09 noviembre 2010

Odio, sospecha, envidia y felicidad.

Últimamente he venido acordándome bastante de una reseña que leí sobre Nicolae Steinhardt y que cité aquí.
Luego he encontrado esta otra cita del mismo autor (nota para recordar: hacerme del "Diario de la Felicidad" de este autor). En que describe su experiencia carcelaria gracias al comunismo rumano y también una breve, concisa y evidente descripción del comunismo en general.
Respecto a su experiencia carcelaria:
"...una de sus anotaciones claves, del 2 de agosto de 1964 a la espera de abandonar la cárcel: «En la pequeña celda de Zarca, solo, me arrodillo y hago balance. Entré en la cárcel ciego (con vagos atisbos de luz, pero no sobre la realidad sino interiores; iluminaciones que nacen de la propia tiniebla y deshacen la oscuridad sin disiparla) y salgo con los ojos abiertos; entré mimado y caprichoso y salgo curado de ínfulas, aires de grandeza y caprichos; entré insatisfecho y salgo conociendo la felicidad; entré nervioso, irascible, sensible a las minucias y salgo indiferente; el sol y la vida me decían poco, ahora sé saborear un trozo de pan, por pequeño que sea; salgo admirando por encima de todo el valor, la dignidad, el honor, el heroísmo; salgo reconciliado: con aquellos a los que he hecho mal, con los amigos y los enemigos, incluso consigo mismo»."

Respecto al comunismo (yo añadiría pasado, presente y ¿futuro?):

"...para Steinhardt está clarísimo que el comunismo es siempre igual: «vengativo. Mezquino. Apestoso. Barriobajero. Rencoroso. Devoto de la trinidad: odio, sospecha y envidia»."
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