05 octubre 2007

La eternidad.


Ante la eternidad, ante lo infinito, uno sólo puede aceptarla o negarla, indudablemente intentar "hacerse una idea" da un vértigo que asusta muchas veces. Tal vez por ello, los niños preguntan una y otra vez "y a Dios, ¿quién lo creó?", sin acabar de entenderlo demasiado bien. El problema es que se van haciendo adultos sin superar la estupefacción que ocasiona la mirada hacia lo infinito y lo eterno. Todo tiene un principio y un fin desde nuestra experiencia, lo que salga de esa experiencia o es un misterio o simplemente no existe, es negado.
Hoy, en clase, me ha hecho gracia, ante la pregunta repetida uno ha respondido a otro: "siempre estuvo ahí". Breve descripción de la eternidad y la infinitud, el otro se mareaba ante la sospecha de lo infinito y de lo eterno, pero no hay otra respuesta. Lo aceptas, te asombras y reconoces tus límites o bien lo niegas y te encierras en esos mismos límites. Nada hay fuera de ellos. Es la "ceguera metafísica" de esta generación. Como los niños pequeños, prefieren taparse los ojos y no mirar lo que les incomoda o asusta. Tienen tanto con lo que ocupar y distraer la mente que no es una pregunta necesaria, como la mayoría de las preguntas por el sentido de las cosas, todo se ha vuelto instrumental y alicorto. Es como si la infancia se hubiera vuelto el estado ideal para siempre. Detenidos en el umbral de la pubertad, muchos no necesitan pensar en más. Triste presente, triste futuro por ese camino.

3 comentarios:

Juanlu dijo...

Rafa siempre tan metafisico. sigue así. Necesitamos pararnos y y volver hacía nuestro interior para poder descubrir el gozo de ser seres llamados a la plenitud. Un abrazo

Rafael B. dijo...

Hombre, Juanlu, gracias por tu comentario, anímate a dejar también alguna reflexión por aquí...

irichc dijo...

"Un presente sin memoria" es la definición psicológica más aproximada que encuentro para la eternidad.

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