11 marzo 2012

Ocho años de ignominia

Hace ya ocho años en que nos despertamos sacudidos por noticias de sangre e ignominia. Me paro a recordar y se me viene el estupor que me producía lo que estaba pasando. Muerte, dolor y sangre en directo, repetido todo una y otra vez. Y ya el mismo día, la miseria de unos políticos incapaces de apearse de sus intereses para afrontar con cierta dignidad patriótica un evidente atentado contra toda una nación. Aún peor fue que los ciudadanos cayeran en la trampa de la mendacidad y dieran la victoria a los terroristas.
No olvido aquello, no olvido el uso despreciable y rastrero de aquel día trece. Nunca sentí tanta vergüenza de ser ciudadano de este país. Y hoy volvemos a las andadas, con las mismas actitudes rastreras y mezquinas. En nombre de cosas nobles, manipulación del dolor y del recuerdo por quienes sólo defienden sus intereses de clase privilegiada. A mi ya no me engañan, no lo hicieron entonces y no creo que puedan volver a hacerlo. 
No olvido, no puedo. 
Hoy es día de rezar por las víctimas, por aquellos 192 muertos y por todos los que viven con la herida de aquel día aún sangrante. Para todo lo demás ya habrá tiempo.

1 comentario:

Natalia Pastor dijo...

Ocho años después de la masacre de Madrid, no hay ninguna duda de que el único propósito de quienes planificaron los atentados era derrocar al Gobierno y evitar la victoria del PP.

Ocho años después no sabemos a ciencia cierta qué explosivo se empleó, qué iniciadores y detonadores se usaron, cómo estaban confeccionadas esas mochilas- bombas. Los restos de los focos de explosión nunca se llegaron a enviar a la Policía Científica, como era preceptivo y obligatorio y por ello, las víctimas del 11-M se han querellado contra el responsable de ello: el jefe de los Tedax, Sánchez Manzano.


Ocho años después seguimos sin saber quienes colocaron las mochilas en los trenes. El único condenado por ello es Jamal Zougam, sobre el que hay sólidas dudas de que participara en la masacre y tiene todo el patibulario aspecto de ser una cabeza de turco más.

Ocho años después seguimos sin saber quién o quienes fueron los autores intelectuales de los atentados, ya que los tres acusados por la Fiscalía fueron absueltos tras quedar en evidencia que nada tenían que ver con el 11-M.


Ocho años después, nosotros, millones de españoles, seguimos QUERIENDO SABER LA VERDAD.
Ciento noventa y dos muertos, miles de heridos y mutilados, un país, una democracia, esperan Justicia.

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