16 julio 2007

La vuelta.


Volvemos cansados pero contentos. Ayer domingo, retomamos el camino de vuelta a nuestras casas. He de reconocer que este campamento nos ha dado fuerte el calor. Hemos pasado unos días estupendos pero hubiéramos agradecido unos grados menos, eso nos habría facilitado mucho las cosas.
No sé que contar ahora, quizá lo último. Lo más reciente. Ayer, mientras veníamos de vuelta, el sol caía y proyectaba la sombra de las encinas sobre el pastizal. La luz vespertina arrancaba destellos amarillentos, pajizos, dorados del pasto. La brisa de la tarde lo mecía suavemente mientras los últimos rayos del sol parecían derramarse sobre él.
Tengo que reconocer que es uno de los espectáculos que me sobrecogen. Me recordó un momento similar de hace años, exactamente diez. En una tarde de acampada volvíamos de bañarnos del río, la tarde caía y el sol se hundía en el horizonte. Miro hacía el atardecer y por un instante veo esa combinación de luz dorada tras las encinas rodeadas de pasto. Lo fotografíe como queriendo llevarme ese momento de belleza sobrecogedora, de "sentir lo transcendente" como a veces lo llamo. Y no se puede, como puedes imaginar, ese instante es único y sólo puedes disfrutarlo ese momento. Sin embargo hay otros momentos en que lo eterno parece asomarse en fugaces destellos, el desafío es estar alerta a esos instantes, sensible a ellos para poderlos vivir cuando llegan. Ayer viví algunos de esos instantes que se hacen oración de agradecimiento mientras volvía. De hecho, estuve en silencio gran parte del camino, sin más música que el sonido del motor. Bueno y de las notas de las canciones que volvían una y otra vez a mi cabeza... "Flooor de...", "Yo he pasado largas noches...", etc.

2 comentarios:

Diego dijo...

Es increible lo cambiado que he vuelto del campamento, sobre todo las historias que contabas por las noches me han removido algo por dentro, ahora miro las cosas de forma diferente y he empezado a ser capaz de apreciar eso que tu defines como "sentir lo transcendente" el mirar el cielo superpoblado de estrellas de Zufre por ejemplo me echizaba. Ahora miro desde aqui el cielo y no veo nada, allí me podía pasar horas mirando sin aburrirme. Al intentar describir la sensación me quedo en blanco, lo más parecido que se me ocurre es iniciar en modo seguro cuando te encuentras "eso" que te hace sentir así desaparece todo lo inecesario que te ronda por la cabeza. Yo no se ni como me ha salido esto, ya sabes como soy yo para escribir algo... Un saludo.

Rafael B. dijo...

Gracias por tu comentario, me alegro de todo lo bueno que haya podido dejar el campamento en ti.
Por otra parte, es ponerse a escribir y tener algo que decir, jeje.
Nos vemos.

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