02 septiembre 2007

Periodistas, quién puede creer en ellos.

Cuando era estudiante de secundaria, el lejano BUP, una de las profesiones que más admiración me producía era la de periodista. Me parecía algo útil, que permitía estar bien informado y que ayudaba a controlar los desmanes del poder y a hacer reflexionar a la ciudadanía. He sentido admiración por muchos personajes del periodismo, pero siempre con la moderación de quien descubrió por una parte su falibilidad y por otra su mendacidad. Dos hechos que se repiten hoy cada vez con más frecuencia.
Insisto en que dicho descubrimiento me hizo ser escéptico por principio ante todo medio de comunicación y ante todo periodista, por muy admirable que me resulte en algunos momentos. A la capacidad de equivocarse y a la intención de llevar el agua a su molino, hay que sumar la ineptitud, la torpeza y el tragarse y hacernos tragar todo tipo de bulos por mala práctica profesional.
Para ejemplo dos comentarios a noticias, uno mendaz y el otro pura mala práctica de la mayor productora de telebasura de España. En Barcepundit me encuentro con un comentario sobre la popularidad de Bush, un artículo de opinión de El País que, para llevar el agua a su molino, no se arruga en ignorar los datos más recientes y montar su propia visión de la realidad, así los lectores sólo tendrán que decir "amen" al terminar de leer. En Malaprensa se pone en evidencia la forma de trabajar de los periodistas de informativos de Telecinco, dan una noticia absurda, "carritos de bebe" antibalas, fruto de haberse tragado una web promocional de una película sin mayores comprobaciones.
En particular, Malaprensa, destapa muchos errores y ejemplos de mala práctica profesional. No tiene desperdicio. La reflexión es la típica: ¿cuántas mentiras, noticias erróneas, montajes ideológicos, etc. nos cuelan cada día haciéndolo pasar todo por información? Demasiado.

1 comentario:

Lucifer dijo...
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