09 febrero 2008

La prensa (III)

Perdonen que me repita. Pero es que el tema lo merece. Hace años, como veinticinco (vaya, como pasa el tiempo), practicaba mi afición a escuchar la radio. Había desaparecido de RNE (Radio Nacional de España) el programa del "Loco de la Colina" y en su lugar había aparecido un tal Fernando Poblet (creo) y un programa llamado "Las mil y una", justo de medianoche a la una (si seguía después yo ya no estaba consciente). Me gustaba su tono, su crítica ácida y, para mí, acertada de las cosas.
Hasta que habló de algo que yo conocía de primera mano. La sarta de pamplinas, sandeces, inexactitudes y desinformación que aportó sin despeinarse supusieron un choque contundente contra mi confianza en el medio y el mensajero. La reflexión fue evidente: "si en esto opina así de alegre, desinformadamente y con tanta mala intención, cuantas me habrá colado dobladas". Fue mi particular "caída del caballo", empecé a ser suspicaz con toda información, incluso con la de los medios que me caían bien o me habían parecido "objetivos" hasta la fecha. Mienten, manipulan, engañan, no saben ni entienden de lo que hablan en realidad, buscan que les quede bonito, que encaje en su "linea editorial", que capte la atención de su clientela. La verdad... la verdad no importa para ellos, al fin y al cabo, ¿qué es la verdad? Una entelequia que se monta y se desmonta con palabras. Lo siento porque seguro que hay periodistas honestos, creo conocer unos pocos, pero son eso, pocos y viven arrinconados. Triunfan los mendaces y los que se deben a su amo, así de sencillo.
La última es de "El país", monta un artículo con la evidente intención de dejar mal al Papa Bendicto XVI y contraponerlo con Juan Pablo II, al que también dieron lo suyo pero ahora interesa usarlo como bueno frente al "malo" oficial. Montan un artículo y la cagan, perdón por la franqueza.
No voy a entrar en el tema en este artículo, eso vendrá otro día, pero ved como quedan. Presentan a Benedicto XVI reunido con los párrocos de Roma entre los que colocan un teólogo que lleva muerto veinte años... cuando un lector se lo hace ver, corrigen, pero la intención ha quedado clara, las inexactitudes y la falacia del artículo al descubierto. ¿Cómo confiar en la exactitud del resto de los datos? No saben de lo que hablan, hablan de eso para profanar a las personas que consideran sus enemigos o gente profanable. Disculpad, pero cuando un medio hace esto, da asco.

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