02 noviembre 2009

El País o el periodismo miserable

Cuando P. J. Proudhon publicó su "Filosofía de la miseria", Marx que andaba en diatribas con el naciente pensamiento anarquista, respondió con un opúsculo titulado "Miseria de la filosofía" que ya daba a entender desde el título lo que pensaba de la obra del primero. Esto no viene a cuento sino de que al titular este artículo he tardado en decidirme entre periodismo miserable o miseria del periodismo. Al final y para las logsianas entendederas de más de uno, da lo mismo.
A lo que voy es, una vez más, a cómo un periódico que se reclama serio puede caer en la más profunda de las miserias convirtiendo su opinión en información, deformando la información para hacerla encajar en sus prejuicios y saltarse el más elemental respeto a los lectores y a las "víctimas" de sus artículos.
Este fin de semana tocaba el monasterio de clarisas de clausura de Lerma (Burgos). Todos los tópicos, estereotipos y estupideces se dan cita en el articulillo del semanal de este domingo. El blog Papers Papers desmonta la miseria del periodista. Si han leído el artículo, no deben perderse este análisis, un adelanto:

Es una de las grandes especialidades de ese diario: periodismo que apenas prueba o informa de nada pero que hace pensar de todo. Cocina delicada: exige componer certeramente insinuaciones, dobles sentidos, medias verdades, calificativos y, por supuesto, fuentes anónimas A-Las-Que-Es-Imposible-Identificar-Por-Temor-A-Represalias, etc.



Las víctimas suelen ser personas o instituciones que contrarían, molestan o desafían sus expectativas y prejuicios ideológicos y, sin embargo, son eficientes o llevan buena vida o son socialmente apreciadas.

Es decir, deberían ser malas, pues no encajan en la línea del diario y/o el prejuicio del periodista… pero resulta difícil o imposible demostrarlo. Empieza entonces la siembra de suspicacias sin pruebas, sin fuentes y sin datos. El prejuicio se erige en norma de juicio.

Le tocó el turno al monasterio de Clarisas de clausura de Lerma, que ha pasado de 23 a 134 monjas y novicias en 25 años. Un récord, por lo visto. El País Semanal dedica más de 4.200 palabras a desvelar “el secreto mejor guardado de la Iglesia”, como dice la primera frase del reportaje.

Ya. Un secreto que se deja escribir en casi 27.000 caracteres (con espacios)… no debe ser tan secreto...

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