03 junio 2007

En lo que hacemos...


Como en ocasiones anteriores, es el blog "Bienvenidos a la fiesta", el que me inspira al recordarme una de las hermosas escenas del libro El Señor de los Anillos.
(...)Esa gran idea de que los objetos están impregnados del espíritu con el que han sido hechos se menciona también en el capítulo «Adiós a Lórien» de El Señor de los anillos, cuando los elfos de Lórien entregan a los expedicionarios unas capuchas y unas capas, «de esa tela sedosa, liviana y abrigada que tejían los Galadrim. Era difícil saber de qué color era: parecían grises, con los tonos del crepúsculo bajo los árboles; pero si se los movía, o se las ponía en otra luz, eran verdes como las hojas a la sombra, o pardas como los campos en barbecho al anochecer, o de plata oscura como el agua a la luz de las estrellas. Las capas se cerraban al cuello con un broche que parecía una hoja verde de nervaduras de plata.
—¿Son mantos mágicos? —preguntó Pippin mirándolos con asombro.
—No sé a qué te refieres —dijo el jefe de los Elfos—. Son vestiduras hermosas, y la tela es buena, pues ha sido tejida en este país. Son por cierto ropas élficas, si eso querías decir. Hoja y rama, agua y piedra: tienen el color y la belleza de todas esas cosas que amamos a la luz del crepúsculo en Lórien, pues en todo lo que hacemos ponemos el pensamiento de todo lo que amamos».
Es una escena llena de esa magia que afirma desconocer el Elfo jefe. La magia del amor a la tierra, al aire y a la luz, al agua que salta en la rivera y al pájaro que se mueve de rama en rama. Al olor de la tierra al amanecer de los días de verano y la hierba nueva de la primavera. La magia de las cosas hechas con pensamientos de amor y entrega. Como cuando escribes un texto para que alguien, en algún lugar, lo lea y comparta contigo el estremecimiento al contemplar el crepúsculo de un atardecer en los comienzos del otoño, cuando el aire ha comenzado a enfriarse y percibes la cercanía de las nubes preñadas de lluvia. O el escalofrío que la hierba invernal cuajada de escarcha provoca en los huesos.
Añoras que otros puedan sentir que pones amor y tus mejores pensamientos en lo que haces, te duele ver su indolencia ante lo bien hecho, ante lo trabajado con esmero. A pesar de todo, no puedes evitar poner lo mejor en lo que haces mientras te ronda la tentación de no perder el tiempo con quien no sabrá apreciarlo.

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