23 enero 2009

Para qué sirven los políticos

Es una buena pregunta que uno se hace, especialmente después de leer el artículo que, a continuación, reproduzco. Quede claro que hay que leerlo en tono de sorna que es con lo que está escrito. Disfrútenlo y a lo mejor les aclara algo de lo que pasa en sus ayuntamientos y gobiernos provinciales, regionales o tal vez nacionales. Las negritas las he puesto yo, la procedencia abajo.

No es mala idea privatizar los servicios municipales cuando su gestión pública da pérdidas que en manos privadas se tornan ganancias. Si el manejo público de esos servicios hace aguas, lo natural no es andar exigiendo responsabilidades ni acusándose con gesto desabrido, sino buscar empresas capaces de sacar beneficio de donde los políticos locales sólo consiguen déficit. Al fin y al cabo, a los concejales no los votamos por sus conocimientos económicos o su habilidad contable, sino por lo bien que hablan, lo mucho que prometen y lo simpáticos que nos resultan sus partidos. Además, qué culpas va a tener un concejal que de pronto se ve encargado de Jardines sin que nadie le haya preguntado si sabe distinguir un geranio de un madroño, o al que colocan otro día como jefe del área de Personal sin conocer la diferencia entre un convenio colectivo y una manifestación.
No vamos a ponernos a exigir a los mandatarios municipales que respondan por los resultados igual que si fueran gerentes de una empresa privada. A los directivos de una empresa privada se les despide cuando no dan una a derechas y la arruinan, pero a los políticos se les reelige. Se les reelige incluso porque prometen que dirigirán con gran escrúpulo y máxima eficacia los servicios del Ayuntamiento, y bien está que tengan la humildad de ponerlos en manos de particulares cuando no se sienten capaces de cumplir lo que aseguraron.
Esperemos que esta iniciativa privatizadora sea solamente el principio. Privaticemos el Ayuntamiento entero y convirtámoslo en un concierto de empresas ejemplares y prósperas. De ese modo, alcalde y concejales tendrán más tiempo para hacer discursos y preparar con calma próximas elecciones. Igual que el rey de la monarquía parlamentaria reina pero no gobierna, sería bonito un Ayuntamiento en el que los concejales figuren pero no gestionen. Total, ahora mismo ya son irresponsables como reyes. No perderían relevancia social, pues su figura sería imprescindible en todo tipo de fiestas y saraos. También podrían dedicar más horas a los asuntos del partido, que es donde se juegan su futuro. A los funcionarios que sobren podemos colocarlos en la cabalgata o en un precioso belén viviente por Navidad.
Leído en Dura Lex, un blog imprescindible.

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