29 junio 2010

El aprendizaje correcto

Se cuenta que dos jóvenes monjes de un monasterio tibetano fueron encargados, por su maestro, de comprar los comestibles del mes en un pueblo lejano. Ambos viajaron hasta allí con los ahorros que les habían dado, realizaron la compra e iniciaron el regreso.
Ya con los víveres y de vuelta al monasterio, hallaron un hombre viejo sentado al lado del camino que les interpeló:
-¿Cómo seguís este camino? ¿Es que no sabéis que está lleno de bandidos que os van a atracar? Si cogéis el sendero de la derecha viajaréis más seguros y mejor.

Así lo hicieron los jóvenes. Sin embargo fueron asaltados y perdieron todos los víveres. Al llegar desolados al monasterio, el maestro hizo pasar al primer monje a su aposento y le interrogó:
-Dime, ¿qué has aprendido de lo que os ha ocurrido?
He aprendido, maestro, que no debo confiar en desconocidos -dijo el joven monje. A continuación hizo pasar el segundo monje y le hizo la misma pregunta:
-Dime, ¿qué has aprendido de lo que os ha ocurrido?
-He aprendido a esperar lo inesperado.
A la mañana siguiente el primer monje salió del monasterio para no volver. El segundo se quedó: había realizado el aprendizaje correcto.

3 comentarios:

Capuchino de Silos dijo...

¡Qué enseñanza!

Muchas gracias

Anónimo dijo...

Pues ami también me hubiesen echado del monasterio. ¿Qué quieres que te diga? Hay mucho hijoputilla suelto.

Rafael B. dijo...

Precisamente por eso hay que aprender a esperar lo inesperado, porque hay mucho hideputilla suelto y nunca sabes cuando te vas a tropezar con él.

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