09 mayo 2014

El delito de meter la pata delante de la televisión



Ryszard Kapuscinski llamó periodismo de rebaño al que se hace sin criterio propio y de acuerdo con lo que hacen los demás para neutralizar la fuerza y calidades de la competencia. Por eso las ruedas de prensa se convierten en la principal fuente de información, los reporteros se aglomeran en los mismos sitios y alrededor de los mismos personajes y todos reproducen los mismos boletines y comunicados. El resultado es que la información en todos los medios es la misma y que cualquier periódico o noticiero da lo mismo, porque todos son prescindibles.
Tal aserto, incluido en un manual de teoría del periodismo, sirve más como  previsión del ejercicio de tan necesaria profesión que como vacuna contra el vicio de practicar el periodismo de rebaño o el amarillismo más descarado. Digo esto, porque la noticia, o mejor dicho, la no noticia de las opiniones de un párroco de un pueblito de nuestra Andalucía, han llegado a ser dignas de boletín de Europa Press y carnaza del amarillismo sensacionalista que antes mencionábamos como peligro y hoy es triste realidad.
Las cohortes del pensamiento políticamente correcto de todo el espectro político han opinado sobre la opinión y han hecho todo tipo de incalificables interpretaciones de las desafortunadas y erróneas palabras del pobre cura que añoraba tiempos menos malos, aunque no expresó tan claramente que también eran malos.  Desafortunadas porque la comparación es entre susto o muerte, y claro elijo susto. Erróneas porque no responden a la realidad de las estadísticas, cosa que los medios tampoco se preocupan de poner de relieve a no ser que no les quede más remedio. Ya saben, que la realidad no te estropee un buen titular. Desafortunadas y erróneas porque son susceptibles de ser malinterpretadas, sin mucho esfuerzo, como una defensa del maltrato por más que eso ni se le pasara por la imaginación al pobre autor. En el mundo de la farándula y el amarillismo, parecerlo es casi peor que serlo.
En fin, el cura y su obispado han pedido disculpas públicas no se sabe muy bien por qué, a no ser que tener una opinión equivocada y manifestarla en público sea susceptible de persecución o delito de algún tipo. Cosa que todavía no, pero ya llegaremos. (A todo esto, la televisión local que hizo el corte y lo difundió también iba a entrar a grabar nada más si yo podía evitarlo).
Por cierto, en la misma semana había un tuit de un dirigente del sindicato de empleados públicos de la comunidad valenciana que manifestaba su preferencia por empalar al cura de una parroquia de Valencia que había resultado agredida días antes, y parece que tal expresión de odio e incitación a la violencia por escrito no fue digna de titular, ni boletín de Europa Press. Supongo que tener un vídeo es más eficaz que tener que leer una opinión por bestia que esta sea. Se hace noticia lo que vende, insisto, amarillismo puro y ausencia de deontología profesional. Nada nuevo.
Hay otra afirmación que me deja pensativo en el manual de teoría del periodismo de Lorenzo Gomís, dice que “Los medios influyen más que en configurar la opinión de la gente sobre los asuntos pendientes, en convencer a todos de que estos son efectivamente los asuntos decisivos. Habrá posiciones encontradas para resolverlos, pero se dará por supuesto que estos son los asuntos que hay que ventilar.”
¿Y usted de qué habla mientras desayuna en el bar o con los amigos? ¿De lo que sabe que ha pasado o de lo que ya le han dado primorosamente interpretado y opinado para sólo tenga que manifestar su escándalo o aprobación según el caso? ¿Es de los que por más que lo niegue se sienta ante unos medios que presentan una "oferta que se basa en la exhibición de la intimidad, el menoscabo de la dignidad y la beatificación de la tontería."? Siga así, apague el pensamiento pero no la televisión, no lea entre líneas, no mire más allá, no está pasando nada que deba conocer, le decimos lo que le importa saber. Bienvenido a 1984.
Buenas tardes y sean críticos, pero no lo confundan con ser criticones, que no es lo mismo, ¿eh?

(Nota para despistados: la opinión de marras, como ya he dicho, me parece desafortunada por el momento y el lugar, errónea porque no responde a la realidad y una estupidez desde el punto de vista de aquello de "cualquiera tiempo pasado fue mejor", pero como diría Voltaire, defiendo su derecho a meter la pata y no ser objeto de escarnio amarillista).
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