15 mayo 2009

Sobre la píldora esa

Me han resultado muy sugerentes estas dos opiniones, no exenta de cierta ironía una de ellas al menos, sobre el tema de la pildora "post-polval" como la llaman algunos. Una es del juez Emilio Calatayud, ya conocido por su sentido común a la hora de abordar ciertas cuestiones. Aquí tienen un párrafo:
Me sorprende en Sevilla, donde dirijo un curso para jueces sobre los
retos de las nuevas tecnologías, la noticia de que el Gobierno pretende
dispensar la ‘píldora del día después’ líbremente en las farmacias. No
hará falta llevar receta y me dice Carlos Morán, que me ha llamado para
preguntarme por el asunto, que el Gobierno no ha puesto límite de edad.
Es decir, que se podrá dar a los menores. Lo primero que tengo que
decir es me parece una barbaridad. Y lo segundo, que para hacer eso
tienen que modificar la legislación actual, que dice que una menor de
doce años “o menos” no “es capaz ni intelectual ni emocionalmente de
comprender el alcance de su actuación y sus consecuencias, por lo que
precisa el consentimiento de sus padres, tutores o representantes
legales”...
Completo aquí y hay otra entrada sobre el mismo tema también aquí.
La otra opinión a la que me refiero es del periodista Santiago González y no deberían dejar de leer el artículo entero, en él recoge una aportación de un médico de atención primaria que empieza así:

"Esta es mi primera incursión en este blog. Quería hacer un
comentario a cerca de la noticia de esta mañana sobre el progresivo
acercamiento a la venta de la píldora del día después en los quioscos y
supermercados. He de añadir que soy médico de atención primaria.

Lo admito, he de reconocer que una de las cosas que más me 'fastidian'
cuando estoy de guardia es esas chiquillas (acompañadas o no) que
vienen de madrugada solicitando la famosa gragea y me despiertan. Las
noches de los fines de semana son especialmente dadas al tema. Es
realmente fastidioso. Y los pobres no tienen la culpa porque, al
parecer siempre usan preservativos que se rompen. Habría que consultar
con los fabricantes porqué se fabrican condones tan defectuosos.

Alguna chica te confiesa que se les fue la cabeza y no usaron, pero
son las menos. Esas me caen hasta bien por su sinceridad. Total, sólo
hacen lo que ven en las pelis, las pobres. Yo les advierto
sobre las enfermedades de transmisión sexual pero no parece importarles
demasiado. Quieren la pastilla y ya está. Pues están de suerte porque
en breve no tendrán que soportar mis molestos consejos médicos sobre
prevención
. Entiendo que, a esas edades, resulta un auténtico
coñazo, claro. Pues, nada, intercambiamos un vistazo al DNI por la
píldora de marras y todos contentos...

Más adelante, SG se atreve a sugerir lo siguiente:
Desde aquí rogamos a la ministra Aído que haga honor al nombre de su
Ministeria y analógicamente ordene que pase a despacharse con la misma
liberalidad la Viagra. No hay razón para que los ancianos no vean
reconocido su derecho al orgasmo, como cualquier hijo de vecino.
Creíamos que se dispensaba con receta por sus fuertes
contraindicaciones para personas con enfermedades coronarias e
hipertensión, pero, ¿no concederemos a la viejuz la misma sabiduría,
experiencia y sentido de la responsabilidad que a la juventuz mejor
formada de la historia, por decirlo con palabras del presidente
Zapatero?
Pues eso, ea.

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