Escucho en la radio que en el ayuntamiento de Huelva hay un debate sobre si los concejales y el alcalde ganan demasiado por sus cargos. Resulta irónico que lo lance la representante de un partido que usa el dinero público con alegre incontinencia allá donde manda. Mancomunidades, empresas semi-públicas, ayuntamientos y concesionarios de prebendas públicas, se instalan con sueldos que marean al currante de base. Concejales liberados que nunca soñaron en su vida privada ganar esas cantidades y que han hecho del cargo su medio de vida, parlamentarios y cargos de medio pelo que lo mismo. Inmunes a la dimisión así les caiga el cielo encima, por otra parte. "Todos son iguales", gritarán para justificarlos, pero yo no sé como son los que aún no lo hicieron y presumo su inocencia mientras no se demuestre lo contrario, sólo sé lo que demuestran los que están y eso me estraga.
Mientras, cada vez más gente llega a mi puerta exhibiendo su necesidad y su pobreza. Y me agobia no distinguir con facilidad el que necesita, del que se aprovecha, el adicto del desgraciado por la vida. Me enfada el exigente, el que no pide ayuda, la exige y chantajea mostrando al niño o niña pequeño para provocar compasión.
Pero todo esto pasa muy lejos de los debates mencionados al principio.
(P.D.: Se me olvidaba decir que yo creo que, en general, los políticos ganan demasiado y demasiado fácilmente lo que sale del sueldo de los demás.)
Mientras, cada vez más gente llega a mi puerta exhibiendo su necesidad y su pobreza. Y me agobia no distinguir con facilidad el que necesita, del que se aprovecha, el adicto del desgraciado por la vida. Me enfada el exigente, el que no pide ayuda, la exige y chantajea mostrando al niño o niña pequeño para provocar compasión.
Pero todo esto pasa muy lejos de los debates mencionados al principio.
(P.D.: Se me olvidaba decir que yo creo que, en general, los políticos ganan demasiado y demasiado fácilmente lo que sale del sueldo de los demás.)
