29 septiembre 2009

¿Sirve de algo?

Voy a ser brevemente idealista. Respecto al debate en el blog de Embajador en el Infierno sobre la utilidad o inutilidad de manifestarse en plan masivo y público, tengo alguna reflexión que hacer.
Digo que voy a ser brevemente idealista porque en el mundo ideal, una manifestación ciudadana masiva debería servir para que el gobernante de turno se planteara la conveniencia de "escuchar a la calle". No se me ocurren ejemplos, pero seguro que ha habido democracias en que así ha sido alguna vez. Por tanto, salir masivamente a la calle recordando que el aborto (por ejemplo) es siempre un homicidio, las más de las veces un asesinato y nunca puede ser un derecho, no es baladí, al menos desde el terreno de los principios de una sociedad democrática tal como la concebimos alguna vez.
¿Qué en la actual situación de pragmatismo y lucha por conservar el poder nadie está dispuesto a seguir los principios? Ese es el problema, que los políticos siguen, escrupulosamente, el grouchomarxismo cuando se trata de ellos. Tendrán los que juzguen más convenientes para conseguir sus fines y así entramos en un círculo vicioso de pérdida total de valores.
Vale, de acuerdo, de nada sirven las manifestaciones si el que tiene el poder, el que al final es votado, no está dispuesto a escuchar nada. De nada sirve si cuando puedes echar al político nefando lo votas buscando "el mal menor" o, en un ejercicio de estupidez, piensas que los otros son peores y que más vale lo malo conocido.
Esa es la miseria de la democracia y la miseria de votante al que apalean por la mañana y por la tarden piden el voto engañándolo con promesas sin cuento.
Parafraseando a aquella pobre mujer, "mi gobierno me engaña lo normal".
Pero dan asco. He dicho.

9 comentarios:

Mastropiero dijo...

Lo primero que habría que definir es a partir de cuántas personas se considera una manifestación masiva; y sobre todo definir objetivamente cómo medir el número de manifestantes; porque casualmente siempre los números que manejan los manifestantes son muchísimos mayores que los "oficiales". Quizá un buen método es el del Manifestódromo, quienes utilizan estimaciones basándose en densidad de participantes, superficie "real" de la manifestación y otros datos más objetivos que el "conteo a ojo" y partidista.

Por poner el mismo ejemplo que citas en la entrada, en la manifestación pro-vida (por cierto, qué nombre más inapropiado) la comunidad de Madrid (casualmente) cifraba en unos 500.000 asistentes, mientras que la policía indicaba unos 10.000 y el Manifestódromo entre 18600 y 24800.

De todas formas, creo que no es necesario recordar que el principio de democracia que tenemos (partiendo sobre la base de que no existe ningún sistema democrático perfecto) se basa en elegir mediante el mecanismo de las elecciones a unos representantes que son los que rigen el control en el nombre del pueblo. Con una manifestación lo único que se demuestra es que hay un conjunto de personas está a favor o en contra de algo (ya sea una ley, una persona, un suceso...) Por tanto es un gran error comparar manifestación con democracia.

Saludos

Rafael B. dijo...

Si nos pasamos al campo de la teoría tenemos para rato.
Cualquier grupo que "manifieste" su opinión saliendo a la calle con pancartas y proclamas se puede considerar una manifestación. Se supone que un gobierno democrático no se dirige por lo que diga la calle, pero ante la fuerza de la calle al menos dialoga o se lo piensa.
El ruido callejero siempre lo han utilizado o manipulado con más soltura las ideologías totalitarias: Plaza de Oriente, Malecón de la Habana, calles de Caracas, etc.
Lo de los números es lo de siempre, ya sea la asociación de bordadoras de pañuelos o los sindicatos, se inflan o desinflan los números al antojo de quien los da.
En resumen, si luego no tiene reflejo electoral, de poco vale el número, sea el que sea. Ese era el debate.

Embajador en el Infierno dijo...

Un ejemplo de manifa que si que sirvió para algo:

Recuerdo cuando Margaret Thatcher impuso el llamado "poll tax". Era un impuesto municipal que resultó tremendamente , por decirlo finamente, menos popular de lo que suelen ser los impuestos en general. Se organizo la gran caraba popular. Al final, Thatcher salió tarifando. Pero ¡ojo! la echaron sus propios diputados. No olvidemos que en Inglaterra no tienen listas cerradas, de modo que cada diputado conservador tenía que defender un impuesto municipal enormemente impopular directamente delante de sus electores (un poco como lo que está pasando con la reforma del sistema de salud de Obama). Claro, cuando no tienen más salida que enfrentarse directamente con sus electores las lealtades de partido tienden a desvanecerse.

Insisto con la manifa actual. El gran problema es que explicitamente no se quiere dar una dimensión política (en el mejor sentido de esta palabra) a la manifestación. De hecho yo he escuchado, en sesión pública, directamente de los labios del principal promotor de esta manifestación una llamada a olvidarse de dar la tabarra a los políticos con cambios de leyes y demás zarandajas y centrarse en (literal): "salir con los niños a la calle para dar ejemplo".

Vale que nuestro sistema partitocrático no de para mucho. Pero lo poco que da debería aprovecharse. Vamos, creo yo.

Anónimo dijo...

Con las palabras que pones en negrita estoy totalmente en contra porque si así fuera la ley del aborto sería inconstitucional. Ya te lo he recordado muchas veces Rafael.

Rafael B. dijo...

De hecho es inconstitucional. Es incompatible el derecho la vida con el homicidio consentido. La constitución consagra la protección a la vida. Otra cosa es que los pusilánimes que abundan en la política no se hayan querido mojar.
Y, por cierto, la ética y la moral son más amplias y exigentes que la legalidad, a ver cuando lo entiendes desconocido de las 6,30.
Salud...

Anónimo dijo...

Pero Rafael por Diossss. ¿cómo va a ser inconstitucional si se lleva haciendo amparado por la ley y bajo algunos supuestos desde hace muchísimos años?

Hay que ser más riguroso hombre.

Rafael B. dijo...

Ya veo, sigues sin enterarte y el poco riguroso debo ser yo.
Anda que te caes de blanda, que diría mi abuela.

Anónimo dijo...

Sin argumentos. totalmente demostrado

Anónimo dijo...
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