03 noviembre 2009

"No puedo seguir haciendo esto"

A lo mejor el ser humano no está perdido del todo según parece. Aún es posible cambiar y recuperar el lado humano incluso de quien parecía haberlo perdido. Lo digo por la noticia que sigue:

Abby Johnson trabajó durante ocho años para Planned Parenthood, la gran organización no gubernamental norteamericana defensora del aborto y la planificación de la natalidad. Esta entidad, utilizando el eufemismo de «salud reproductiva», promueve el aborto en Estados Unidos y en todo el mundo, favoreciendo la aprobación de leyes y políticas de liberalización de su práctica y presionando a los países que lo prohíben. La organización, fundada en los años veinte por Margaret Sanger, tiene un presupuesto de unos mil millones de dólares anuales y realiza directamente más de trescientos mil abortos al año. Johnson fue Directora Ejecutiva de la Clínica Bryan de Planned Parenthood, en Texas, durante dos años. Sin embargo, decidió presentar su dimisión tras contemplar una ecografía de un procedimiento abortista. Las imágenes, obtenidas mediante ultrasonidos, la conmovieron profundamente y pensó: «no puedo seguir haciendo esto».

(Bruno Moreno/InfoCatólica) No es la primera vez que la posibilidad de contemplar lo que en realidad está sucediendo cuando se provoca un aborto ha hecho que un abortista convencido cambie radicalmente de opinión sobre este tema. De hecho, uno de los grandes objetivos de los grupos pro-vida en Estados Unidos consiste en establecer la obligación legal de que cada mujer que quiera abortar vea primero unas imágenes por ultrasonidos del feto que quiere abortar. Previsiblemente, los defensores del aborto no son partidarios de ofrecer esa información a las mujeres que acuden a sus clínicas.

Johnson señala también otro motivo para su cambio brusco de opinión. Afirma que el énfasis de su antigua organización había ido pasando cada vez más de la planificación familiar al aborto, por motivos económicos. Debido a la crisis, aumentó la presión para realizar más abortos, que resultaban mucho más rentables para la clínica. “El dinero no estaba en la planificación familiar, ni tampoco en la prevención, sino que lo que daba dinero era el aborto”. Sus superiores pidieron a Johnson que atrajera a más mujeres que quisieran abortar y eso hizo que cada vez se sintiera más incómoda con su situación.

Desde que dejó la organización abortista, Abby afirma que se ha quitado un peso de encima: “Siento que tengo un corazón más puro. Ya no tengo esa culpa, esa carga sobre mí. Por eso sé que este cambio fue una conversión espiritual”. Pero su cambio no ha consistido simplemente en dejar la organización abortista. Abby Johnson ha decidido implicarse activamente en la defensa de la vida y se ha incorporado a los voluntarios de Coalition for Life, que se dedican a rezar ante las puertas de las clínicas abortistas.

(...)

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