04 octubre 2008

Eutanasia, otra vez.

Hace tiempo que quería escribir un artículo sobre la eutanasia, pero es tan cansado recordar lo obvio que lo he ido postergando. Me parece que cuando la gente piensa en morir dignamente confunde el suicidio, el adelantar la muerte provocándola por acción u omisión de los cuidados necesarios y recomendados, con no usar medios extraordinarios para prolongar artificialmente la vida, con el encarnizamiento terapéutico o la falta de una adecuada analgesia y cuidados que humanicen ese momento postrero. Esto último, que es aceptable no es lo que se entiende en el discurso de hoy por eutanasia aunque se le pueda llamar muerte digna. Se ha llegado a entender que eutanasia es decidir el momento de la muerte, de la propia o de un familiar enfermo que no puede decidir por sí mismo, provocándola por algun medio activo o pasivo. Esta forma de "mandar en el propio cuerpo" o en la propia vida ("mi vida es mía"), como se llega a argumentar, es simple suicidio u homicidio claramente. Si abrimos la puerta a esto, poco más nos quedará que ver. De momento deberían quitar toda la publicidad contraria al tabaco, ¿no soy dueño de mi cuerpo? Dejenme fumar en paz. Si no quiero ponerme el cinturón de seguridad, ¿qué más da? Es mi vida, es mi cuerpo, hago lo que me place. Y así sucesivamente.
Que los políticos utilicen este tema, como el aborto, para confundir a la sociedad y señalar a los contrarios, es signo de su indignidad e inmoralidad habitual.

Unas citas de Niestzche (del blog "Al margen de los días") que ponen los pelos de punta:

"¿Qué es bueno? - Todo lo que eleva el sentimiento de poder, la voluntad de poder, el poder mismo en el hombre.

¿Qué es malo? - Todo lo que procede de la debilidad.

¿Qué es felicidad? - El sentimiento de que el poder crece, de que una resistencia queda superada.

No apaciguamiento, sino más poder; no paz ante todo, sino guerra; no virtud, sino vigor (virtud al estilo del Renacimiento, virtù, virtud sin moralina).

Los débiles y malogrados deben perecer: artículo primero de nuestro amor a los hombres. Y además se debe ayudarlos a perecer.

¿Qué es más dañoso que cualquier vicio? - La compasión activa con todos los malogrados y débiles - el cristianismo..."

(F. Nietzsche, El Anticristo, II)

3 comentarios:

Ignacio dijo...

Es mejor lo que no se dice: nadie habla de Vivir dignamente.

Lo cual para mí, lo dice todo.

Anónimo dijo...

Igual, algún dia en que se permita realmente experimentar con células madre se puedan encontrar formas de alargar la vida dignamente (o vivir dignamente) y no sea necesaria la Eutanasia.

Rafael B. dijo...

¿Se puede llevar una vida digna sin los futuros descubrimientos de la medicina? Hasta la fecha muchas personas llevan una vida digna sin necesidad de lo que aún no se ha descubierto.
¿Es estupendo tener remedios eficaces y proporcionados a las enfermedades que se nos resisten? Por supuesto. Pero, ¿justifica el fin cualquier medio? No sé yo. Hoy se experimenta con células madre abiertamente y sin limitaciones. Lo curioso es que las líneas de investigación que evitan destruir embriones en el proceso están siendo más eficaces que las que se empeñan en el uso de embriones humanos. Paradoja chocante que no es noticia como debiera. Por ejemplo: aquí y aquí hablan de ello. O esta otra línea.

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