la audiencia sin una trama o mensaje sustancial detrás.
  3. Redes sociales: Publicaciones que buscan generar empatía o conmoción, pero que muchas veces priorizan la viralización o el impacto superficial sobre la autenticidad.
  4. Campañas publicitarias o de ONG: A veces se utiliza el sufrimiento humano o animal en campañas para generar compasión y donaciones, pero con un enfoque más en el impacto emocional que en el respeto por la dignidad del sujeto representado.

Críticas

  • Deshumanización: Puede reducir las experiencias humanas a un espectáculo, despojándolas de su contexto y significado.
  • Sensacionalismo emocional: Alimenta la búsqueda de emociones rápidas y fáciles, lo que puede trivializar cuestiones serias.
  • Manipulación: Juega con las emociones del público para cumplir objetivos comerciales o de audiencia, en lugar de promover una comprensión genuina.

Reflexión

El término invita a cuestionar la forma en que consumimos y producimos contenido emocional. ¿Estamos participando en la instrumentalización del sufrimiento ajeno? ¿O estamos contribuyendo a una mayor empatía y entendimiento? La línea puede ser delgada, y entender el concepto nos permite analizar más críticamente cómo nos relacionamos con las emociones en la cultura contemporánea.

07 noviembre 2024

El gobierno de los idiotas...

Repasando artículos anteriores, vuelvo a encontrar este análisis certero que complementaría el anterior artículo. ¿Por qué estamos como estamos?

"Creo que cada vez es más cierta la aseveración de Nicolae Steinhardt que en un alarde de optimismo antropológico explicó los «...tres fenómenos de nuestro tiempo: la invasión vertical de los bárbaros (...), el reino de los imbéciles, la traición de los hombres honrados.

  • El primero: no es una invasión de bárbaros de otros continentes, sino de sinvergüenzas, una invasión de abajo a arriba. Estos bárbaros ocupan los cargos directivos.
  • El segundo: los estúpidos y los incultos han llegado al poder —en el sentido más categórico— y, a pesar de todas las leyes económicas y de todas las reglas políticas, hacen majaderías, como idiotas que son.
  • El tercero: en lugar de oponerse, la gente honrada adopta expectativas benévolas, hacen como que no ven y como que no oyen; en resumidas cuentas, son unos traidores. No cumplen con su deber. Los imparciales y los ingenuos toman nota y callan. Son los más culpables»."

Tengo la tentación de hacer alguna apostilla sobre como esto puede pasar también en otras instituciones (la Iglesia por ejemplo), no sólo en gobiernos políticos. Pero mejor dejo que ustedes le den una vuelta al tema y saquen sus propias conclusiones.

05 noviembre 2024

El gobierno de los incompetentes.

Empieza a ser palmaria la sensación de que no estamos en las mejores manos. Hace tranquilamente veinticinco o treinta años, un amigo mío, a la sazón director de un par de empresas y ex-empleado de banca, quiso hacer sus pinitos en política. Empezó a participar en reuniones del partido político de referencia entre el mundo progre, porque él siempre ha sido muy progresista en cuanto a las ideas. Y muy racional y de seguir las normas. Y ahí fue donde empezó su "caída del caballo". Resulta que las propuestas que se hacían sobre temas de los que él entendía por formación y experiencia, eran puros disparates y era imposible hacerles entender que las cosas no funcionan así. Después de varias reuniones en esa línea, desistió.

Otro amigo, ingeniero de "puertos y canales" que se decía antes y con amplia experiencia nacional e internacional, también del mismo sesgo, contaba que le habían encargado un proyecto para resolver el suministro de agua en cierta zona de la sierra cordobesa. Hizo un proyecto técnico y cuando lo presentó a los alcaldes, decidieron que así no, que había que hacerlo de otra manera, que no era una solución técnica, sino política que, en el fondo, no era una verdadera solución a largo plazo. Algo desencantado lo notaba.

El peligro de la incompentecia

Digo esto porque tengo la impresión de que nuestros gobernantes han llegado ahí no por ser los mejores gestores y tener amplia experiencia en la solución de problemas comunes, sino por mera profesionalización de la política. Son políticos profesionales y pocos de ellos buenos profesionales en la gestión de nada en realidad. Y de aquellos polvos, estos lodos, podemos decir.

Pasa a todos los niveles, sube no el más preparado sino el que sabe trepar mejor y con menos escrúpulos. Si además es inteligente y sabe lo que le conviene, busca gente con experiencia y sabiduría para que gestione. Si no, que suele ser lo más frecuente, pone a amigos y afiliados tan inútiles como él para que no le hagan sombra o porque les debe algún favor, y los perjudicados somos todos los demás.

Esto, unido al miserable trapicheo político y la manía tan nuestra de buscar primero los culpables y luego ya si eso, las soluciones, explican el problema en la respuesta ante la tragedia de Valencia. Una parte es imprevisión, otra incompetencia y politiqueo. Sumemos a los periodistas, cada cual con su sesgo, hurgando en el barro para subir en audiencias y tenemos la tormenta perfecta. 

Lo triste es que esto, a veces, también sucede en los gobiernos de las diócesis, aunque misericordiosamente no queramos verlo. Resulta decepcionante y difícil de creer, pero ante lo obvio hay que rendirse.

Bueno, decía Chesterton que «Todos los hombres de la historia que han hecho algo con el futuro tenían los ojos fijos en el pasado». Luego están los soberbios, los que no aprenden ni del pasado, ni del presente. Ya lo saben todo, se me ocurre pensar.

Saludos si has leído hasta aquí.

01 noviembre 2024

Es mediodía, de Paul Claudel.

Es mediodía. Veo la iglesia abierta. Tienes que entrar.
Madre de Jesucristo, no he venido a rezar.

No tengo nada que ofrecer ni nada que pedir.
He venido sólo para mirarte, Madre.
A mirarte, a llorar de felicidad, a saber
Que soy tu hijo y que estás aquí.
Sólo por un momento mientras todo se detiene.
Mediodía.
Estar contigo, María, en este lugar donde estás.
Sin decir nada, mirándote a la cara,
Dejar que el corazón cante en su propio idioma.
No decir nada, sólo cantar
Porque tu corazón está demasiado lleno,
Como el mirlo que sigue su idea
En este tipo de versos repentinos.
Porque eres hermosa, porque eres inmaculada,
Mujer en Gracia restaurada al fin,
La criatura en su primer honor
Y en su florecimiento final,
Como vino de Dios en la mañana
En su esplendor original.
Inefablemente intacta porque eres
La Madre de Jesucristo,
Que es la verdad en tus brazos, y la única esperanza
Y el único fruto.
Porque eres la mujer
El Edén de la antigua ternura olvidada,
Cuya mirada encuentra de pronto el corazón y hace brotar
Las lágrimas acumuladas,
Porque me salvaste, porque salvaste a Francia,
Porque ella también, como yo, era para ti algo en lo que pensar,
Porque cuando todo se resquebrajaba, fue cuando interviniste,
Porque salvaste a Francia una vez más,
Porque es mediodía,
Porque hoy es el día,
Porque estás aquí para siempre,
Simplemente porque eres María,
Simplemente porque existes,
Madre de Jesucristo, ¡gracias!

Paul Claudel

 

Il est midi. Je vois l’église ouverte. Il faut entrer.
Mère de Jésus-Christ, je ne viens pas prier.
Je n’ai rien à offrir et rien à demander.
Je viens seulement, Mère, pour vous regarder.
Vous regarder, pleurer de bonheur, savoir cela
Que je suis votre fils et que vous êtes là.
Rien que pour un moment pendant que tout s’arrête.
Midi !
Etre avec vous, Marie, en ce lieu où vous êtes.
Ne rien dire, regarder votre visage,
Laisser le cœur chanter dans son propre langage.
Ne rien dire, mais seulement chanter
Parce qu’on a le coeur trop plein,
Comme le merle qui suit son idée
En ces espèces de couplets soudains.
Parce que vous êtes belle, parce que vous êtes immaculée,
La femme dans la Grâce enfin restituée,
La créature dans son honneur premier
Et dans son épanouissement final,
Telle qu’elle est sortie de Dieu au matin
De sa splendeur originale.
Intacte ineffablement parce que vous êtes
La Mère de Jésus-Christ,
Qui est la vérité entre vos bras, et la seule espérance
Et le seul fruit.
Parce que vous êtes la femme,
L’Eden de l’ancienne tendresse oubliée,
Dont le regard trouve le coeur tout à coup et fait jaillir
Les larmes accumulées,
Parce que vous m’avez sauvé, parce que vous avez sauvé la France,
Parce qu’elle aussi, comme moi, pour vous fut cette chose à laquelle on pense,
Parce qu’à l’heure où tout craquait, c’est alors que vous êtes intervenue,
Parce que vous avez sauvé la France une fois de plus,
Parce qu’il est midi,
Parce que nous sommes en ce jour d’aujourd’hui,
Parce que vous êtes là pour toujours,
Simplement parce que vous êtes Marie,
Simplement parce que vous existez,
Mère de Jésus-Christ, soyez remerciée !

30 octubre 2024

Me queda la palabra

 Me queda la palabra


Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.

Me queda la palabra
Blas de Otero

28 octubre 2024

El síndrome de Procusto

 El síndrome hace referencia a una incapacidad absoluta para reconocer las opiniones, capacidades o idiosincrasia de los demás, cuando éstas suponen destacar.

Lo cierto es que la mayoría ligamos la acción de destacar con la excelencia. (...) En el fondo, el acto de destacar es arbitrario; puede estar motivado por una gran variedad de acciones, pero todas tienen algo en común: el brillo que emana de la persona sobresaliente. 

Bajo esa atmósfera reluciente, apreciar el éxito ajeno se convierte en una inspiración hacia el desarrollo de algunas personas. Sin embargo, para los descendientes de Procusto, se trata de una amenaza a la que reaccionan a golpe de sierra, recortando cualquier atisbo de excelencia como quien poda las malas hierbas que han crecido demasiado alto para que todo el paisaje luzca idéntico, camuflando así su propia mediocridad.


Se trata de una lucha primitiva por ser el líder de la manada, pero sin una recompensa más allá de la confortable mediocridad. Si nadie es más inteligente que tú, no tienes que esforzarte por aprender. Si nadie incorpora opiniones diversas al discurso colectivo, no tienes que esforzarte por rebatirlas con argumentos sesgados.

El artículo completo en: Ethic

El mito de Procusto y sus variantes actuales.

 

27 octubre 2024

Dios y el sufrimiento (Más notas)

 «Dios no nos salva del sufrimiento, sino que está en el sufrimiento; no nos protege de la muerte, sino que está en la muerte. No nos libera de la cruz, sino que está en la cruz». 

Este pensamiento de D. Bonhoeffer, cuestiona la habitual mirada a Dios como salvavidas y protector de males con que, demasiadas veces, el creyente se enfrenta al sufrimiento en su vida. Utilizar a Dios como chivo expiatorio cuando llega el dolor, el culpable por acción o por omisión del dolor que se sufre en carne propia o que sufre el prójimo es de lo más habitual y fuente de creyentes decepcionados. Buscaban otra cosa en su relación con Dios y resulta que no lo encontraron. Suelo decir que dichas actitudes surgen de no haber entendido el misterio de la cruz (comprensible por lo de misterio, pero incomprensible por lo que supone provocación para pensar a Dios desde lo que él nos muestra), de mirar a Dios desde los "preconceptos" y desde una idea que no nace de la revelación sino del propio raciocinio que cree en algo porque algo tiene que haber.

Bonhoeffer rechaza la idea del Dios tapa agujeros tan frecuente en mucha de la feligresía católica actual. Cuesta mostrar al Dios con-sufriente del que habla y que se revela en el calvario, así muchos de los discursos sobre el dolor y el sufrimiento hechos desde el púlpito suena falsos y manidos por exceso o por defecto. Hay que intimar con ese Dios crucificado, creer y obedecer. O, en sus propias palabras, “Sólo el creyente es obediente, y sólo el obediente cree. Es un grave atentado a la fidelidad bíblica tomar la primera frase sin la segunda”

El verso “Los cristianos están con Dios en su pasión” lo repite D. Bonhoeffer, citando ‘¿No habéis sido capaces de velar conmigo ni una hora?’, y añadiendo: “Esto es lo opuesto de todo aquello que el hombre religioso espera de Dios. El hombre está llamado a con-sufrir en el sufrimiento de Dios por razón del mundo sin Dios”.

Bueno, estas frases para ir un poco más allá de lo expuesto en anterior artículo , hay mucha bibliografía disponible y no puedo hacer ahora una tesina, pero hay quien la tiene hecha. Lo dicho, comenten si les apetece.

Alguna para que puedan darle una vuelta: 

1.- Espiritualidad en el centro de la vida.

2.- Salvifici Doloris, S. JP II.

3.- Reflexión teológico-moral sobre el tema para una tesina, hay varias en el repositorio de Comillas muy interesantes.

24 octubre 2024

¿Dios sufre? (Notas)

Otra de las notas que tenía por ahí guardadas está esta sobre el sufrimiento de Dios. ¿Puede Dios sufrir sin dejar de ser Dios? El debate entre la fe y la razón para comprender esta parte del misterio del Dios cristiano sigue abierto porque cada generación, cada persona, tiene que enfrentarlo hasta llegar a resolverlo de la forma que sea. Permanecer en lo absurdo, aquel "credo quia absurdum" no es una salida, y la contraria, abandonar la fe es dejarse derrotar por un racionalismo insuficiente. Les ofrezco esta reflexión de M. A. Quintana para animarles a debatir, si quieren, en los comentarios. Están moderados, es decir, tengo que aprobar su publicación para filtrar la publicidad que se cuela en todas partes. Disculpen.

"Cuando surgió el cristianismo en el Imperio romano, una de sus mayores bazas (hablar de un Dios compasivo, que compartía el dolor humano) fue también rápido uno de sus talones de Aquiles: ¿cómo era posible que un Dios todopoderoso sufriera? 

Absurdo para un grecorromano.Este escollo fue inmediatamente aprovechado por los escritores paganos que se lanzaron a criticar a los cristianos. El Dios de Platón o Aristóteles, el Dios filosófico era todo Bien y estaba por tanto más allá de todo mal, incluido ese mal tan doloroso que es ponerse a sufrir.

¿Qué hicieron los cristianos ante tal reto? Existió, claro, la tentación de pasar por entero de la filosofía (¡todavía hoy existe!), decir que lo que predicaban era irracional y ya, refugiarse en una fe ilógica. Mas eso casaba mal con decir (con Jn 1,1) que Dios era el Logos. 

La solución de los Padres de la Iglesia es, por lo general, más razonada. Por una parte, cabía la posibilidad de insistir en que Cristo, que era Dios, padeció como humano que también era; pero que Dios mismo, como tal, quedaba libre de tan baja pasión, sufrir. Pero una respuesta más osada es, v.g., la de Gregorio Taumaturgo: Dios sufrió, mas eso no le rebaja, como cree el pagano. Los hombres están bajo el sufrimiento; el Dios pagano está aparte del sufrimiento; pero más excelente es el Dios cristiano que está por encima del sufrimiento. Dicho de otro modo, el Dios cristiano no necesita estar aparte del sufrimiento (como el Dios de los filósofos) para conservar su excelencia; más poderoso que eso es ser capaz de pasar por el dolor y, aun así, permanecer impasible y superior a todo lo creado, incluido el dolor.

Además, Dios no pierde por ello su omnipotencia porque fue Él quien decidió, libremente, padecer —a diferencia de los humanos, que no elegimos entre poder padecer o no, y a diferencia del Dios de los filósofos, que no puede elegir padecer, pues está forzado a ser inmutable—. De hecho, en el momento en que Dios crea a un ser libre, el hombre, que puede apartarse de Él pese a que Él lo ame infinitamente, ya ha elegido sufrir (cuando ese hombre le rechace), enojarse (cuando ese hombre le ofenda), alegrarse (cuando ese hombre le devuelva su amor)... Así, para san Gregorio Taumaturgo (s. III) y muchos tras él, cuando la Biblia habla de un Dios que goza (ante la vuelta del hijo pródigo v.g.) o se enoja (ante el pecado) o anhela (encontrar la oveja descarriada), no se trata de meras figuras literarias. Poseen verdad."

22 octubre 2024

¿Conoces algún psicópata? (Notas)

Bueno, entre las notas que tengo por ahí, estaba esta, una somera descripción del psicópata. Es mucho más complejo y largo, pero esta lista de frases ayuda a reconocer patrones de comportamiento que puedes tener u observar en otras personas. En el primer caso, conviene buscar ayuda y hacer examen de conciencia, en el segundo caso, ponte a cubierto del peligro. He puesto en negritas frases que me llaman especialmente la atención. 
  • El sello de los psicópatas es una impresionante falta de conciencia. La buena gente no suele sospechar de los demás: no pueden imaginarse al prójimo haciendo cosas que ellos son incapaces de hacer
  • Los psicópatas, con una total carencia de conciencia y sentimientos por los demás, toman lo que les apetece de la forma que les viene en gana, sin respeto por las normas sociales y sin el menor rastro de arrepentimiento o piedad.
  • La psicopatía es muy común en nuestra sociedad. Son personas auto centradas, insensibles, sin remordimientos y con una carencia total de empatía y capacidad para entablar relaciones emocionales con los demás.
  • Lo que le falta a estas personas es justo lo que nos permite vivir en armonía social. Tienen una profunda incapacidad para preocuparse por el dolor y el sufrimiento ajeno. Si se les pilla en una contradicción, ni se inmutan, simplemente cambian de tema.
  • Son sensibles a las cosas superficiales como la belleza y la fealdad. Los psicópatas son verdaderos expertos en distorsionar la realidad en su beneficio. Ellos siempre quedan bajo la mejor luz. Sus normas son estrategias para intentar a toda costa ser el número uno.
  • Parecen tan seguros de sí mismos a la hora de usar la terminología y los conceptos de cualquier cosa que cualquiera no familiarizado con lo que dicen queda inmediatamente impresionado.
  • Los psicópatas tienen una visión narcisista de la vida. Se creen seres superiores a los que se debiera permitir vivir según sus propias normas. Los psicópatas piensan que sus habilidades les permitirán alcanzar cualquier objetivo que se propongan.
  • Los psicópatas muestran una increíble falta de interés por los devastadores efectos que sus acciones tienen en los demás. No tienen sentimientos de culpa. No se arrepienten en absoluto de nada. Los sentimientos de los demás no son de su interés.
  • Los psicópatas ven a la gente como meros objetos que les pueden dar gratificaciones. El débil y el vulnerable son sus objetivos de explotación favoritos. • Para los psicópatas, no explotar las debilidades de los demás es de tontos.
  • Para un psicópata, su familia está a su servicio, si es necesario que se arruine para que él triunfe, lo ve como algo normal, algo que tiene que ser. Los psicópatas mienten sin problema ninguno, están orgullosos de su habilidad para mentir, les da igual ser pillados.
  • No tienen conciencia emocional de las cosas, por eso tiran para adelante, les da igual lo que suceda y a quién le suceda. El delincuente normal tiene un sistema de valores interno, aunque no sea el correcto. Si viola su sistema, se siente culpable. El psicópata no.
  • Los psicópatas no pasan mucho tiempo sopesando los pros y los contras de un curso de acción o considerando las posibles consecuencias. Lo hacen y listo. No modifican sus deseos, simplemente ignoran las necesidades de los demás.
  • Son incapaces de realizar algo en beneficio de otra persona. No muestran lealtad a grupos, códigos o principios más que a ser el número uno. Tienen una mente simple y superficial.
  • Valoran a la gente solo en función de si se doblegan a su voluntad o pueden ser coaccionados o manipulados para conseguir sus fines. Lo que los hace diferentes es la facilidad con la que mienten, la dominación del engaño en sus vidas y la insensibilidad con la que lo hacen.
  • Si tienes algún punto débil, el psicópata lo encontrará y lo explotará. Son niños egoístas y autoritarios que se creen omnipotentes. La intervención terapéutica tiene que darse en la infancia o no tendrá ningún efecto.
 Del libro Sin conciencia.
 

18 octubre 2024

Algunas cosas prácticas


uBlock

 Ahora que tengo algo más de tiempo, un artículo de servicio público. Defenderse de la publicidad intrusiva y excesiva.

Para evitar el exceso de ventanas publicitarias y algunos lugares peligrosos del internet, hay utilidades para los navegadores que hacen ese trabajo con gran eficiencia. Aunque ninguna utilidad mejor que el sentido común y la buena información. En los navegadores habituales: Chrome, Edge o Firefox hay un apartado de configuración en que se pueden instalar y desinstalar "Extensiones". Dichas extensiones están o bien en la web store de Google para su navegador, o en la tienda de Microsoft o en el repositorio de las mismas de Firefox, son fáciles de instalar y hacen bien su trabajo. No conviene instalar más de las estrictamente necesarias si no queremos que frenen la navegación. 

Por ejemplo, uBlock Origin bloquea gran parte de esa publicidad e intrusismo malicioso cuando se navega por internet, otro de nombre similar y dilatada experiencia es AdBlock, y así hay varias extensiones que hacen esta labor.

Ha diferentes tipos de extensiones que facilitan la experiencia de navegación por internet, una muy práctica es el diccionario que te subraya los errores ortográficos cuando escribes en un formulario o chat del navegador, traductores de idiomas, ayudas para el correo electrónico, etc. Una vez exploras las librerías de extensiones puedes ver qué te conviene y procurar no instalar más que las estrictamente necesarias.

Mi experiencia de navegación ha mejorado mucho con estas ayudas aunque hay páginas que te piden que las desactives porque viven de la publicidad y eso les perjudica, especialmente algunos periódicos. Es tan fácil como hacer click en el icono y desactivar la extensión en esa página concreta. Bueno, la práctica hace al maestro.

Para saber más, este artículo dedicado a Chrome, hay que tener en cuenta que muchas extensiones son comunes a todos los navegadores, sólo que están en sus propias "tiendas", son gratuitas y sólo piden una aportación de apoyo al los desarrolladores en su mayoría.

Este artículo está dedicado a Firefox, el navegador de Mozilla.

Y en éste hablan de Edge, el navegador preinstalado en windows.