02 julio 2011

Confiar en los otros

La confianza es de esas cosas delicadas fáciles de romper y muy complicadas de reconstruir. Recuerdo una historia de niño en que una persona traicionaba la confianza de otra gravemente. Provoca mucho daño darte cuenta que la persona o personas a quienes has abierto tu casa y dado un lugar en tu vida, se aprovechan de ti para sus propios fines y acaban traicionando la confianza puesta en ellas. Al principio no lo quieres creer, piensas que te equivocas, que piensas mal y eso no está bien. Hasta que algo prueba que no, que no te has equivocado, que realmente te han traicionado sin desmelenarse y que se atreven a negar la evidencia que, por definición, es incontestable. Con lo que tu perplejidad y tu sensación de haberte equivocado por completo al confiar en ellas se disparan.
En la historia antes mencionada, la persona que había sido indigna de la confianza del otro se arrepentía y volvía a pedir perdón. El traicionado le daba un vaso y le pedía que lo dejara caer al suelo, después le pedía que lo reconstruyera, el otro reconocía que era imposible.
La confianza es un cristal frágil a la mentira o la traición, sin embargo se comporta con la dureza del diamante cuando se la cultiva por ambas partes.
Hoy no me siento especialmente bien en este punto. Me gusta confiar y cuando algo falla...
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