Quienes no recuerden aquel famoso culebrón puede que no entiendan la ironía del título, tempus fugit, ya se sabe. Nuestro amigo canalsú vuelve a clavarlo en todo el centro:
Una bitácora personal e intransferible. Me permitan decir que soy dueño de lo que digo, no de lo que la gente entiende.
30 octubre 2009
28 octubre 2009
El maestro

A veces, fugazmente, echo de menos mis tiempos de docente y eso que hace sólo un año que dejé, de momento, tal tarea. Digo fugazmente porque me consuelo recordando los malos ratos que pasaba en más de una clase, la sensación de impotencia y la terrible sospecha de que no iba a mejorar en breve. Cierto es que, probablemente, el trabajo bien hecho (o al menos haberlo intentado hasta donde podía y me dejaban) y haber colaborado o ayudado a algunos estudiantes y compañeros justificaban esos malos ratos y, tal vez, eran más numerosos. Lo curioso es que, con el tiempo, uno tiende a olvidar lo peor y recordar la parte positiva de la experiencia. Menos mal, por otra parte, que es así.
Bueno, este párrafo viene a cuento de que he encontrado en mi archivo de feeds un artículo que cita dos frases de Claudio Magris sobre el maestro. No el profesor, que parece una tarea más academicista, sino el maestro, alguien que además de enseñar contenidos, se convierte en referente de la búsqueda del saber y de la búsqueda del ser que todos afrontamos con mayor o menor éxito en la vida.
Aqui os las dejo, provienen de Bienvenidos a la fiesta:
¿Dónde los discípulos?
Bueno, este párrafo viene a cuento de que he encontrado en mi archivo de feeds un artículo que cita dos frases de Claudio Magris sobre el maestro. No el profesor, que parece una tarea más academicista, sino el maestro, alguien que además de enseñar contenidos, se convierte en referente de la búsqueda del saber y de la búsqueda del ser que todos afrontamos con mayor o menor éxito en la vida.
Aqui os las dejo, provienen de Bienvenidos a la fiesta:
-«El maestro es tal porque, aun afirmando sus propias convicciones, no quiere imponérselas a su discípulo; no busca adeptos, no quiere formar copias de sí mismo, sino inteligencias independientes, capaces de ir por su camino. Es más, es un maestro sólo en cuanto que sabe entender cuál es el camino adecuado para su alumno y sabe ayudarle a encontrarlo y a recorrerlo, a no traicionar la esencia de su persona». Un verdadero maestro nunca se deja llevar por «la retórica de la transgresión tan cara a los espíritus banales, que creen afirmar su propia originalidad tirando desperdicios por la ventanilla sólo porque lo prohíbe un rótulo», y sabe tratar a sus alumnos «sin altivez ni miramiento, corrigiéndoles y haciéndose corregir por ellos, sin buscar la falsa confianza que impide dicha relación».¿Dónde están hoy los maestros?
-«Contar con auténticos maestros es una suerte extraordinaria, pero también es un mérito, porque presupone la capacidad de saberles reconocer y saber aceptar su ayuda; no sólo dar, también recibir es un signo de libertad, y un hombre libre es quien sabe confesar su debilidad y coger la mano que se le ofrece».
¿Dónde los discípulos?
25 octubre 2009
La gripe A y EEUU
¿Tan seria se puede poner la cosa?:
En España seguro que no pasan esas cosas, ¿o sí?
El presidente estadounidense, Barack Obama, declaró "emergencia nacional" por la gripe H1N1, en momentos en que Estados Unidos tiene millones de casos de infectados y más de 1.000 muertos a causa de la enfermedad, anunció este sábado la Casa Blanca.
Leer completa.
En España seguro que no pasan esas cosas, ¿o sí?
La escalera que fue piano
En Estocolmo han hecho este experimento, fíjate la tendencia de los usuarios al principio y al final del vídeo. Por nuestra salud, Metro, pon pianos en las escaleras.
Tengo que decir que una de las veces que fui a Madrid hace unos diez años, a no recuerdo qué encuentro, hice transbordo en la estación de Cuatro Caminos (si no recuerdo mal), bueno todo el mundo subía por las escaleras mecánicas, de repente una chica empieza a subir por las escaleras normales y yo no iba a ser menos, en el siguiente tramo me pasé a las normales, lo que yo no sabía era la cantidad de escalones que me faltaban por subir... casi caigo redondo antes de "coronar la cima". Vaya.
El vídeo visto aquí.
El vídeo visto aquí.
23 octubre 2009
El mito de la neutralidad científica
Bueno, este artículo argumenta de forma bastante clara y divulgativa algo que es una vieja discusión. Lo traigo a vuestra consideración porque además lo consigue en pocas palabras, lo que es de agradecer. (Negritas mías).
"Hay quienes defienden que la investigación y la ciencia son (o deberían ser), por naturaleza, neutrales, ajenas a criterios éticos y a ideas filosóficas o culturales que puedan impedir su normal desarrollo. Lo cual es lo mismo que defender que las autoridades y la sociedad habrían de tomar una actitud de respeto que permita a los científicos el más amplio espacio de autonomía en orden a conseguir buenos resultados.
En realidad, hablar de neutralidad científica implica caer en una serie de paradojas. La primera consiste precisamente en que hay investigadores que consideran como bueno el tener el máximo nivel de autonomía, lo cual es un principio ético concreto y, por lo tanto, ajeno a la neutralidad.
En otras palabras, sólo se daría la máxima neutralidad hipotética cuando no hubiese principios éticos ni ideas de otro tipo que se mezclasen en la tarea de los investigadores, lo cual es imposible: todo investigador tiene criterios éticos e ideas de diverso tipo que sostienen y orientan sus decisiones y trabajos.
Pensemos, por ejemplo, en un laboratorio que decide realizar un sencillo experimento: analizar las propiedades curativas de una planta. ¿Qué principios “extracientíficos”, fuera de la supuesta neutralidad, hay detrás de ese experimento?
Quien opta por realizarlo supone que la salud es mejor que la enfermedad, es decir, considera como valor la salud y como desvalor la enfermedad. Quizá también piensa que es mejor recurrir a plantas que a nuevos productos químicos para conseguir la curación. Tendrá, igualmente, ideas personales sobre si sea o no sea ético usar animales en sus experimentos, o si resultaría mejor recurrir a estudiantes universitarios u otro tipo de voluntarios. Esperamos, además, que ame la verdad y odie la mentira, por lo que no falsearía los datos de sus estudios. Y, un punto mucho más relevante de lo que parece, optaría por recurrir a financiaciones “limpias” y rechazaría cualquier “donativo” o subvención que implicase usar dinero sucio o verse comprometido en su integridad como investigador y como persona (¿se pueden separar las dos cosas?).
La simple enumeración que acabamos de hacer muestra hasta qué punto cualquier investigador vive imbuido en principios éticos, y nos hace entrever cómo es plenamente legítimo que la sociedad y el estado puedan y deban intervenir para que las investigaciones científicas se desarrollen según parámetros éticos y en el respeto de los principios básicos de la justicia humana.
Si resulta evidente que no hay buen científico sin valores éticos (por desgracia hay malos científicos con desvalores éticos), ¿por qué tanta insistencia en la libertad de la ciencia, por qué tantas veces se levanta la bandera de la “neutralidad” científica? El motivo es muy sencillo: porque hay investigadores que buscan realizar algunos experimentos que van claramente contra las ideas y creencias de muchos miembros de la sociedad, y contra algunos principios básicos de la ética y de la justicia. Es decir, porque en su falta de “neutralidad” (porque ningún investigador es neutral) quieren tener las manos libres para actuar según “sus” principios y sus ambiciones, sin dejar espacio al control de quienes tienen otros principios.
No existe, hay que decirlo con franqueza, ninguna neutralidad científica. Existe, necesitamos reconocerlo, una especie de lucha de poder entre científicos que saben respetar los principios básicos de la justicia y de la buena ética, y científicos que son capaces de todo, incluso de realizar abortos o de destrozar embriones para recibir un premio científico, para alcanzar abundantes subsidios económicos o para patentar un nuevo descubrimiento.
Cada uno decide qué tipo de científico quiere ser. A su vez, una sociedad verdaderamente justa, desde la riqueza de sus miembros y según un sano pluralismo de las ideas, sabrá reconocer y apoyar a los investigadores con buenos principios éticos, y denunciará e, incluso, castigará, a aquellos investigadores que dañan la justicia y desprecian los derechos humanos fundamentales, especialmente el más importante de todos: el derecho a la vida."
Autor: Fernando Pascual | Fuente: Catholic.net
"Hay quienes defienden que la investigación y la ciencia son (o deberían ser), por naturaleza, neutrales, ajenas a criterios éticos y a ideas filosóficas o culturales que puedan impedir su normal desarrollo. Lo cual es lo mismo que defender que las autoridades y la sociedad habrían de tomar una actitud de respeto que permita a los científicos el más amplio espacio de autonomía en orden a conseguir buenos resultados.
En realidad, hablar de neutralidad científica implica caer en una serie de paradojas. La primera consiste precisamente en que hay investigadores que consideran como bueno el tener el máximo nivel de autonomía, lo cual es un principio ético concreto y, por lo tanto, ajeno a la neutralidad.
En otras palabras, sólo se daría la máxima neutralidad hipotética cuando no hubiese principios éticos ni ideas de otro tipo que se mezclasen en la tarea de los investigadores, lo cual es imposible: todo investigador tiene criterios éticos e ideas de diverso tipo que sostienen y orientan sus decisiones y trabajos.
Pensemos, por ejemplo, en un laboratorio que decide realizar un sencillo experimento: analizar las propiedades curativas de una planta. ¿Qué principios “extracientíficos”, fuera de la supuesta neutralidad, hay detrás de ese experimento?
Quien opta por realizarlo supone que la salud es mejor que la enfermedad, es decir, considera como valor la salud y como desvalor la enfermedad. Quizá también piensa que es mejor recurrir a plantas que a nuevos productos químicos para conseguir la curación. Tendrá, igualmente, ideas personales sobre si sea o no sea ético usar animales en sus experimentos, o si resultaría mejor recurrir a estudiantes universitarios u otro tipo de voluntarios. Esperamos, además, que ame la verdad y odie la mentira, por lo que no falsearía los datos de sus estudios. Y, un punto mucho más relevante de lo que parece, optaría por recurrir a financiaciones “limpias” y rechazaría cualquier “donativo” o subvención que implicase usar dinero sucio o verse comprometido en su integridad como investigador y como persona (¿se pueden separar las dos cosas?).
La simple enumeración que acabamos de hacer muestra hasta qué punto cualquier investigador vive imbuido en principios éticos, y nos hace entrever cómo es plenamente legítimo que la sociedad y el estado puedan y deban intervenir para que las investigaciones científicas se desarrollen según parámetros éticos y en el respeto de los principios básicos de la justicia humana.
Si resulta evidente que no hay buen científico sin valores éticos (por desgracia hay malos científicos con desvalores éticos), ¿por qué tanta insistencia en la libertad de la ciencia, por qué tantas veces se levanta la bandera de la “neutralidad” científica? El motivo es muy sencillo: porque hay investigadores que buscan realizar algunos experimentos que van claramente contra las ideas y creencias de muchos miembros de la sociedad, y contra algunos principios básicos de la ética y de la justicia. Es decir, porque en su falta de “neutralidad” (porque ningún investigador es neutral) quieren tener las manos libres para actuar según “sus” principios y sus ambiciones, sin dejar espacio al control de quienes tienen otros principios.
No existe, hay que decirlo con franqueza, ninguna neutralidad científica. Existe, necesitamos reconocerlo, una especie de lucha de poder entre científicos que saben respetar los principios básicos de la justicia y de la buena ética, y científicos que son capaces de todo, incluso de realizar abortos o de destrozar embriones para recibir un premio científico, para alcanzar abundantes subsidios económicos o para patentar un nuevo descubrimiento.
Cada uno decide qué tipo de científico quiere ser. A su vez, una sociedad verdaderamente justa, desde la riqueza de sus miembros y según un sano pluralismo de las ideas, sabrá reconocer y apoyar a los investigadores con buenos principios éticos, y denunciará e, incluso, castigará, a aquellos investigadores que dañan la justicia y desprecian los derechos humanos fundamentales, especialmente el más importante de todos: el derecho a la vida."
Autor: Fernando Pascual | Fuente: Catholic.net
22 octubre 2009
El error de Luxo
Supongo que todos habéis visto alguna vez la animación de Pixar en la que la lámpara flexo pisa la I. Bueno, esta es una versión alternativa a esa intro.
Visto gracias a Abadía Digital.
Visto gracias a Abadía Digital.
21 octubre 2009
Contestador automático para padres
"Hola, este es el servicio de contestador automático de tu colegio. Con el fin de ayudarte a ponerte en relación con la persona adecuada del claustro de profesores, por favor escucha todas las opciones antes de hacer una selección.
Para mentir sobre por qué tu hijo ha faltado, pulsa 1.
Para inventar una excusa de por qué tu hijo no hizo los deberes, pulsa 2.
Para quejarte por lo que hacemos, pulsa 3.
Para insultar a los miembros del claustro, pulsa 4.
Para preguntar por qué no has recibido la información que aparece en el boletín y en los muchos folletos que te enviamos por correo, pulsa 5.
Si quieres que nos encarguemos por completo de tu hijo, pulsa 6.
Si quieres venir y vértelas con alguien, abofetearle o pegarle, pulsa 7.
Para pedir el cambio del profesor de tu hijo por tercera vez este año, pulsa 8.
Para quejarse sobre el transporte escolar, pulsa 9.
Para quejarse sobre el comedor escolar, pulsa 0.
Si eres consciente de que este es el mundo real y de que tu hijo debería ser responsable de su comportamiento y de su trabajo en clase y en casa, y de que no es culpa de los profesores la falta de esfuerzo de tus hijos, por favor cuelga y que tengas un buen día.
Si quieres este mensaje en otro idioma, múdate a un país donde se hable.
Gracias por tu interés en la educación pública."
Vía El café de Ocata.
Para mentir sobre por qué tu hijo ha faltado, pulsa 1.
Para inventar una excusa de por qué tu hijo no hizo los deberes, pulsa 2.
Para quejarte por lo que hacemos, pulsa 3.
Para insultar a los miembros del claustro, pulsa 4.
Para preguntar por qué no has recibido la información que aparece en el boletín y en los muchos folletos que te enviamos por correo, pulsa 5.
Si quieres que nos encarguemos por completo de tu hijo, pulsa 6.
Si quieres venir y vértelas con alguien, abofetearle o pegarle, pulsa 7.
Para pedir el cambio del profesor de tu hijo por tercera vez este año, pulsa 8.
Para quejarse sobre el transporte escolar, pulsa 9.
Para quejarse sobre el comedor escolar, pulsa 0.
Si eres consciente de que este es el mundo real y de que tu hijo debería ser responsable de su comportamiento y de su trabajo en clase y en casa, y de que no es culpa de los profesores la falta de esfuerzo de tus hijos, por favor cuelga y que tengas un buen día.
Si quieres este mensaje en otro idioma, múdate a un país donde se hable.
Gracias por tu interés en la educación pública."
Vía El café de Ocata.
20 octubre 2009
Eso es tener suerte
Aunque no se sabe cómo le quedó el corazón después del susto, porque el susto no se lo quita nadie a uno por más que se haya librado.
Vía Abadía Digital.
Vía Abadía Digital.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
